Claudia Sheinbaum, Presidenta de México

*“Hoy llegamos las mujeres a conducir los destinos de nuestra hermosa nación”, afirma

*“Soy madre, abuela, científica y mujer de fe. Y a partir de hoy, por voluntad del pueblo de México, la presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos”, destacó

*“Tengo la certeza de que consolidaremos juntas y juntos un México cada día más próspero, libre, democrático, soberano y justo”, aseguró

*“Hoy, 1º de octubre de 2024, inicia la segunda etapa, el segundo piso de la Cuarta Transformación de la vida pública de México”, celebró

Oaxaca, Oaxaca, Miércoles 02 de Octubre, 2024 (Fuente: (Gobierno de México, El País, BBC Mundo y The New York Times).- La presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo, señaló —luego de tomar protesta ante el Congreso de la Unión— que, a partir de este 1° de octubre, inicia el Segundo Piso de la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México y también, después de 200 años de la República y de 300 años de la Colonia, llegan todas las mujeres a conducir los destinos de la nación.

“Hoy, 1º de octubre de 2024, inicia la segunda etapa: el Segundo Piso de la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México y también hoy, después de 200 años de la República y de 300 años de la colonia, porque previo a ello no tenemos registros claros, es decir, después de al menos 503 años, por primera vez, llegamos las mujeres a conducir los destinos de nuestra hermosa nación. Y digo llegamos, porque no llego sola, llegamos todas”, destacó.

Y con ellas, se refirió a todas las mujeres que lucharon para llegar a este momento histórico, heroínas de la patria, pero también heroínas anónimas que, desde casa, su familia y trinchera soñaron con alcanzar sus sueños.

“Llegan ellas, las que soñaron con la posibilidad de que algún día no importaría si naciéramos siendo mujeres u hombres, podemos realizar nuestros sueños y deseos, sin que nuestro sexo determine nuestro destino. Llegan ellas, todas ellas, que nos pensaron libres y felices”, celebró.

Por ello resaltó -tras recibir la Banda Presidencial de manos de la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Ifigenia Martínez- que como madre, abuela, científica, pero ahora, como presidenta de México, refrenda su compromiso de gobernar para todas y todos, bajo los principios del Humanismo Mexicano que serán base en la construcción del Segundo Piso de la Cuarta Transformación.

“Soy madre, abuela, científica y mujer de fe. Y a partir de hoy, por voluntad del pueblo de México, la presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Gobernaré para todos y para todas y tengan la certeza de que pondré mi conocimiento, mi fuerza, mi historia y mi vida misma al servicio del pueblo y de la patria”, aseveró.

La nueva presidenta de México reconoció el trabajo realizado por el expresidente, Andrés Manuel López Obrador, y el amor que el pueblo le profesa.

“Hoy lo decimos con certeza y sin temor a equivocarnos: la historia y el pueblo lo ha juzgado; Andrés Manuel López Obrador, uno de los grandes, el dirigente político y luchador social más importante de la historia moderna, el presidente más querido, sólo comparable con Lázaro Cárdenas, el que inició y termina su mandato con más amor de su pueblo. Y para millones, aunque a él no le gusta que se lo digan, el mejor presidente de México, el que inició la revolución pacífica de la Cuarta Transformación de la vida pública de México”, puntualizó.

Por ello, luego de tomar protesta durante la sesión del Congreso General, refrendó el compromiso de dar continuidad a los programas que trajeron bienestar al pueblo de México, principalmente la pensión universal para adultos mayores, las becas Benito Juárez, el programa Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro, apoyo al campo, la Clínica es Nuestra, la Escuela es Nuestra y todos los Programas de Bienestar.

Sumado a estos programas, la presidenta de la República reiteró la puesta en marcha de tres programas nuevos: apoyo a mujeres de 60 a 64 años, becas para estudiantes de preescolar a secundaria en escuelas públicas; y las consultas médicas a domicilio para personas de la tercera edad.

Añadió la consolidación del sistema de salud IMSS-Bienestar, generar 300 mil espacios nuevos de educación superior con nuevas universidades públicas, la construcción de al menos un millón de viviendas para que jóvenes las puedan adquirir a través de un esquema de renta.

En materia de infraestructura, recordó la ampliación del Tren Maya y la Línea K del Tren Interoceánico, además de nuevas líneas de trenes de pasajeros que van a conectar a la Ciudad de México con Pachuca, Nuevo Laredo y Nogales, además del rescate de la línea que conduce a Veracruz.

