Cinco planetas en formación mil veces más jóvenes que la Tierra

Oaxaca, Oaxaca, Jueves 15 de Mayo, 2025 (Fuente: Excélsior, Debate, The Daily Digest e The Independent en español).- Una nueva técnica desarrollada por expertos de la Universidad de Monash permitió descubrir evidencia de cinco planetas en formación, tan jóvenes que aún están en proceso de crecimiento.

Los primeros hallazgos del proyecto internacional exoALMA se publicaron en 17 artículos en la revista Astrophysical Journal Letters. La técnica emplea imágenes avanzadas para detectar planetas que hasta ahora permanecían ocultos por el gas y el polvo que enturbian los sistemas solares jóvenes.

El investigador principal del proyecto, el profesor asociado Christophe Pinte, fue pionero en esta técnica durante siete años en la Universidad de Monash. Gracias a su trabajo, el equipo logró identificar planetas de apenas unos pocos millones de años, es decir, mil veces más jóvenes que la Tierra.

Se localizan por sus efectos en el entorno

A diferencia de los métodos tradicionales, que buscan la luz directa de los planetas jóvenes, exoALMA detecta los efectos que estos generan en su entorno.

«Es como intentar detectar un pez observando las ondas en un estanque, en lugar de intentar ver al pez en sí», explicó el profesor asociado Pinte.

Este enfoque permite detectar planetas mucho más jóvenes que antes, lo que abre nuevas posibilidades para entender su crecimiento y evolución.

Formación rápida en entornos dinámicos

Uno de los hallazgos clave del proyecto es que los planetas se forman rápidamente —en menos de unos pocos millones de años— dentro de entornos sorprendentemente dinámicos, donde interactúan numerosos mecanismos físicos.

El proyecto exoALMA (Exoplanets with ALMA) utiliza el radiotelescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), ubicado en el desierto de Atacama, Chile. Esta herramienta permite observar con alta resolución los discos protoplanetarios, regiones de gas y polvo donde nacen los planetas.

La nueva técnica aplicada por el equipo de Monash se basa en la detección del movimiento del gas, afectado por la presencia gravitacional de los planetas, y no en la luz que estos emiten o reflejan.

Detalles de los sistemas observados

Los cinco planetas detectados se encuentran en tres sistemas estelares: HD 97048, HD 163296 y MWC 758, todos ubicados en nuestra galaxia a distancias que oscilan entre 400 y 600 años luz. Estos sistemas presentan evidencias claras de formación planetaria en curso, con masas estimadas para los planetas similares a las de Saturno o Júpiter.

Este hallazgo respalda la teoría de que la formación planetaria ocurre en etapas muy tempranas de la vida de una estrella, contradiciendo modelos anteriores que asumían procesos más prolongados.

Asimismo, el descubrimiento contribuye a refinar modelos de evolución planetaria, incluyendo la migración temprana de planetas gigantes, un fenómeno que también podría explicar la presencia de «Júpiteres calientes» en órbitas muy cercanas a sus estrellas.

Existe un planeta que gira en sentido contrario a la mayoría de los otros

Por otra parte, Venus, el segundo planeta más cercano al Sol, destaca por su rotación retrógrada: gira de este a oeste, a diferencia de la mayoría de los planetas del sistema solar que lo hacen de oeste a este. Este fenómeno significa que, en Venus, el Sol se eleva por el oeste y se oculta por el este, lo opuesto a lo que observamos desde la Tierra.

Su rotación es extremadamente lenta; un día en Venus dura aproximadamente 243 días terrestres, mientras que su año (una órbita completa alrededor del Sol) dura unos 225 días terrestres.

Una de las teorías más aceptadas para explicar esta rotación inusual es que, en las primeras etapas del sistema solar, Venus pudo haber experimentado una colisión catastrófica con un objeto celeste de tamaño similar. Este impacto habría sido lo suficientemente fuerte como para alterar significativamente la rotación del planeta, invirtiendo su dirección.

Otra explicación sugiere que la atmósfera densa y de rápido movimiento de Venus desempeña un papel crucial en su rotación retrógrada. La interacción entre la atmósfera y el planeta sólido es mucho más significativa de lo que se pensaba, afectando la velocidad de rotación de Venus.

La inclinación axial de Venus es de aproximadamente 177 grados, lo que significa que está prácticamente «al revés» en comparación con la mayoría de los planetas. Esta inclinación extrema contribuye a su rotación retrógrada y afecta la forma en que experimenta las estaciones, aunque debido a su órbita casi circular y su lenta rotación, las variaciones estacionales son mínimas.

