Jesús Romero y su séquito femenil

*Haciendo política a ras de cielo
*El Hugh Hefner región 7, viola los principios de austeridad de su partido
Oaxaca, Oaxaca, Viernes 05 de Junio, 2026, (Fuente: Ernesto Rojas Ayuzo / X: @rojasayuzo).- Dicen los cánones de la retórica oficialista que la transformación se hace a ras de suelo, gastando la suela de los zapatos y sintiendo el calor del pueblo.
Pero en Oaxaca, el disminuido encargado de la política interna parece haber entendido el mensaje al revés: la transformación se ve mejor desde las nubes y bien acompañado.
Nos referimos, por supuesto, al minúsculo secretario general de Gobierno de Oaxaca, Jesús Romero López, quien recientemente ha sido captado —junto a su distinguido séquito— practicando un estilo de «austeridad republicana» bastante peculiar.
Como bien se puede apreciar en la evidencia gráfica, el secretario y sus acompañantes (novia y secretaria) no tienen reparo en abordar una aeronave con toda la parsimonia de quien se sabe inmune al discurso de la pobreza franciscana, e impune a cualquier sanción por el uso indebido de los recursos del Estado.
No viajan en una aerolínea comercial haciendo fila como el resto de los mortales que financian sus salarios. No; ellos caminan con soltura sobre el asfalto de la pista, celular en mano y con ropa ligera, listos para cumplir una ardua agenda que incluye la pega de poemas en zapoteco para detener a la delincuencia en Juchitán —una idea, por cierto, bastante torpe y poco eficiente—.
Lo verdaderamente irónico —y que mueve a la sospecha mordaz— es el origen del juguete volador. Si echamos un vistazo a los registros públicos digitalizados, la aeronave en cuestión porta la matrícula XB-MHV. Cualquier ciudadano con un poco de curiosidad descubrirá los siguientes datos:
*El Modelo: Un moderno y nada austero Cirrus SR22, una aeronave privada conocida por su confort y su sistema de paracaídas integrado (por si las dudas)
*El Propietario: Registrado a nombre de la empresa Envasadora Gugar, S.A. de C.V
*La Base: El Aeropuerto Internacional de Oaxaca
Aquí es donde la política se convierte en comedia, o en tragedia ética. La envasadora es propiedad de la familia Guzmán Gardezábal, un apellido que de inmediato activa la memoria histórica de la política local y abre la caja de Pandora de las conexiones del poder real.
La desmemoria de la actual administración es de campeonato. Hace no mucho tiempo, la izquierda radical oaxaqueña, abanderada y representada por figuras como Flavio Sosa Villavicencio, armó una tremenda cruzada social y clausuró un pozo de agua a la empresa de los Guzmán Gardezábal en el municipio de San Bartolo Coyotepec, acusándolos de saquear los recursos del pueblo.
Pero si rascamos un poco más en el fuselaje de este Cirrus SR22, el entramado se vuelve aún más perverso. El dueño de la unidad, el empresario Guzmán Gardezábal, resulta ser nada más y nada menos que compadre del exgobernador José Murat Casab.
Las casualidades no existen en la política de altos vuelos. A José Murat se le ha relacionado desde hace años como el verdadero padrino y tutor político de Jesús Romero López.
Cuentan los que saben de los hilos negros del poder que el secretario general de Gobierno no vuela solo por recreación; de hecho, realiza visitas muy puntuales cada mes allá por las exclusivas calles de Polanco, en la Ciudad de México. ¿El motivo de las discretas reuniones en la capital? Dicen las malas lenguas que el funcionario acude puntualmente a rendir cuentas y a recoger esos tradicionales «sobres amarillos» que aceitan la maquinaria política.
Así, el avión de Gugar no es un simple préstamo empresarial: es el puente aéreo idóneo para conectar los intereses del muratismo con el operador de la política interna del estado.
De más está decir que «Charbelín» está robando a manos llenas, pues ya vio truncadas sus aspiraciones políticas. La presidenta lo conoce y no tiene buenas referencias de su actuar; por ello, le hizo saber que no verá su nombre en una boleta electoral en elecciones futuras.
