Agentes de la AEI, dignos de una novela

*Los policías investigadores “acomodan” investigación por el robo de un vehículo para perjudicar a una familia

*En reportes oficiales, los agentes de la AEI mienten sobre el desarrollo de los hechos y acusan al dueño de un taller del robo de un vehículo y disparos de arma de fuego

*Pero el comunicado oficial de la Fiscalía de Oaxaca da como responsables a dos menores de edad, que vivieron horas de terror por el asedio policial

Oaxaca, Oaxaca, Martes 24 de Diciembre, 2024 (Fuente: Agencias).- El presunto robo de un vehículo de modelo atrasado ocurrido a principios de enero de este año en el municipio de San Jacinto Amilpas (cercano a la capital del estado de Oaxaca), trajo consigo una serie de contradicciones entre elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) y la Fiscalía General de Oaxaca; asimismo, situaciones extrañas que más bien hacen parecer la investigación como un asunto orquestado para perjudicar a una humilde familia.

El 4 de enero de este 2024, los agentes de investigación Anayeli Ramírez Zarate y Miguel Ángel de Jesús Osorio Santiago, informaron que, “siendo las 8:45 horas de la mañana recibimos el reporte vía radio del C-4, donde informaba del robo de un vehículo de motor de la marca Nissan Tipo Tsuru, color gris, modelo 1995, placas de circulación TMH-34-47 del estado de Oaxaca… en la calle Niños Héroes número 32 del municipio de San Jacinto Amilpas”.

En la carpeta de investigación se asienta el reporte de ambos policías que dicen haberse trasladado al municipio señalado desde las oficinas, de agencia municipal La Experimental, donde estaban “de guardia de reacción de la comandancia de robo de vehículos”, para investigar los hechos. Normalmente, en casos como este, los primeros en auxiliar a la víctima de robo son las policías municipales por estar más cerca del lugar del incidente.

Sin embargo, los audaces investigadores llegaron y buscaron al denunciante del presunto robo: Amado Sibaja Pérez, quien, a decir de ellos, “nos contactó” a través de la policía municipal del lugar. Según su narrativa, el señor Sibaja Pérez les informó que, “las personas que le robaron su vehículo de motor son los señores Luis Alberto Amaya Ramírez, quien tenía puesta (sic) una playera color blanco, con pants en color negro, y José Luis Amaya García, quien tenía puesta (sic) una camisa de vestir manga corta, de color gris con cuadritos”.

Su novelesco relato contrasta con el actuar de los agentes de Investigación de la AEI, quienes siempre tardan en llegar a los accidentes y otros reportes, pero en este caso estuvieron como de rayo. Así, el informe señala que Amado Sibaja les dijo que Luis Alberto y José Luis Amaya “se habían robado su vehículo de motor (Tsuru) utilizando su vehículo de motor de la marca Honda CRV de color blanco”. Agregan que “el vehículo robado lo habrían llevado posiblemente a dos casas… una que tienen por Las Antenas del municipio de Santa María Atzompa, o una segunda habilitada como taller mecánico que los imputados tienen en la calle Puebla, colonia La República de San Jacinto Amilpas”.

Después de eso, los muy amables agentes de la AEI dicen que “el ciudadano Amado Sibaja Pérez, abordó nuestro vehículo oficial y nos trasladamos a la zona conocida como Las Antenas de Santa María Atzompa, con la finalidad de no interrumpir la búsqueda y localización de la unidad de motor robada”. Al no encontrar la unidad presuntamente robada, se trasladaron al segundo domicilio señalado por Amado Sibaja.

El fantasioso relato continúa: “a las 11:00 horas de la mañana al ir circulando sobre la calle de terracería observamos que, frente a un portón de color negro habilitado como taller mecánico, que a señalamiento del ciudadano Amado Sibaja Pérez, es propiedad de los señores Luis Alberto Amaya Ramírez y José Luis Amaya García, vimos que frente al portón estaba estacionada una camioneta Honda Tipo CRV de color plata, con dos personas a bordo. Uno de ellos –dice el texto de los agentes– “al advertir el paso de nuestra unidad de motor a una distancia de 10 metros, el copiloto repentinamente levanta su mano empuñando un arma de fuego, al parecer revolver y nos realizó un primer disparo”.

El relato digno de un escritor de novelas prosigue y señala que una de las personas continúa haciendo disparos de arma de fuego (unos diez según la narración), pero sorpresivamente no hay registro de esos impactos en alguna pared, piso, vehículo o persona, ni tampoco un solo casquillo de arma en el lugar, a pesar de la intervención de los peritos de la Fiscalía. Sin embargo, a estas alturas, debido el sensacionalismo de los agentes de la AEI, arribaron más de 30 elementos de 4 corporaciones más: Policía Municipal de San Jacinto Amilpas, Policía Estatal y Policía Vial Estatal y cercaron la casa donde, según, les dispararon a los agentes de la AEI.

Las contradicciones

Dentro de la casa, desde que llegaron los imaginativos agentes de la AEI, Anayeli Ramírez Zarate y Miguel Ángel de Jesús Osorio, se encontraban tres menores de edad entre ellos una joven de 17, y sus hermanos de 16 y 10 años –hijos de José Luis Amaya–, quienes, aterrados, veían llegar a las afueras de su humilde vivienda a policías con armas largas queriendo entrar por la fuerza. Ellos grabaron los intentos de los policías de la AEI que los agredían verbalmente. Finalmente, con un marro y sin orden de cateo, ni nada, unos 15 agentes estatales de investigación abrieron el portón y entraron a la casa, quitándole los teléfonos a los jóvenes.

Su padre y su hermano mayor, que según los policías de investigación robaron un auto y les dispararon a los agentes, nunca estuvieron en la casa donde fueron detenidos los jóvenes. Tampoco hay evidencias periciales de que hubiera disparos desde la casa, que tal parece fue un invento de los agentes AEI para perjudicar a esta familia humilde.

Tan extraviados están en la Fiscalía General de Oaxaca, que el comunicado de prensa de esa dependencia sobre este hecho, acusa a los dos jóvenes hermanos –hombre y mujer– de “disparar en contra de los elementos”, lo que contradice el novelesco relato de los agentes de investigación Anayeli Ramírez y Miguel Ángel de Jesús Osorio, quienes aseguran que fue el señor José Luis, quien en esos momentos no estaba en su casa.

Aun así, los tres hermanos fueron detenidos en los separos de la AEI en Ciudad Judicial por 24 horas contraviniendo los protocolos de actuación en casos que involucran a niños y adolescentes. En un hecho inusitado, el menor de 10 años que también fue ingresado a la cárcel de la AEI fue entregado como a las 10 de la noche del día de los hechos a su padre, José Luis, quien lo recibió sin que fuera detenido por su presunta participación en una balacera que sólo existió en la mente enferma y perversa de dos agentes de investigación (AEI).

Este caso que aún sigue teniendo repercusiones será en breve denunciado ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca para que se sancione a los elementos que inventaron esta trama y cometieron abuso de autoridad y violaron la presunción de inocencia.

Del vehículo Tsuru presuntamente robado, no se ha sabido que haya sido recuperado por alguna corporación, se sospecha que todo fue un ardid para perjudicar a una familia humilde y trabajadora. (Continuará)