La combinación de su rotación lenta y retrógrada también influye en la ausencia de lunas en Venus. Se ha propuesto que la rotación lenta y en sentido contrario de Venus podría haber influido en la estabilidad orbital de posibles lunas, dificultando su formación o permanencia.

Además, la rotación retrógrada de Venus tiene implicaciones en su clima extremo. La rotación lenta contribuye a las extremas condiciones climáticas de Venus, con temperaturas medias de hasta 482 grados centígrados, lo suficientemente altas como para derretir el plomo. A pesar de su proximidad y similitud en tamaño con la Tierra, Venus presenta características únicas.

Investigadores revelan un fascinante descubrimiento espacial

En tanto, en 2020, investigadores descubrieron algo fascinante. Cuando peinaban los nuevos datos obtenidos por los escáneres sobre el cielo nocturno, detectaron un planeta seis veces mayor que Júpiter. Sin embargo, ese no fue el aspecto más emocionante del descubrimiento.

El planeta WD 1856+534 b, nombre que recibió el enorme gigante gaseoso, está orbitando una estrella tipo K que se encuentra a 81 años luz de la Tierra. Esto es importante porque la estrella se trata de una enana blanca, es decir una ‘white dwarf’, de donde viene el WD que se ha otorgado al nombre del planeta WD 1856+534 b.

Según Universe Today, el WD 1856+534 b es el primer ‘planeta transitorio’ que la humanidad ha descubierto jamás orbitando alrededor de una enana blanca. Este tipo de estrella es pequeña y densa comparada con nuestro Sol, y es el resultado de lo que le ocurre a una estrella como nuestro Sol cuando esta agota su combustible.

Según la definición de la NASA de planeta transitorio, este planeta puede ser observado por los científicos cuando pasa entre la estrella y quien lo observa. Podemos ver este fenómeno gracias a que el planeta que pasa por delante de la estrella hace disminuir levemente la luz de la misma, y esto puede ser estudiado por los investigadores.

«Una enana blanca es el núcleo estelar que deja una estrella que se está muriendo cuando esta agota su combustible nuclear y expulsa sus capas exteriores hasta formar una nébula planetaria», explicaba la Agencia Espacial Europea en su página web sobre las estrellas enanas blancas.

La Agencia Espacial Europea también explicó que las enanas blancas no pueden soportar las reacciones nucleares que generan energía y, aunque siguen muy calientes, acaban enfriándose con el tiempo; este es un rasgo clave en el descubrimiento que acaba de producirse.

El WD 1856+534 b no es solo conocido como ‘SuperJúpiter’ por su tamaño y por ser el primer planeta transitorio descubierto que orbita una enana blanca, sino porque también es el planeta transitorio más frío que se haya observado en nuestro universo, según el reciente estudio.

El estudio preimpreso, que fue enviado para ser publicado en abril de 2025, establece que el WD 1856+534 b es el planeta más frío que la humanidad haya observado jamás. Esto es gracias a los datos obtenidos por el Instrumento de Infrarrojo Medio (conocido como MIRI) del Telescopio Espacial James Webb.

Un equipo internacional de investigadores que coteja observaciones como parte del programa de Observación General Ciclo 3 del Telescopio Espacial James Webb utilizó una selección de nuevos datos para realizar su descubrimiento. Sin embargo, el hallazgo implica un atractivo cambio sobre nuestro conocimiento espacial.

La obtención de imágenes directas de los planetas es normalmente complicada debido a que la luz de las estrellas normalmente opaca los datos. Esta es la razón por la que las imágenes usualmente se limitan a gigantes gaseosos con órbitas muy amplias y temperaturas altas, según explica Universe Today. Sin embargo, esto no aplica a las enanas blancas.

Las enanas blancas son una oportunidad única de estudiar sistemas planetarios de estrellas surgidas de la muerte de una estrella y pueden ayudar a resolver algunas de las cuestiones más grandes de la astronomía moderna, algo que ya ha hecho el WB 1856+534 b de ser cierta la última investigación observacional.

«La baja luminosidad de las enanas blancas reduce significativamente las complicaciones de contraste que normalmente dificultan las detecciones directas sobre sus homólogos que se encuentran en fases principales de vida. Debido a que son los restos evolutivos de estrellas como el Sol, las enanas blancas ofrecen información sobre el destino de los sistemas planetarios tras la muerte de una estrella», explicaban los autores del estudio.

