PRI sin valorar a periodistas; un minuto de aplausos y las tortas

*Aplaudan fuerte, que la torta se enfría. El pecho lo ponen los medios de comunicación

CON EL BRAZO IZQUIERDO / Froylán Méndez Ferrer* / Agencia ANSIC.MX

Oaxaca, Oaxaca, Lunes 17 de Agosto, 2026.- “Por atreverse a decir la verdad, por denunciar la corrupción, por exigir que la delincuencia cayera”: así pidió, el sábado 15 de agosto, un minuto de aplausos Carmelita Ricárdez Vela, presidenta del PRI Oaxaca, en memoria del periodista Alejandro Leyva, antes de iniciar su discurso ante los recién juramentados «Defensores de México» en el estado. Un minuto. Después, el partido volvió a lo suyo: doscientos pesos y una torta.

Momentos antes, en conferencia de prensa, Rodrigo Fuentes Ávila, secretario de Acción Electoral del CEN, había prometido que la relación del partido con los periodistas sería cercana, atenta, dispuesta a acompañarlos, porque dijo, en sustancia, no se puede normalizar que un compañero o compañera sea reprimido o asesinado y el partido se quede callado. Bonito discurso. Lástima que el PRI lleva años demostrando que sabe organizar minutos de aplausos con mucha más eficiencia de la que dedica a organizar garantías reales.

El mensajero, el mensaje y la factura que nunca paga el que la manda

El PRI ha construido buena parte de su narrativa reciente acusando a la 4T y a Morena de «narcopolítica» y «narcoestado» en cada conferencia. Es un discurso legítimo como ejercicio de oposición. Lo que ya no es tan legítimo es la comodidad con la que el partido delega el riesgo de ese discurso en otros: el periodista transcribe, publica bajo su propio nombre, y queda expuesto, sin blindaje alguno, al escrutinio de los señalados y, en las regiones más golpeadas por la violencia, a organizaciones criminales que no distinguen entre quien acusa desde un templete y quien solo hace su trabajo transmitiéndolo. El PRI manda el mensaje, el periodista lo entrega, y quien decide cobrarse la factura nunca llama primero a las oficinas del PRI. Ahí no hay Defensores de México que valgan: el pecho lo ponen los medios de comunicación.

Y para que el mensajero cargue con ese riesgo, el partido le ofrece unas monedas y una torta. La queja del gremio dice más de la relación real entre el partido y la prensa que todos los discursos de «acompañamiento» pronunciados con la mano en el pecho.

Una fotografía de fuerza, una realidad de cartón

El acto del 15 de agosto, priistas tomaron protesta como «Defensores de México», con el encargo de vigilar el voto en los 10 distritos federales, los 25 locales y los 152 municipios oaxaqueños rumbo a la elección federal de 2027. En el templete, junto a Ricárdez Vela, posaron el secretario general Jesús Madrid, el delegado del CEN Heliodoro Díaz Escárraga, el diputado local Javier Casique Zárate y el propio Fuentes Ávila. La dirigencia estatal lo vendió como la fotografía de un partido que se reinventa. Una fotografía, sí. De reinvención, habría que verlo.

Circula, sin embargo, otra lectura del mismo evento: que buena parte de quienes llenaron el recinto no eran militantes de trayectoria priista, sino personas movilizadas desde colonias y otros puntos de acarreo, con operadores de otros partidos buscando reposicionarse dentro del tricolor a cambio de espacios y candidaturas. Quienes sostienen esa versión hablan de una militancia real muy por debajo de los anunciados. Pero que la denuncia exista ya retrata a un partido más cómodo simulando músculo que ejerciéndolo.

Las grietas en el PRI

Porque más allá de si la asistencia real fue la anunciada o notablemente menor, el patrón que describen tanto el boletín oficial como sus críticos es el mismo: estructuras armadas para la ocasión, protagonismo centralizado en la dirigencia estatal, y una base territorial que, según denuncian operadores del propio partido, opera sin presupuesto ni incentivos para el trabajo cotidiano de afiliación. Un partido que necesita convocar músculo prestado para la foto es, por definición, un partido que no lo tiene desplegado los otros 364 días del año. Eso no se resuelve con más «Defensores de México»: se resuelve con estructura real.

Esa fragilidad, y no las notas que la señalan, debería quitarle el sueño a la dirigencia priista: en 2027 no habrá minuto de aplausos que sustituya al trabajo territorial sostenido, ni torta que compre la cobertura favorable que un partido necesita cuando de verdad está compitiendo por votos y no por fotografías. Si el PRI Oaxaca quiere llegar a esa elección con algo más que una estructura de utilería y una relación de trueque con la prensa que lo cubre, tiene dos deudas que saldar antes de seguir pidiendo minutos de silencio: pagar dignamente el trabajo periodístico que reproduce sus mensajes, y proteger a quienes, por hacer ese trabajo, terminan en la mira de los mismos actores que el partido señala desde el templete.

De no hacerlo, lo demás seguirá siendo lo que ya es, con o sin ironía: un partido que pide un minuto de silencio por el periodista caído y, al siguiente acto, sigue pagando un par de monedas y una torta por la nota del periodista vivo. Aplaudan fuerte, que la torta se enfría.

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