Destacó 10 principios del Humanismo Mexicano para dar continuidad al proyecto de transformación, que se resumen en: Prosperidad compartida, austeridad republicana, honestidad, gobernar con el pueblo, la libertad, cuidado al medio ambiente, igualdad sustantiva, soberanía nacional, política con amor y fraternidad sin discriminación.

“Condenamos el clasismo, el racismo, el machismo y cualquier forma de discriminación. No es solo un asunto de tolerancia, es el reconocimiento de que la profundización de las desigualdades llevará siempre a la injusticia. La fraternidad significa vernos a los ojos como iguales”.

Destacó la importancia de la reforma al Poder Judicial de la Federación, que va a democratizar la elección de jueces y magistrados.

“La reciente reforma constitucional al Poder Judicial, que marca la elección por voto popular de jueces, magistrados y ministros, significa más autonomía e independencia para el Poder Judicial (…) Piénsenlo, solo por un momento, si el objetivo hubiera sido que la presidenta controlara la Suprema Corte, hubiéramos hecho una reforma al estilo Zedillo. No. Eso es autoritarismo, nosotros somos demócratas. Queremos que se termine la corrupción en el Poder Judicial”, expresó.

Explicó que, con estos cambios, habrá una convocatoria y un proceso de selección de candidatas para garantizar perfiles preparados en el Poder Judicial, pero, sobre todo, electos por el pueblo de México.

“Estoy segura que en unos años, todas y todos estaremos convencidos, que esta reforma es lo mejor. Aprovecho para decirle a las y los trabajadores del Poder Judicial que sus derechos y salarios están totalmente salvaguardados”, aseveró.

Finalmente, la presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos refrendó su compromiso para construir un país con bienestar y prosperidad compartida para seguir haciendo historia. “Tengo la certeza de que consolidaremos juntas y juntos un México cada día más próspero, libre, democrático, soberano y justo. No les voy a defraudar”, concluyó.

Claudia Sheinbaum, primera presidenta de México: “No llego sola, llegamos todas”

Por otra parte, México ha vivido este martes un día histórico sin que el adjetivo resulte exagerado. La banda presidencial se ha colocado sobre un vestido marfil con bordados, el de Claudia Sheinbaum Pardo, la primera mujer que alcanza la máxima dignidad del país tras 200 años de República y después de que 65 hombres, generales y civiles, la precedieran. Las ceremonias han reproducido en buena medida las que ya celebró en su día de llegada al poder el presidente saliente, Andrés Manuel López Obrador, para quien la sucesora no ha escatimado palabras de agradecimiento y homenaje a su labor sexenal. La continuidad prometida por Sheinbaum bajo el concepto de segundo piso de la Cuarta Transformación ha tenido un amplio reflejo en cada acto del día, salvo por la mayoritaria presencia femenina en todos ellos. Como su antecesor, Sheinbaum ha recibido el bastón de mando de manos de representantes de los pueblos originarios y ha participado en un ritual prehispánico con incienso y plantas de maíz. Los discursos del Congreso por la mañana y ante un Zócalo repleto de seguidores, por la tarde, han abundado en un homenaje a las políticas de López Obrador y han tenido un marcado cariz político. La presidenta ha recordado los 100 puntos programáticos que serán la columna vertebral de sus políticas públicas.

Más de 35 millones de mexicanos han celebrado que la persona a quien votaron el 2 de junio agarra las riendas del poder. Pero no ha sido un cambio de sexenio cualquiera. Antes que la economía, la seguridad, la salud o la educación, la llegada de Sheinbaum se ha leído en clave feminista. Tras siete décadas desde que las mexicanas consiguieron el derecho a votar y ser votadas, este martes el adjetivo histórico está en boca de todos. Los tres poderes, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, han estado, por primera vez, encabezados por mujeres. Tampoco la oposición ha estado al margen de ese acontecimiento único y ha pedido a la presidenta que haga valer su condición de mujer en el Gobierno: “No solo puede ser diferente, tiene que ser mejor, de otro modo no tendría sentido la lucha de tantas mujeres”, ha exigido María Guadalupe Murguía Gutiérrez, jefa de la bancada del Partido Acción Nacional, la formación opositora mayoritaria.

