Nepotismo en los SSO

*El sector salud de Oaxaca vuelve a ser escenario de controversia
Oaxaca, Oaxaca, Jueves 06 de Noviembre, 2025 (Fuente: Agencias).- La reciente designación de Italivi Silva Cruz como directora de Asuntos Jurídicos de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) ha desatado una oleada de críticas, señalamientos de nepotismo y sospechas de conflicto de interés que ponen en entredicho la promesa de cambio y transparencia del actual gobierno estatal.
Silva Cruz no es una funcionaria cualquiera, es hija de Pedro Silva Salazar, subsecretario de Movilidad en el gobierno estatal, y de Juanita Arcelia Cruz Cruz, directora del Instituto de Planeación del Bienestar en el estado. Es decir, pertenece a una familia con fuerte presencia dentro del aparato estatal.
Su nombramiento, que siguió a la destitución de Cristian Ramírez Sánchez, parece más un reacomodo político que una decisión basada en méritos profesionales.
Fuentes internas aseguran que la llegada de Silva Cruz fue una orden directa del más alto nivel del Ejecutivo estatal, con el encargo de “judicializar” a su antecesor. Es decir, más una jugada política que un intento de sanear la institución.
Este movimiento, lejos de fortalecer la confianza ciudadana, profundiza la crisis institucional que arrastra el sistema de salud: venta de plazas, laudos impagos, litigios perdidos, asesorías deficientes y presuntas redes de corrupción siguen siendo parte del diagnóstico cotidiano.
Nombrar a una hija de altos funcionarios en un cargo clave envía un mensaje claro: el poder en Oaxaca se recicla entre familias y aliados, además que los puestos públicos siguen siendo piezas de una maquinaria política que se hereda y se protege, no espacios de servicio público.
El problema no es únicamente ético, sino estructural. Cuando las designaciones responden al parentesco y no a la competencia, las instituciones pierden credibilidad, los trabajadores se desmotivan y la ciudadanía asume —con razón— que la justicia y la transparencia son privilegios, no derechos.
Hoy los SSO se encuentran en una encrucijada. Pueden optar por limpiar su imagen y abrir sus procesos a la rendición de cuentas, o continuar atrapados en esa red de favores, influencias y complicidades que muchos ya llaman “la mafia del poder” en la administración pública oaxaqueña.
El movimiento, lejos de fortalecer la transparencia y la legalidad, profundiza la crisis institucional que enfrenta el sector salud. Los problemas que dieron origen a este reacomodo como venta de plazas, laudos impagos, litigios perdidos, asesorías deficientes y presuntas redes internas de corrupción, continúan sin resolverse.
Para trabajadores y observadores, el nombramiento de Italivi Silva Cruz refleja el uso de los cargos públicos como piezas de negociación familiar y política, en lugar de como espacios técnicos al servicio de la salud pública.
La ciudadanía y el propio personal del sector salud esperan que este cambio no se convierta en una persecución selectiva o un ajuste de cuentas, sino en una investigación real y transparente que permita determinar si se busca justicia o simplemente consolidar el nepotismo que hoy domina la estructura de los SSO.
El nombramiento ha causado preocupación dentro de los SSO, pues coloca uno de los cargos más sensibles en manos de una funcionaria con vínculos familiares directos con dos dependencias estratégicas, lo que alimenta sospechas de conflicto de interés y favoritismo político.
La pregunta es: ¿quién se atreverá a romper ese círculo?
