El ocaso del COBAO

*Corrupción, Nepotismo y Crisis Institucional (2023–2025)
Oaxaca, Oaxaca, Lunes 24 de Marzo, 2025 (Fuente: Cerberus y Elizabeth Gutiérrez Martínez / X: @InquisidorOax).- El Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca (COBAO) es uno de los pilares de la educación media superior en la entidad. Fundado a inicios de la década de 1980, este subsistema público cuenta actualmente con 68 planteles y atiende a más de 36 mil estudiantes en todo el estado. Durante décadas gozó de prestigio y reconocimiento por su labor educativa, formando a miles de jóvenes oaxaqueños.
Sin embargo, lo que alguna vez fue “una de las instituciones educativas más respetadas en Oaxaca” se ha visto recientemente “hundida en un mar de escándalos”. Entre 2023 y 2025, el COBAO enfrentó denuncias de malos manejos administrativos, desvío de recursos, nepotismo, así como conflictos laborales y estudiantiles, erosionando la credibilidad de la institución.
El 1 de diciembre de 2022, con la llegada de la Dra. Verónica Hernández González –una “médica” sin experiencia previa en el sector educativo– asumió la dirección general del COBAO. Apenas una semana después de tomar posesión, estalló el primer escándalo: Hernández nombró a su esposo, Miguel Pacheco Pérez, como su secretario particular, y a su hijastro de 24 años, Miguel Hassan Pacheco Santiago, como director de Comunicación Social.
El evidente nepotismo provocó fuertes críticas, obligando a la directora a retractarse y remover a sus familiares de esos cargos apenas días después de anunciarlos.
La polémica inicial dio paso a denuncias más graves. A inicios de 2023, Verónica Hernández fue acusada de “usurpación de funciones, extorsión y robo” por un grupo de concesionarios que operaban dentro del Plantel 01, Pueblo Nuevo. Según la denuncia presentada ante la Fiscalía, personal del COBAO —liderado presuntamente por Miguel Hassan— acusó falsamente a al menos cuatro vendedores de vender droga a estudiantes para extorsionarlos, exigiéndoles cuotas de 7 mil pesos semanales. Los afectados señalaron que el propio Miguel Hassan era el cobrador de dichas cuotas.
En marzo de 2023, alumnas del mismo plantel realizaron un “tendedero de denuncias” para visibilizar casos de acoso sexual por parte de compañeros y trabajadores del plantel. La respuesta institucional fue preocupante: alumnas denunciaron haber recibido amenazas por parte de profesores, y al día siguiente, la dirección suspendió clases sin previo aviso, lo cual fue interpretado como una represalia.
También en 2023, trabajadores sindicalizados realizaron una protesta en las oficinas centrales del COBAO para exigir un trato digno y denunciar irregularidades administrativas. Uno de los agravios fue el pésimo servicio de alimentos en un evento oficial —los alimentos estaban descompuestos— y se responsabilizó a Miguel Hassan, quien habría contratado a la empresa.
A esto se sumó la venta obligatoria de guías didácticas impresas, con precios que rondaban entre los 770 y 880 pesos por semestre. Estas guías eran distribuidas por una empresa recién creada, presuntamente vinculada a la familia de la directora. Solo en un semestre, este negocio habría recaudado más de 30 millones de pesos.
Se reveló también la existencia de aviadores (personas que cobran sin trabajar), y cobros ilegales a las cafeterías escolares, bajo el pretexto de una “Fundación COBAO” inexistente. La Auditoría Superior de la Federación observó más de 7 millones de pesos en estos conceptos.
El ocaso del COBAO no es solo una tragedia administrativa; es un reflejo brutal de cómo la corrupción y el nepotismo pueden devorar una institución destinada a educar a las generaciones futuras. Bajo Hernández González, el colegio se transformó en un feudo familiar donde los recursos públicos fueron saqueados y las voces disidentes silenciadas, dejando a estudiantes y trabajadores atrapados en un sistema que prioriza el lucro sobre el aprendizaje.
“Narcobao”, corrupción desbordada y escándalos criminales
Para mediados de 2024, el deterioro institucional del COBAO era tan profundo que comenzó a circular el apodo de “Narcobao”, reflejo de una percepción pública cada vez más negativa. Esta imagen estaba alimentada por señalamientos de lavado de dinero, enriquecimiento inexplicable y tolerancia al narcomenudeo en los planteles, aunque muchas de estas acusaciones no contaban con confirmación oficial.
Una de las figuras más controversiales fue Miguel Hassan Pacheco Santiago, hijastro de la directora Verónica Hernández. A pesar de no tener un cargo formal, actuaba como operador de poder dentro del COBAO, y fue acusado de solicitar “moches” del 40% del salario a empleados de confianza para mantenerlos en la nómina. También se le vinculó con la asignación irregular de contratos, compra de vehículos de lujo y viajes ostentosos al extranjero.