Una comisión de mujeres ha esperado en la escalinata del Congreso a Sheinbaum, de 62 años, y en esta ocasión no había en el hemiciclo prácticamente un solo bedel que no fuera mujer. Los gritos de “¡Presidenta, presidenta!” han interrumpido su discurso en varias ocasiones. Sheinbaum ha ofrecido su clásico homenaje a las mujeres anónimas “que lucharon por sus sueños y lo lograron, y a las que no lo lograron, a las que han tenido que callar y gritar a solas, a las indígenas, a las trabajadoras del hogar, a las bisabuelas que no aprendieron a leer y a escribir porque eso no era cosa de niñas, a las madres que primero nos dieron la vida y luego todo lo demás, las hermanas, las tías, las hijas hermosas. No llego sola, llegamos todas. Hoy llegan todas ellas, que nos pensaron libres y felices”. Para concluir: “Soy madre, abuela, científica y mujer de fe, y a partir de hoy, por voluntad del pueblo, la presidenta constitucional de los Estados Unidos mexicanos. No les voy a defraudar”.

Una parte del feminismo, que ha tenido una relación agria con Sheinbaum en su etapa de jefa de Gobierno de la Ciudad de México, se mantiene ahora en guardia, pero con esperanza por el cambio en la presidencia. El día ha estado cargado de símbolos, como la entrega de la banda presidencial por parte de la presidenta del Congreso, Ifigenia Martínez, referente de la izquierda mexicana en la lucha por las libertades y derechos feministas. La nonagenaria, con las fuerzas muy limitadas y conectada a un suministrador de oxígeno, ha sido uno de los personajes más mencionados del día.

Sheinbaum llega al poder con un partido de izquierdas, Morena, que fundó López Obrador, con quien acaba de completar una transición tranquila que promete continuidad con algunos cambios. Licenciada en Física y doctora en Ingeniería Ambiental, formó parte del panel intergubernamental contra el cambio climático que en 2007 obtuvo el premio Nobel de la Paz. Nieta de europeos de origen judío e hija de científicos y académicos como ella, tiene a su espalda una larga trayectoria política que comenzó en la lucha estudiantil mexicana. Con la excepción de un par de gobiernos del conservador Partido Acción Nacional (PAN), es la primera persona que llega al poder sin haber tenido nunca relación con el PRI (Partido de la Revolución Institucional), que gobernó México durante décadas. Más bien al contrario, ha sido contra aquel partido, que hoy es casi irrelevante, contra quien dio sus primeras peleas políticas.

A la toma de posesión han asistido representantes de 105 países y 23 organizaciones internacionales y estaban invitados todas las naciones del mundo con quienes México mantiene relaciones diplomáticas, pero el incidente diplomático de 2019 con España, a raíz de la Conquista de 500 años atrás, ha excluido al rey Felipe VI, por lo que el “país hermano”, segundo socio comercial de México tras Estados Unidos, no ha tenido representación institucional alguna en el acto. Eso también es histórico. Sí estaban, y la presidenta les saludó, “algunos diputados españoles” de la izquierda, como Gerardo Pisarello “y muchos otros”.

El vehículo de la presidenta, que se ha desplazado de mañana con su marido, Jesús María Tarriba, ha tenido dificultades para salir de su calle por la afluencia de seguidores antes de enfilar hacia el Congreso. A idéntica hora, el coche de Andrés Manuel López Obrador, que el lunes abandonó para siempre la sede del gobierno, el Palacio Nacional, se encaminaba al mismo lugar para entregar la banda, con igual dificultad de tránsito. El ya expresidente se ha marchado entre multitudes: ha sido el mandatario con la despedida más calurosa en décadas. “Es el más querido”, ha dicho Sheinbaum después en el Congreso, y lo ha comparado con Lázaro Cárdenas, un mito en México. “Hasta siempre, hermano, amigo, compañero”, se ha despedido por la tarde en el Zócalo.

El 1 de octubre de 2024 será recordado en los libros de historia como la fecha en que México, un país machista en lo sustantivo, dio el poder a su primera presidenta, quien ha pedido que, en adelante, su cargo sea mencionado así, acabado en a, como ella misma ha hecho al declararse “comandanta suprema de las Fuerzas Armadas”. El nuevo sexenio en México tiene nombre de mujer.