«Entender cómo los planetas interactúan y sobreviven en la evolución postfase principal nos aporta información crucial sobre la estabilidad orbital, la dinámica de migración y la potencial inmersión planetaria», añadían los autores del estudio.

La investigadora principal Mary Anne Limbach de la Universidad de Míchigan y su equipo descubrieron que el WD 1856+534 b tiene una temperatura media de 186 K (-87ºC; -125ºF) y era seis veces más grande que Júpiter. Aunque más pequeño de lo estimado inicialmente: 13,8 veces mayor que Júpiter.

«Los resultados también son los primeros en confirmar directamente que los planetas pueden sobrevivir y migrar hacia órbitas más cercanas en zonas habitables de las enanas blancas», explicaba Matthew Williams de Universe Today. Sin embargo, es posible que se halle más información a medida que se vayan haciendo más observaciones en 2025.

Cómo podría cambiar este nuevo descubrimiento la forma en la que entendemos el universo es algo que aún no está del todo claro, pero sabemos que los planetas existen en zonas habitables de las enanas blancas y que esto puede empujar a los científicos a replantearse las posibilidades de nuestro universo.

Tormenta solar interrumpe comunicaciones y refuerza vigilancia sobre el ciclo solar, golpea a cinco continentes

En otro tema distinto, durante la madrugada, el Sol emitió dos potentes llamaradas solares, consideradas las más intensas del año hasta la fecha. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), los estallidos solares han provocado interrupciones en las comunicaciones de radio de onda corta en al menos cinco continentes, afectando principalmente a regiones de América del Norte, América del Sur, el sudeste de Asia, África y Medio Oriente.

El evento fue documentado por el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC), que indicó que la llamarada principal alcanzó su punto máximo alrededor de las 4:25 horas (ET), momento en que se registró una erupción solar de clase X2.7, acompañada de otra llamarada de clase M5.3 horas antes. Estos fenómenos reflejan una fase de alta actividad dentro del ciclo solar actual.

Clasificación de las llamaradas solares

Las erupciones solares se clasifican por su intensidad, desde la clase A (las más débiles) hasta la clase X (las más potentes). Cada salto de clase representa un aumento de diez veces en la liberación de energía. A su vez, las letras se complementan con una escala numérica del 1 al 9 para describir con mayor precisión la magnitud de cada evento.

La llamarada de tipo X2.7 reportada el miércoles indica una liberación de energía considerablemente elevada. La anterior llamarada de clase X registrada esta semana, de magnitud X1.2, ocurrió el martes alrededor de las 11:38 horas (ET) y fue captada en una imagen por el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA.

Impactos inmediatos en la Tierra

Las tormentas solares pueden tener efectos directos sobre sistemas tecnológicos. Entre los más comunes se encuentran las alteraciones en las señales de radio de alta frecuencia, los sistemas de navegación GPS y las redes de satélites. En este caso, se observaron apagones temporales de comunicaciones por radio en zonas afectadas por la incidencia directa del evento.

El pronosticador del SWPC, Shawn Dahl, explicó que la región del Medio Oriente sufrió interrupciones en la señal de alta frecuencia por aproximadamente 10 minutos durante el pico de la tormenta. Aunque no se reportaron consecuencias graves adicionales, las autoridades continúan monitoreando posibles efectos residuales.

Fenómenos visuales derivados de las tormentas solares

Además de sus impactos en sistemas de comunicación, estas erupciones también generan efectos ópticos como la intensificación de la aurora boreal. Las partículas solares cargadas interactúan con el campo magnético terrestre y la atmósfera superior, provocando espectáculos de luces visibles en zonas inusuales, más alejadas de los polos.

Estos eventos han sido observados en latitudes medias, lo que sugiere una fuerte interacción electromagnética. A pesar de su potencial disruptivo, estos fenómenos también despiertan el interés de la comunidad científica y el público general por su espectacularidad.

Aumento de actividad solar en 2025

Las llamaradas de esta semana son parte del ciclo natural de actividad solar, el cual tiene una duración aproximada de 11 años. Actualmente, el Sol atraviesa su periodo de máxima actividad conocido como «máximo solar», una fase caracterizada por la aparición frecuente de manchas solares, eyecciones de masa coronal y llamaradas de alta intensidad.

