No aceptan disculpa pública

*Familia de Salvador Olmos desenmascara al Cabildo de Huajuapan… “Fue el Estado quien lo mató”
Huajuapan de León, Oaxaca, Lunes 25 de Agosto, 2025 (Fuente: Jesús Blancornelas Jr.).- El cabildo de Huajuapan de León, municipio ubicado en la región Mixteca de Oaxaca, volvió a dar una muestra de su indolencia y falta de respeto. Obligados por una sentencia judicial, los concejales realizaron en el Hemiciclo a Juárez una sesión extraordinaria para ofrecer disculpas públicas a la familia de Salvador “Chava” Olmos García, asesinado en 2016 por policías municipales.
Pero el acto terminó siendo una parodia: los regidores decidieron sesionar de pie, sin sillas, con un podio pequeño y una bocina improvisada, buscando acabar pronto con lo que para ellos no era un gesto de dignidad, sino un trámite incómodo que les impuso un Tribunal.
La familia Olmos no se dejó engañar. Frente a todos, lo dijo claro: “No aceptamos esta disculpa pública, vacía, frívola e indigna”.
La sesión incómoda
El presidente municipal, Luis de León Martínez Sánchez, abrió el acto pidiendo al secretario confirmar la asistencia. Trece concejales presentes bastaron para declarar instalado el cabildo extraordinario. El único punto del día: pedir disculpas a Erika Olmos García, hermana de Salvador.
El síndico procurador Othon Abel Sibaja Suárez leyó un discurso protocolario, lleno de palabras solemnes sobre derechos humanos y responsabilidad estatal. Reconoció la participación del policía municipal Óscar González Martínez, quien conducía la patrulla que arrolló al joven, y aceptó la responsabilidad del Ayuntamiento en los hechos que violaron el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad personal de Chava.
Pero mientras hablaba, la escena lo desmentía: regidores parados, incómodos, apurados, queriendo acabar cuanto antes con una obligación que no podían seguir evadiendo.
Erika Olmos: “Fue el Estado quien lo mató”
Cuando llegó el turno de la familia, Erika Olmos García tomó el micrófono y su voz fue un golpe directo al corazón del Ayuntamiento:
“Es indignante que, a nueve años de la muerte de mi hermano a manos de policías municipales, hoy apenas reconozcan su responsabilidad. Pero que quede claro: sí fue el Estado quien lo mató y tiene nombre y rostro. Policías municipales Adelaido Marín Marín, Pedro Joel Rojas Cortés, Óscar González Martínez y Omar Ponce Guzmán; juez calificador José Martínez Sosa. Todos actuaron con el cobijo del poder municipal”.
Denunció también la simulación del acto:
“Nos dijeron durante años que aquí en el Hemiciclo no se podía dar la disculpa. Hoy demostramos que sí se puede, pero ustedes lo hicieron de la manera más baja: con regidores de pie, con una bocina y un podio chico. Esto no es disculpa, es burla. No aceptamos esta disculpa incipiente, vacía e indigna”.
Nueve años de lucha y desgaste
La hermana de Chava recordó lo que significó pelear casi una década contra el poder municipal:
“Han sido nueve años de desgaste emocional, físico, psicológico y económico. Nueve años de audiencias, de marchas, de ver cómo el Ayuntamiento se amparaba y mentía para no reconocer su culpa. La Defensoría nos abandonó por más de dos años, organizaciones civiles se colgaron de la muerte de mi hermano para lucirse, pero en el camino nos dejaron solos. Nada nos devuelve a Chava, nada repara lo que nos hicieron. No hay justicia, no hay reparación”.
Exigencias claras
Erika no se limitó a rechazar la disculpa. Aprovechó el micrófono para lanzar exigencias al Cabildo y a las autoridades:
Cumplimiento inmediato e integral de la recomendación emitida por la Defensoría.
Cese de funcionarios señalados como responsables de la represión, como el juez calificador José Martínez Sosa.
Que los policías municipales dejen de usar pasamontañas y porten gafetes con su nombre para ser identificados.
Que nunca más vuelvan a portar uniforme Adelaido Marín, Pedro Joel Rojas, Óscar González ni Omar Ponce.
Garantías de no repetición y castigo a todos los responsables.
El cabildo, en ridículo
La ciudadanía presente no pasó por alto la burla. Cuando inauguran una banqueta o pintan una fachada, los concejales montan templetes, ponen sillas, traen sonido profesional y hasta adornan con flores.
Pero cuando se trató de pedir perdón por un asesinato cometido por su propia policía, hicieron el acto de pie, incómodos, con semblantes apurados, buscando cumplir de la manera más rápida posible para después irse.
El Cabildo quedó exhibido: no fue un cuerpo que pidió perdón con dignidad, sino un grupo de funcionarios que llegaron a regañadientes a despachar un trámite judicial.
La familia no aceptó la disculpa
La familia Olmos fue categórica: “Lo que hicieron hoy no es disculpa, es simulación. No aceptamos su perdón, porque no hay justicia, no hay reparación. Lo único que vemos es impunidad y burla”.
“Chava vive, la lucha sigue”
La sesión terminó con la voz de Erika más fuerte que la bocina del Ayuntamiento: “Por tu memoria, por tu lucha, por tu dignidad: Chava vive, la lucha sigue”.
Nueve años después, la herida no cierra. La familia Olmos no aceptó la disculpa, y la ciudadanía fue testigo de cómo un Cabildo, obligado por un Tribunal, eligió hacerlo de pie y de mala gana, confirmando que en Huajuapan el poder pide perdón solo cuando lo obligan, y hasta en eso lo hace sin respeto.