«Soy madre, abuela, científica y mujer de fe. Y a partir de hoy, presidenta»: el poderoso discurso de Claudia Sheinbaum al asumir el poder en México

En tanto, es probable que el mejor discurso de la carrera política de Claudia Sheinbaum, al menos hasta ahora, lo haya dado este 1 de octubre, día que tomó protesta como la primera mujer presidenta en la historia de México.

A una dirigente que viene de la academia, rigurosa y escueta en el uso y escogencia de sus palabras, este martes se le vio su faceta más efusiva y ampulosa, digna del momento histórico que protagoniza.

“Soy madre, abuela, científica y mujer de fe. Y a partir de hoy, por voluntad del pueblo de México, la presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos”, dijo al final del discurso ante los aplausos y gritos de sus aliados en el Congreso de la Unión.

Sheinbaum, de 62 años y exalcaldesa de Ciudad de México, llega al poder tras una contundente victoria en las elecciones generales del 2 de junio: le sacó 30 puntos porcentuales a su oponente, Xóchitl Gálvez, y su coalición, Morena, logró amplias mayorías en el Congreso.

La presidenta, sin embargo, se enfrenta a grandes desafíos: suplir, por ejemplo, a un mandatario carismático como Andrés Manuel López Obrador, contener la crisis de inseguridad que azota al país y mantener la estabilidad de una economía que empieza a mostrar fisuras.

Pero para todo desafío Sheinbaum dedicó este martes algunas palabras: agradeció a AMLO por su gobierno, detalló la que será su agenda en Seguridad y envió un mensaje de calma a los mercados internacionales.

Sheinbaum ganó la presidencia no solo gracias a la popularidad de AMLO, que sobrepasa el 70% de aceptación, sino también a que durante la campaña supo diferenciarse de él con lo que ella llama su “sello propio”.

Y en su discurso de posesión, quiso mantener esa línea.

Continuidad…

Para empezar, le habló al ahora expresidente en términos cuando menos generosos: “La historia y el pueblo ha juzgado a AMLO, uno de los grandes, el dirigente y luchador social más importante de la historia moderna, el presidente más querido, el mejor presidente de México, que inició la revolución pacífica de la vida pública”.

AMLO, en efecto, ha sido una suerte de revolución en la política mexicana: tras décadas de gobiernos de centro-derecha vinculados al sector privado, el dirigente de origen popular y rural trajo nuevas formas a la política que activaron a las mayorías y lo convirtieron en un redentor de los sectores populares.

Sheinbaum, además de haber sido una de las funcionarias estrella del movimiento que promueve ese cambio, mantiene que debe seguir la filosofía obradorista de “por el bien de todos primero los pobres”.

Y por eso, para no dejar dudas de que AMLO es su faro político, la presidenta recordó los principios de esta corriente política que ellos llaman el «humanismo mexicano»: “No puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, “la honestidad da resultados”, “la libertad es esencia de la democracia”, “la política se hace con amor”.

Una vez terminó con los elogios a su predecesor, Sheinbaum se refirió a la primera reacción que generó su cómoda victoria: temor en los mercados internacionales, cruciales para una economía emergente que necesita inversiones extranjeras.

Tras las elecciones, el peso mexicano sufrió una inesperada devaluación por el miedo de que el inmenso poder de un gobierno de izquierda afecte la seguridad jurídica de las inversiones.

AMLO tuvo una política económica austera, conservadora y apegada a la regla fiscal, y en parte por eso, añadido a reconfiguraciones globales de mercados que benefician a países como México, los inversionistas se volcaron al país durante su sexenio.

“Lo digo con toda claridad: tengan la certeza que las inversiones de accionistas de nacionales y extranjeros estarán seguras en nuestro país”, aseguró Sheinbaum. “En las próximas semanas estaremos convocando a empresarios para confirmar el acuerdo que mantiene sin aumentos el precio de la canasta básica”.

En seguridad Sheinbaum también insistió en que la política que viene es la acertada: atacar las causas de la violencia, a través de políticas sociales que desincentiven a los jóvenes a entrar en la criminalidad.

…con sello propio

Pero si en Economía y Seguridad hay afinidad total con AMLO, Sheinbaum fue enfática en aquellos temas que pueden diferenciarla: medio ambiente y género.

AMLO promovió obras de enorme impacto ambiental, como el Tren Maya o la remodelación y construcción de refinerías de petróleo.

