SSO, con bandera de corrupción

*Los Servicios de Salud de Oaxaca se burlan de oaxaqueños y del gobernador: contrata empresa foránea, eleva costos y fomenta outsourcing

Oaxaca, Oaxaca, Sábado 30 de Agosto, 2025 (Fuente: Agencias).- Los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) vuelven a colocarse en el centro de la polémica, al ignorar las instrucciones del gobernador Salomón Jara Cruz y la política de austeridad, al contratar a la empresa de seguridad privada foránea SERPROSEP, con la venia de la encargada de la Unidad de Servicios Generales y Recursos Materiales, Mitzi Dayli García Díaz.

De acuerdo con documentos oficiales, García Díaz autorizó el pago de 22 mil pesos mensuales por cada elemento de seguridad a dicha empresa, un costo mayor al que se destinaba anteriormente: 19 mil pesos a la Policía Auxiliar, Bancaria, Industrial y Comercial (PABIC) y apenas 14 mil a empresas locales.

Esta decisión no sólo excluyó a corporaciones oaxaqueñas, sino que también elevó los gastos en perjuicio del erario.

A las irregularidades financieras se suma la existencia de más de 400 “elementos fantasmas”, ya que en diversos centros de salud y hospitales se han recibido múltiples quejas por la falta de personal de seguridad, pese a que los pagos sí se ejercen.

Outsourcing y evasión fiscal disfrazada

El escándalo crece, al revelarse que SERPROSEP opera bajo un esquema de outsourcing para evadir responsabilidades fiscales y laborales. Aunque presta el servicio, las facturas se emiten a nombre de una tercera empresa denominada MÁXIMA GUÍA, con sede fiscal en Ignacio Manuel Altamirano 7-1, Ex Hacienda Santa Mónica, Tlalnepantla de Baz, Estado de México.

Sin embargo, al verificar dicha dirección en aplicaciones de localización, se descubrió que ahí no existe ninguna empresa de seguridad, sino un pequeño taller de reparación y fabricación de muebles, lo que evidencia un presunto fraude fiscal y administrativo.

Entre la simulación y el desdén

Con esta operación, los SSO no sólo desobedecen la instrucción del gobernador de privilegiar a empresas locales, sino que además fomentan la corrupción, elevan costos, excluyen a corporaciones oaxaqueñas y violan derechos laborales de los trabajadores de seguridad.

Mientras tanto, hospitales y centros de salud continúan sin suficiente personal de resguardo, mientras los recursos públicos se desvían a empresas con domicilio incierto y prácticas de outsourcing.

En suma, las irregularidades apuntan directamente a los SSO que, no sólo habrían desacatado la instrucción de Salomón Jara, sino que también estarían desangrando recursos públicos con sobreprecios, contratos opacos y empresas fantasma, mientras los hospitales del estado siguen reportando carencias en insumos básicos y personal.

El desvío de recursos, el encarecimiento de servicios, el uso de empresas fachada y el desacato a las instrucciones del propio gobernador, son señales claras de corrupción descarada dentro de los SSO.

Mientras hospitales carecen de medicamentos y personal, el presupuesto se escurre en contratos oscuros y negocios privados.

La gravedad de estas irregularidades no puede quedar en la impunidad, el caso amerita auditorías, sanciones administrativas y responsabilidades penales, no sólo para la funcionaria que autorizó los pagos, sino también para quienes desde los SSO han permitido que la corrupción se normalice, en detrimento de la salud de los oaxaqueños.