Si no quieres canas, come saludable, duerme bien y no te estreses

*¿Por qué salen canas? Tips para evitarlas
Oaxaca, Oaxaca, Viernes 20 de Junio, 2025 (Fuente: Excélsior, El Heraldo de México y En Pareja).- ¿Por qué salen canas? Esa es una de esas preguntas que todos nos hacemos frente al espejo, sobre todo cuando vemos el primer cabello plateado o blanco. Para algunas personas es señal de madurez, para otros, un recordatorio de que el tiempo pasa.
¿Por qué salen canas en el cabello?
Aunque es común relacionar la aparición de las canas con la edad, la realidad es que el cabello se vuelve gris o blanco porque las células encargadas de darle color dejan de producir melanina.
La melanina es el pigmento natural que define si el cabello es negro, castaño, rubio o pelirrojo. Cuando esa producción se reduce o se detiene, el cabello pierde su tono original y adopta un color gris o blanco. Esto no ocurre de la noche a la mañana, es un proceso progresivo que varía mucho entre cada persona.
El envejecimiento es el principal responsable de la poca producción de melanina, pero no es el único. La genética juega un papel clave porque si tus padres o abuelos encanecieron temprano, es probable que tú también lo hagas. En muchos casos, se pueden notar las primeras canas incluso antes de los 30 años, sin que exista una causa médica de fondo.
Además, el estrés ayuda a acelerar este proceso, algunas investigaciones han encontrado que el sistema nervioso puede influir en la actividad de la melanina, lo que sugiere que un estado de tensión constante podría contribuir a la aparición prematura de canas.
También existen factores relacionados con la salud, las deficiencias nutricionales, pueden afectar la pigmentación del cabello. Algunas enfermedades, como el vitiligo o la alopecia también impactan directamente la melanina, incluso ciertos medicamentos o tratamientos pueden interferir con la producción de melanina.
Tips para evitar las canas
Evitar las canas por completo no es posible en todos los casos, pero sí se puede retrasar si se atienden ciertos factores clave. Una alimentación equilibrada puede ser fundamenta para retrasar su aparición, incluir alimentos ricos en antioxidantes, vitaminas del complejo B, hierro, cobre y zinc ayuda a mantener la salud capilar y la función de los melanocitos.
Las espinacas, los frutos secos, las legumbres y los cereales integrales son aliados naturales para conservar el color del cabello por más tiempo.
Aunque pueda parecer imposible de hacer, controlar el estrés es uno de los mejores métodos para evitar la aparición prematura de canas, unque no es tan sencillo eliminar el estrés de la vida cotidiana, aprender a gestionarlo con herramientas como la meditación, el ejercicio físico o la terapia psicológica puede hacer una diferencia real.
Varios estudios han mostrado cómo el estrés continuo altera procesos celulares que afectan directamente la pigmentación capilar.
Además, cuidar el cuero cabelludo y evitar productos agresivos también es de gran ayuda, el uso excesivo de tintes, químicos o calor puede debilitar la raíz y acelerar la aparición de canas, especialmente si ya hay predisposición genética.
Dormir bien, mantenerse hidratado y evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco son otros hábitos que ayudan a proteger la salud del cabello. No es una fórmula mágica, pero es una estrategia integral que, en muchos casos, retrasa lo inevitable.
La ciencia confirma cada cuánto debe bañarse un adulto mayor de 65 años
Por otra parte, todos nos preguntamos cuántas veces hay que bañarse, y la verdad es que cada uno tiene una respuesta diferente, tanto por edad o por actividad. Así que los dermatólogos coinciden en que un exceso de higiene puede ser contraproducente y debilitar la barrera cutánea, en especial a los mayores de 65 años.
Bañarse después de los 65 años
Son muchos los que se preguntan a diario cuántas veces hay que ducharse a la semana y es ante esa inquietud que se abre un debate donde todo depende de la edad de la persona. Es que para muchos especialistas ducharse en exceso trae complicaciones en la piel, en especial, para los mayores de 65 años.