Sheinbaum, aunque celebró estas obras, parece ir en un sentido distinto, quizá más apegado a su historia como ingeniera ambiental: «Haremos de México una potencia científica y la vincularemos con áreas y sectores prioritarios para el desarrollo nacional. No podemos quedarnos atrás en el desarrollo tecnológico».

La presidenta anunció que pronto presentará un plan de transición energética que incluya inversiones para generar y transmitir energía sin impacto ambiental, más sanciones a las empresas que contaminen y producción petrolera solo para consumo local.

“A todas y a todos nos convienen empresas de energía públicas fuertes que garanticen energía limpia a precios bajos para las actuales y futuras generaciones”, aseveró.

Y luego llegó el momento más efusivo del discurso: el de las mujeres.

Para una política que fue crítica de posturas de movimientos feministas y no llegó al poder precisamente por su agenda de género, el énfasis en el tema en su discurso dejó claro que sí hay un enfoque de género: que sí hay una feminista en Claudia Sheinbaum.

Entonces el tono fue ascendiendo: “Es el tiempo de mujeres. Durante mucho tiempo las mujeres fuimos anuladas, a muchas de nosotros nos contaron de niñas una visión de la historia que nos hacía hacer creer que el curso de la humanidad era solo protagonizado por hombres”.

Y eso, dijo, empieza a cambiar hoy. En la sala tres mujeres oficiaban como cabeza de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. El Congreso goza, además, de paridad absoluta.

“En 503 años de historia por primera vez llegamos las mujeres a la presidencia. Y digo llegamos, porque no llego sola, llegamos todas”.

“Llegan las que pudieron alzar la voz y no lo hicieron. Llegan las que han tenido que callar y luego gritaron a solas. Llegan las indígenas. Llegan nuestras tías que encontraron en su soledad la manera de ser fuertes. A las mujeres anónimas, heroínas anónimas, que desde su hogar, las calles o lugares de trabajo, lucharon por ver este momento. Llegan nuestras madres que nos dieron la vida y después volvieron a dárnoslo todo”.

Sheinbaum anunció, entre otras políticas de bienestar, un apoyo bimestral para mujeres de 60 a 64 años que, dijo, dedicaron sus vidas a trabajar en el cuidado de otros sin salario.

E insistió: “Las mujeres podemos ser presidentas y hago una respetuosa invitación a que digamos presidenta con A, al igual que decimos abogada, soldada, maestra, doctora”

Porque, agregó, “solo lo que se nombra existe».

Claudia Sheinbaum asume el cargo como primera presidenta de México

De este modo, Claudia Sheinbaum asumió el cargo el martes para convertirse en la primera mujer y la primera persona judía en liderar a México en dos siglos de historia independiente del país.

“Por primera vez, llegamos las mujeres a conducir los destinos de nuestra hermosa nación”, dijo Sheinbaum durante la ceremonia de investidura el martes. “Y digo llegamos, porque no llego sola, llegamos todas”.

Miles de personas abarrotaron el Zócalo, la plaza principal de Ciudad de México el martes por la tarde para esperar a que Sheinbaum se dirigiera a sus partidarios.

Licet Reséndiz Oropeza, residente en Tijuana, viajó más de 50 horas en autobús para estar en la capital el día en que una mujer se convertía por primera vez en presidenta del país.

“Es algo histórico”, dijo Reséndiz Oropeza. “Es una alegría que no puedo empezar a describir”.

Sheinbaum, otrora jefa de gobierno izquierdista de Ciudad de México, triunfó en las elecciones de junio con el mayor margen desde que México tuvo su transición a la democracia, y con un amplio mandato para cumplir su promesa de continuar las políticas sociales de su antecesor y mentor político, Andrés Manuel López Obrador.

Pero si bien Sheinbaum llega al cargo con un poder considerable en sus manos, también tendrá que enfrentarse a una variedad de fuerzas que pueden limitarla, en opinión de los analistas.

Hereda un complejo conjunto de retos: el mayor déficit presupuestario en décadas, una crisis de seguridad cada vez más profunda, el mayor flujo migratorio de la historia reciente y un movimiento político díscolo que ha rediseñado profundamente el poder judicial, entre otras instituciones.

Sheinbaum es conocida como una ejecutora capaz, pero no como un talento político trascendente como su predecesor. López Obrador construyó todo un movimiento en gran medida en la fuerza de su carisma y reforzó su enorme influencia con una conferencia de prensa matutina que utilizaba prácticamente a diario para mantener a raya a sus aliados y arrinconar a sus adversarios.