El SWPC anticipa que esta fase continuará durante el resto del año, lo que podría dar lugar a nuevos episodios de tormentas solares. Aunque la llamarada del miércoles ha sido la más fuerte en lo que va de 2025, no supera a la de X9.0 registrada el 3 de octubre de 2024, la cual se mantiene como la más intensa del actual ciclo.

Seguimiento y prevención de riesgos

Las agencias espaciales como la NASA y la NOAA cuentan con sistemas de monitoreo permanente para detectar eventos solares en tiempo real. Estas observaciones permiten emitir alertas oportunas a las industrias más vulnerables, como las telecomunicaciones, la aviación y los operadores de redes eléctricas.

Por ahora, los especialistas señalan que no hay indicios de que las recientes llamaradas causen afectaciones graves más allá de los apagones temporales en las señales de radio. Sin embargo, se mantiene la vigilancia sobre el comportamiento solar, especialmente considerando que el máximo solar aún no ha concluido.

Estas medidas de monitoreo son clave para mitigar los efectos negativos de los fenómenos solares y garantizar la continuidad operativa de servicios esenciales en la Tierra. La comunidad científica recomienda a los sectores estratégicos mantener protocolos de contingencia ante posibles eventos futuros de alta intensidad.

Descubrimiento de la NASA demuestra que desconocemos más sobre la Luna de lo que pensábamos

Finalmente, científicos de la NASA afirmaron el miércoles haber desenterrado nuevos secretos sobre la Luna.

En concreto, han obtenido una mejor visión del interior del cuerpo celeste analizando los datos gravitatorios recogidos desde una nave espacial en órbita.

El análisis reveló una marcada diferencia entre las estructuras internas de la cara visible de la Luna y de la oculta. El lado visible presenta vastas llanuras formadas por roca fundida, pero el oculto es más escarpado. La Luna comenzó siendo una masa de roca fundida, y gran parte de su antigua superficie está cubierta de lava.

Algunas teorías sugieren que la actividad volcánica que se produjo en la Luna hace entre 2.000 y 3.000 millones de años generó cambios en su interior que habrían provocado la acumulación de elementos radiactivos en las profundidades del manto (capa intermedia) del lado visible. Este estudio ofrece las pruebas más sólidas de esa teoría hasta la fecha.

“Descubrimos que la cara visible de la Luna se distorsiona más que la cara lejana, lo que significa que hay algo fundamentalmente diferente en la estructura interna de la cara cercana de la Luna en comparación con su cara lejana”, explicó en un comunicado Ryan Park, supervisor del Grupo de Dinámica del Sistema Solar del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. Continuó: “Cuando analizamos los datos por primera vez, nos sorprendió tanto el resultado que no nos lo creíamos. Así que hicimos los cálculos muchas veces para verificar los resultados. En total, es una década de trabajo”.

Los resultados se publicaron en la revista Nature.

Para llegar a estas conclusiones, desarrollaron un nuevo modelo gravitatorio de la Luna, que ayuda a observar las variaciones de la gravedad a medida que orbita alrededor de nuestro planeta.

Estas variaciones provocan la deformación de la Luna debido a la fuerza de marea de la Tierra. Al igual que la Luna puede dictar las mareas en la Tierra, la Tierra ejerce una atracción gravitatoria sobre la Luna.

Utilizaron datos sobre el movimiento de la nave Ebb and Flow de la misión GRAIL, que orbitó la Luna en 2011 y 2012.

Con la ayuda de una supercomputadora, los autores del estudio elaboraron lo que consideran el mapa gravitatorio más detallado de la Luna hasta la fecha. Los mapas gravitatorios muestran mediciones de la gravedad en un cuerpo celeste.

Al analizar sus resultados y compararlos con otros modelos, el equipo de Park descubrió una diferencia pequeña, pero mayor de lo esperado, en la deformación de los hemisferios.

En otro estudio, utilizaron la misma técnica para observar el interior de Vesta, un objeto situado en el cinturón principal de asteroides, entre Marte y Júpiter. Descubrieron que Vesta probablemente tiene un núcleo pequeño o carece de él, a diferencia de lo afirmado en teorías anteriores. Recientemente aplicaron una técnica similar a la luna volcánica Io de Júpiter; esto reveló que era improbable que la ardiente luna poseyera un océano de magma global.

“La gravedad es una propiedad única y fundamental de los cuerpos planetarios que puede utilizarse para explorar su interior profundo”, afirmó Park, y añadió: “Nuestra técnica no necesita datos de la superficie; basta con seguir el movimiento de la nave con mucha precisión para obtener una visión global de lo que hay dentro”.