En septiembre de 2024, Miguel Hassan fue detenido por la Agencia Estatal de Investigaciones cuando portaba un arma de fuego y droga en un vehículo oficial del COBAO. Además, iba escoltado por personal y vehículos del colegio. Sin embargo, fue liberado horas después, tras presuntas presiones a la Fiscalía por parte de su madre y otros actores políticos. Esto generó un escándalo público, ya que era la cuarta vez que lo encontraban armado.
Posteriormente, Miguel Hassan publicó en redes sociales fotos en un avión rumbo a Europa, acompañado de la frase: “Y los que lo quieren agarrar, a otro continente váyanlo a buscar”. Luego fue visto en destinos lujosos como Marbella, Dubái y Medellín, ostentando vehículos exóticos y visitando sitios asociados a la cultura narco, como el museo de Pablo Escobar. Estas publicaciones indignaron a la opinión pública, al contrastar con la precariedad que vivían alumnos y trabajadores del COBAO.
A raíz de estos hechos, directores de planteles comenzaron a filtrar información comprometedora. Entre otras cosas, revelaron que Verónica Hernández había exigido a 250 trabajadores de confianza una aportación de 4 mil pesos cada uno para su fiesta de cumpleaños en 2023, realizada en un salón de lujo en Santa Cruz Xoxocotlán.
El gobernador Salomón Jara Cruz, quien inicialmente respaldó a Hernández, decidió removerla del cargo hacia finales de 2024, ante la acumulación de escándalos, presiones internas y el repudio social. Aunque su salida no fue anunciada con fanfarria, su ciclo en el COBAO terminó marcado por el descredito.
Familia Hernández Cuevas, una muestra de corrupción y nepotismo
En otro orden de ideas, mientras que Salmón Jara Cruz se desvive en sus “mañaneras” en criticar al régimen priista del sexenio pasado, sus allegados colocan como asesores o funcionarios a miembros del PRI y exfuncionarios de dicho sexenio. Como es el caso de Marco Antonio Hernández Cuevas, quien funge como asesor en las “delegaciones de paz”, y comunicación social de Ray Chagoya en el municipio de Oaxaca de Juárez.
Marco Antonio Hernández Cuevas, su pasado de corrupción en el ICAPET y posteriormente como Coordinador de Atención Regional estuvo plagado de simulación de contrataciones y cursos, aviadores, y la contratación de una empresa perteneciente a la delincuencia organizada, a través de los “Ántrax”, brazo armado del Cártel de Sinaloa (“Bucay Soluciones Empresariales S.A DE C.V”.
A pesar del historial, ahora se pasea y recomienda a su hermana para mantener la “beca” que representa el Consejo de Arbitraje Médico, quien no cuenta con un historial académico limpio y con graves señalamientos de corrupción en su paso como Directora del Hospital Civil.
Maritza Jenny Hernández Cuevas mantiene una “beca” mensual de $29,120.16 dentro de la Comisión de Arbitraje Médico. “Órgano Autónomo” que fue elegido en el sexenio pasado y el cual no ha sido renovado, por la insistencia de Marco Antonio Hernández Cuevas por mantener a su hermana en el cargo, cobrando religiosamente una beca sin mover un dedo a favor de dicho consejo, y con grandes señalamientos de corrupción en su haber.
La misma estuvo implicada cuando se desempeñó como Directora General del Hospital Civil, en la desaparición de aparatos médicos en el sexenio de Alejandro Murat, como lo es un “tomógrafo”, que estaba bajo resguardo en el Hospital Civil y del cual existe una denuncia realizada en su momento por la Sección 35.
El sindicato la acusó de haber operado una red de corrupción y tráfico de influencias por medio de las cuales se movió material clínico y aparatos resguardados. Según la denuncia pública realizada por el sindicato de salud. Acusaron a la hermana de Hernández Cuevas de operar dicha red, en colusión con miembros de la delincuencia organizada que necesitaban reactivos de ciertos medicamentos, quienes tenían tratos con su hermano Marco Antonio Hernández Cuevas.
La denuncia llegó a la cúpula priista en Oaxaca, de donde le solicitaron la renuncia inmediata tras comprobar el alto grado de corrupción y relación con el “narcotráfico” que se estaba viviendo en el Hospital Civil.
Por lo que el entonces particular de Alejandro Murat Hinojosa (Nassar Piñeyro), solicitó la renuncia inmediata de la hermana de Marco Antonio Hernández Cuevas “pipiolo”. La hermana del “pipiolo” disfrazó su renuncia “por motivos personales”.
La impunidad a la familia Hernández Cuevas es una premisa en la “primavera Oaxaqueña”, el caso de los tres hermanos en el sexenio pasado, es una muestra del nepotismo que se vivió en el “invierno priista”, encubierto por la corrupción que llegó al grado de contrataciones con empresas relacionadas a la delincuencia organizada. Todo operado por la familia Hernández Cuevas, la cual pretende seguir disfrutando del poder con la alianza de ciertos políticos morenistas.

