Justicia para mototaxista asesinado, exigen

Oaxaca, Oaxaca, Martes 23 de Septiembre, 2025 (Fuente: Monitor Oaxaca y Radar Delta).- Vecinos del fraccionamiento Esmeralda (del municipio de San Lorenzo Cacaotepec, distrito de Etla, región Valles Centrales de Oaxaca) demandan a las autoridades la detención de los responsables del asesinato de Caleb F. C., un joven de 34 años que fue brutalmente golpeado hasta la muerte la madrugada del pasado 16 de septiembre.
El crimen, ocurrido a la entrada de una tienda de conveniencia Oxxo, ha generado consternación y la exigencia de que se capture a los responsables, quienes quedaron grabados en las cámaras de seguridad.
La exigencia de justicia se intensificó con la reciente difusión de un video que podría contradecir la versión inicial de la Fiscalía General de Oaxaca, que el joven falleció por un ataque directo, caso que no tuvo mayor indagación por haber ocurrido en día festivo, pero con la grabación se muestra la brutalidad de un ataque y linchamiento.
En el video se observa a la víctima siendo golpeada y pateada por tres sujetos con sudaderas y gorras, quienes se presumen podrían ser vecinos de la zona. “Nadie lo ayudó, por más de media hora fue golpeado. Se habló a la policía y nunca llegó. El cuerpo fue levantado casi a medio día”, declararon.
Los vecinos expresaron su preocupación por la seguridad, señalando que los agresores representan un peligro en el lugar, por lo que exigen la pronta identificación y ubicación de los responsables.
Caleb, originario de la colonia La Joya, había encontrado la muerte a solo una semana de haber iniciado en su nuevo empleo como conductor de mototaxi. “No había manejado mototaxi, tenía unos días que había entrado porque buscaba un empleo y entró con muchas ganas”, relataron compañeros mototaxistas de la zona.
A pesar que la familia no ha hecho una denuncia pública, los vecinos y testigos cuestionan la falta de información oficial y la aparente intención de la Fiscalía de cerrar el caso. Afirman que en el lugar del crimen existen cámaras de seguridad del Oxxo y del C4 que podrían ser cruciales para la investigación.
Cámaras que ven, pero callan: la omisión que protege a los asesinos en Oaxaca
Los homicidios en calles céntricas de Oaxaca, cometidos frente a cámaras privadas y bajo el alcance de los sistemas de videovigilancia C3, C4 y C5, exhiben una realidad incómoda: la tecnología existe, la evidencia también, pero las autoridades no actúan.
La ciudadanía observa cómo los sistemas de seguridad, presentados como “blindaje” contra la delincuencia, terminan convertidos en espectadores mudos. Lo más grave es que esta omisión nunca protege a las víctimas, sino a los agresores.
En el marco legal, no utilizar la información disponible puede considerarse encubrimiento por omisión. Sin embargo, la explicación va más allá del simple descuido: los policías y operadores no tienen libertad de decisión. Existe una cadena de mando que los ata. Si actúan conforme a su criterio, sin esperar órdenes superiores, son sancionados. La disciplina se impone, incluso, cuando la vida de un ciudadano está en juego.
En este esquema, el problema se desplaza hacia los mandos. Cuando las órdenes no llegan, cuando se decide “no ver” o “no actuar”, lo que realmente opera es un filtro de conveniencia. Se responde con rapidez en casos menores o cuando conviene a la imagen oficial, pero las grabaciones desaparecen o los expedientes se congelan cuando los responsables tienen padrinos políticos o vínculos con estructuras criminales.
La corrupción de mandos medios y altos convierte la cadena de mando en una cadena de impunidad. Los subordinados se convierten en simples piezas de un engranaje que protege al delincuente.
La omisión ya no puede verse como accidente: es complicidad institucional. Y mientras no se rompa esa lógica de obediencia a mandos corruptos, la tecnología seguirá siendo un escaparate vacío y la seguridad pública un discurso hueco.
Radar Delta seguirá señalando: cada cámara que no entrega pruebas, cada operativo que nunca llega, cada mando que ordena no actuar, es un pacto de silencio con la delincuencia.