Ahora, el partido que él fundó, Morena, tiene un control casi hegemónico sobre el sistema político del país, con una supermayoría efectiva en el Congreso y el control de la gran mayoría de las legislaturas estatales y gobernaciones.

Pero con su expansión, el partido se ha convertido en una amalgama de facciones dispares que no siempre comparten los mismos objetivos o visiones. Algunos analistas se preguntan si Sheinbaum será capaz de controlar a una coalición tan inquieta.

“Ya no tiene el control del partido como sí la tenía López Obrador”, dijo Fernanda Caso, periodista y analista política, quien añadió que, en el mejor de los casos, más que unir al partido, Sheinbaum lograría unificarlo. “Constantemente va a vivir con las luchas internas dentro de su partido, pugnas de poder”.

También hay dudas sobre el grado de influencia que López Obrador ejercerá sobre su protegida. El gabinete de ella está repleto de los aliados de él y el hijo del expresidente, conocido como Andy, fue nombrado recientemente para uno de los puestos más poderosos del partido.

Sheinbaum ha estado cerca del presidente saliente durante décadas y ha insistido en que tendrá las mismas prioridades y políticas que López Obrador, no porque sea su marioneta, sino porque realmente cree en él.

“Ser ideológicamente afín a López Obrador no necesariamente quiere decir que tú vayas a ser manipulada por López Obrador”, dijo Viri Ríos, analísta política.

“Está ejerciendo un liderazgo quizá más silencioso de lo que estamos acostumbrados en la política machista mexicana. Pero ese liderazgo está ahí”.

Esto es lo que hay que saber sobre la nueva presidenta de México.

¿Quién es Claudia Sheinbaum?

Sheinbaum, científica de formación y doctora en ingeniería energética, pasó años entre el mundo académico y la política, donde su carrera ha seguido de cerca el ascenso de López Obrador. Su primera incursión en el gobierno fue como secretaria del Medio Ambiente de Ciudad de México cuando López Obrador se convirtió en jefe de gobierno en 2000.

Años después, participó en un grupo de científicos del clima de las Naciones Unidas que recibió el Premio Nobel de la Paz. Cuando López Obrador llegó a la presidencia, ella ganó la jefatura de gobierno de Ciudad de México, una de las mayores metrópolis del hemisferio.

Sheinbaum, de 62 años, se define a sí misma como “obsesiva” y “disciplinada”. Se le ha descrito como una jefa exigente con poca paciencia para la pereza, alguien capaz de exprimir hasta la última gota de su personal.

Sheinbaum, descendiente de judíos askenazí y sefardíes que emigraron a México en el siglo XX, también es la primera presidenta judía del país, un momento decisivo para algunos y un detalle trivial para otros, que rara vez la han escuchado hablar de su herencia.

Los analistas dicen que el gobierno de Sheinbaum intentará mezclar su enfoque tecnocrático y pragmático de gobierno con la retórica populista de López Obrador. En ocasiones se distanció de las políticas de él. Durante la pandemia se abocó a realizar pruebas de diagnóstico de manera agresiva mientras que él se encomendó a amuletos de buena suerte. Al enfrentar la delincuencia, Sheinbaum invirtió en inteligencia y en la policía mientras que él se apoyó en el ejército.

Pero durante la campaña respaldó muchas de las políticas más contenciosas de López Obrador, entre ellas una serie de cambios constitucionales que según los críticos socavarán gravemente el sistema de controles y equilibrios democráticos. Como resultado, la nueva presidenta ha tenido que luchar contra la percepción que tienen algunos mexicanos de que será poco más que un peón de su mentor.

¿Qué desafíos enfrentará Claudia Sheinbaum?

Sheinbaum se enfrentará a la presión de mostrar avances en la lucha contra los cada vez más poderosos cárteles de la droga, que mantienen su dominio sobre grandes franjas de México. Mientras que los homicidios disminuyeron modestamente durante la gestión de López Obrador, los informes de extorsión y desapariciones se han disparado desde 2018. Los homicidios, incluidas algunas rachas de asesinatos en masa, todavía están cerca de los niveles más altos registrados.

En semanas recientes, la violencia entre facciones enfrentadas del Cártel de Sinaloa ha ocasionado un aumento en las muertes y secuestros en el noroeste de México, paralizando la vida de la gente en ciudades como Culiacán.