Los expertos en cuidado de la piel aseguran que sólo basta con ducharse entre cuatro y cinco veces por semana y que esa ducha no debe superar los 15 minutos, para una persona de edad promedio. Sin embargo, eso cambia cuando la edad es a partir de los 65 años, ya que la piel experimenta cambios significativos que obligan a replantearse los baños diarios pese a que tenga muchos beneficios en la circulación sanguínea y el estado de ánimo.
¿Qué quiere decir? Que la piel comienza a debilitarse y que higienizarla a diario con jabones fuertes o agua caliente puede dañarla aún más y hasta eliminar bacterias que son beneficiosas. Por eso, los dermatólogos advierten que una limpieza en exceso puede ser contraproducente ya que debilitaría la barrera cutánea y favorece la irritaciones o infecciones.
Entonces, las duchas no pueden superar los 4 minutos y solo dos veces por semana y deben realizarse con agua tibia y jabones neutros. Además, refuerzan la importancia del secado que debe hacerse con toques suaves y no frotando la toalla. Incluso, recomiendan realizar una limpieza en zonas puntuales como las axilas, genitales y entre medio de los dedos de los pies, todo esto después de los 65 años.
Mejor momento para bañarse
Los especialistas sostienen que el momento del día determina el efecto que se busca obtener en el baño. Cada momento del día tiene su efecto sobre el cuerpo y la mente de cada persona, por eso no hay una respuesta clave para el mejor momento, sólo uno lo podrá determinar.
¿Por qué me siento triste de la nada? Esto dicen los psicólogos
Finalmente, por momentos, sin una razón clara, la tristeza aparece. No hay un motivo específico, una discusión reciente ni un hecho doloroso evidente, pero ahí está: una sensación de vacío, ganas de llorar o una profunda apatía. Esta experiencia es más común de lo que parece, y la psicología tiene algunas respuestas.
Tristeza sin causa aparente: ¿existe tal cosa?
“Cuando una persona dice que está triste ‘de la nada’, generalmente hay factores emocionales, físicos o contextuales que no está identificando fácilmente”, explica la psicóloga clínica Mariana Lobo.
“No siempre somos conscientes de lo que nos afecta, sobre todo si estamos atravesando situaciones de estrés, duelos no resueltos o simplemente si nos hemos desconectado de nuestras propias emociones”.
Según los especialistas, el cerebro y el cuerpo están en constante comunicación. Cambios hormonales, alteraciones en el sueño, una alimentación deficiente o el simple agotamiento mental pueden influir en el estado de ánimo sin que lo notemos de forma inmediata.
Estrés acumulado y emociones silenciadas
Uno de los factores más frecuentes detrás de estas “tristezas espontáneas” es el estrés crónico. “Muchas veces, las personas no se permiten sentir tristeza cuando están atravesando momentos difíciles. Continúan con su rutina, pero el cuerpo y la mente eventualmente pasan factura”, señala Lobo.
La tristeza puede aparecer como una forma de liberar tensiones contenidas. No es raro que surja en momentos de calma, cuando finalmente hay un espacio para que emerjan emociones que habían sido postergadas.
¿Y si no hay ningún problema real?
Otra posibilidad es que el origen esté en lo biológico. “Trastornos como la depresión o la ansiedad pueden manifestarse con episodios de tristeza sin motivo aparente. En esos casos, es importante no minimizar lo que se siente y buscar ayuda profesional”, advierte el psicólogo Juan David Ortega.
El especialista también menciona que existen factores genéticos y químicos que influyen en la regulación emocional. “No todo depende de lo que ‘nos pasa’. A veces hay una predisposición a sentirnos bajos emocionalmente que no responde a un evento puntual, sino a cómo funciona nuestro organismo”.
Escuchar lo que sentimos
Frente a una tristeza inesperada, los psicólogos recomiendan no ignorarla ni buscar una explicación inmediata. En lugar de eso, puede ser útil hacer una pausa, reconocer lo que se siente y tratar de entender si ha habido acumulación de tensiones, cambios de rutina o señales físicas que puedan estar influyendo.
