El terremoto de 1931 en Oaxaca

Oaxaca, Oaxaca, Domingo 15 de Enero, 2023 (Fuente: Lic. Guillermo Rangel Rojas y Lupillo Brangus).- El 14 de enero de 1931, alrededor de las 20 horas, un terremoto de 7.8 grados, que duró tres minutos y 10 segundos, provocó una tragedia en la ciudad de Oaxaca, no se tiene registrado un número determinado de víctimas ni de construcciones afectadas. Solamente se conocen versiones de 10 mil muertos por referencias de quienes sobrevivieron el gran temblor que tuvo su epicentro en Loxicha, mi mamá que vivía en Miahuatlán, me contó que mi abuelita las sacó al patio y les llegaron las piedras de la casa derruida, hasta los pies. Mi abuelo me platicó que estaba en la finca y se tuvo que hincar.

El Terremoto causó la migración de muchos oaxaqueños a diferentes ciudades del país, especialmente al Distrito Federal. Oaxaca presentaba un rostro de hambruna, cólera y miseria, las imágenes lo demuestran.

La única película conocida de la tragedia fue filmada por el célebre cineasta ruso Sergei M. Eisenstein, quien se encontraba rodando ¡Que viva México! y pudo realizar este corto documental llamado “El desastre en Oaxaca”.

En la cinta, Sergei M. Eisenstein, retrata la devastación dejada por el terremoto del 14 de enero de 1931, fotografiada por el cineasta incluso desde el aire, cuando el avión se aprestaba a aterrizar en los terrenos del antiguo aeropuerto, y cuando en el trayecto se observa como por grandes derrumbes, cambió su ruta el río Atoyac.

Sobrevivientes: Los testigos del desastre

En Oaxaca de Mis Recuerdos, Carlos Velasco Pérez escribió “entre pobrezas y trabajos terminé el segundo año, pero con muy buenas calificaciones, hasta que hizo su arribo el año fatal de 1931, y digo fatal porque el 14 de enero cuando el reloj marcaba las ocho de la noche y nos disponíamos a tomar café, empezó un temblor que de inmediato hizo crujir los techos … luego se fue la corriente eléctrica, en tanto mi infeliz ama luchaba por sacar a sus tres niños que ya estaban dormidos”.

Genaro V. Vásquez relata en Para la historia del terruño. “La destrucción de los sotabancos y cornisas de todas las casas de la ciudad y el agrietamiento o derrumbamiento interior de las mismas, daba a la ciudad, diez días después del 14, el aspecto de una fortaleza bombardeada cuyo 95 por ciento de casas estaban totalmente inhabitables”.

Mientras José María Bradomín, en Monografía del Estado de Oaxaca, escribió: “El 14 de enero de 1931 se registró el último movimiento sísmico de consideración en la ciudad y el valle, comparable en intensidad pero de mayor duración que los de marzo y abril de 1928. Esta vez si hubo algunas víctimas y desplomes parciales de construcciones resentidas… abrió el éxodo de numerosas familias que se ausentaron definitivamente de Oaxaca, cuya población quedó reducida a dos tercios”.

El antiguo cronista de la ciudad, Everardo Ramírez Bohórquez relató en Itinerario Crítico de mi Ciudad de Oaxaca que, “el mayor duelo fue que centenas de familias, perdida la fe en el porvenir, en el motivo original, encontraron razones para alejarse del terruño, donde quedaba la tumba de sus antepasados. Tuvieron razón, pero no para renegar —el término es duro, pero justo—, de Oaxaca, como si Oaxaca hubiera tenido la culpa de su desastre, como si el desastre hubiera sido motivo de vergüenza… Por eso, quienes aquí permanecimos, ganamos el derecho de sentirnos más oaxaqueños que antes del 14 de enero de 1931”.

Terremoto del 14 de enero del año de 1931 en el estado de Oaxaca

Mi madre, la Sra Soledad Ramírez García. Nacida en 1920 en el barrio de la «China» de la Cd de Oaxaca de Juárez, Oax. Un día me relató ésta historia…

Ahora comprendo porqué a mi madre le atemirizaban los temblores bastante comunes en nuestro estado…

….Viene a mi mente tus días y noches de angustia cuando fuiste testigo del terremoto que sorprendió aquella mañana del 14 de Enero del año de 1931 al estado de Oaxaca.

Cuánto miedo y dolor habrás pasado? ¡Con tan sólo 11 años a cuestas, Madre Mía!…

Ante tanta destrucción, sufrimiento y muerte por doquier. Te defendiste a tí y a tu hermano Alfonso como una verdadera heroína. Sobreviviste al caos, como siempre, ¡Saliste Victoriosa!

Muertos por todas partes era lo que encontraste a tu paso en tu desesperación por salvar tu vida y la de tu hermano…

Paredes y casas derruidas y expandidas por las calles como un genuino polvorín. El polvo calcáreo invadiendo tus sensibles ojos, los sonidos incesantes del repicar de las campanas en las iglesias no dejaban de sonar….

Los llantos de las personas moribundas se escuchaban entre los escombros y tu salvando tu vida corriendo, emulando a una veloz gacela protegiendo a su cria.

De ese relato estremecedor, recuerdo que me impactó de forma sobresaliente, lo que te tocó observar en el panteón de San Miguel o panteón general ( En este campo santo se encuentran sepultados los restos de la hija mayor de Don Benito Juárez García).

Al día siguiente del sismo, las criptas de los muertos salieron proyectadas por la fuerza del movimiento telúrico hacia el otro lado de la calle, quedando expuestas las osamentas sobre la banqueta, fué algo insólito lo acontecido.