Sheinbaum tendrá poco margen de maniobra financiera para cumplir sus promesas de campaña. El déficit presupuestario de México se acerca al 6 por ciento del producto interior bruto, el mayor déficit de los últimos 24 años. Pemex, el gigante petrolero controlado por el Estado, es ahora la empresa petrolera más endeudada del mundo, lo que requiere rescates multimillonarios.

Además, a Sheinbaum le tocará lidiar con las consecuencias de las modificaciones constitucionales que López Obrador impulsó en las últimas semanas de su gobierno. Los críticos advierten que una de ellas, según la cual miles de jueces serán elegidos por votación popular a partir del próximo año, podría erosionar la independencia judicial.

¿Cuáles son los planes de Claudia Sheinbaum?

Además de continuar los proyectos de infraestructura de López Obrador y mantener sus populares programas contra la pobreza, incluido un aumento anual del salario mínimo, Sheinbaum llega al cargo con sus propios planes.

Ha anunciado que todas las mujeres de 60 a 64 años recibirán un pago en efectivo; actualmente las pensiones para la tercera edad se otorgan a las personas de 65 años y más. Ha dicho que la mayoría de los niños recibirán una beca por seguir en la escuela, lo que ampliaría un programa social ya existente. Y, a partir del próximo año, dijo, 20.000 médicos y enfermeras empezarán a visitar los hogares de los mexicanos de mayor edad, un esfuerzo por revertir la gran caída en el acceso a la salud pública de los últimos años.

Sheinbaum también busca ampliar la infraestructura de energías renovables y aumentar el empleo de tecnologías limpias. Al mismo tiempo, ha prometido rescatar la petrolera estatal, sumida en deudas masivas, y respaldar una costosa refinería de petróleo de 16.000 millones de dólares que está lejos de estar completamente operativa.

Luego está el asunto de la seguridad. Sheinbaum ha señalado que permitirá que las fuerzas armadas conserven el poder que López Obrador les otorgó durante su gobierno. Pero también planea crear una nueva agencia de inteligencia, con capacidad para investigar casos penales, y replicar el enfoque de ley y orden que adoptó en la Ciudad de México.

¿Cómo será la relación de Claudia Sheinbaum con EE. UU.?

La verdadera prueba de fuego para el liderazgo de Sheinbaum podría llegar a finales de este año, una vez que se conozca el resultado de las elecciones presidenciales en EE. UU.

Una victoria de la vicepresidenta Kamala Harris representaría probablemente una ampliación de la relación del gobierno de Joe Biden con México, que se ha caracterizado por una cooperación tensa pero sostenida para reforzar la aplicación de las leyes de inmigración, luchar contra el narcotráfico y frenar el flujo de armas estadounidenses que impulsan el derramamiento de sangre al sur de la frontera. Algunos funcionarios estadounidenses han dicho en privado que creen que la coordinación en materia de seguridad podría mejorar con Sheinbaum.

Pero un segundo mandato del expresidente Donald Trump podría agravar las tensiones entre ambos países. Trump ha amenazado con imponer aranceles si gana las elecciones. Y ha propuesto utilizar la fuerza militar de EE. UU. contra los cárteles de la droga en suelo mexicano, sin el consentimiento del gobierno de México.

Los planes corren el riesgo de fracturar la relación de Estados Unidos con el gobierno de Sheinbaum y recortar otros tipos de cooperación. Aun así, Sheinbaum y miembros de su equipo han declarado a The New York Times que están dispuestos a trabajar con cualquier candidato que gane las elecciones de EE. UU.

¿Qué significa para México tener una presidenta?

Aunque Sheinbaum ha señalado que su presidencia representa un verdadero cambio para las mujeres mexicanas, su historial como jefa de gobierno de Ciudad de México ofrece una imagen más matizada.

Como jefa de gobierno de la capital, Sheinbaum apoyó la creación de una fiscalía especializada para investigar los feminicidios. Sus programas ayudaron a reducir las muertes violentas de mujeres en 34 por ciento.

Pero también ha calificado de “provocaciones” las manifestaciones en pro de los derechos de las mujeres cuando protestaron contra la violación de una menor a manos de oficiales de policía. Las manifestantes fueron recibidas con uso excesivo de la fuerza por las autoridades bajo su mando, según un reporte de Amnistía Internacional.