Moches de 750 mil pesos en el Registro Civil

*Sobrino de Flavio Sosa y su negocio de los 750 mil pesos mensuales de moches
*¡Vaya joyita la que acaba de estallar en las oficinas de Leandro Valle!
Oaxaca, Oaxaca, Lunes 22 de Junio, 2026, (Fuente: Ernesto Rojas Ayuzo).- Mientras en los discursos oficiales nos saturan las orejas con la cantaleta de «no mentir, no robar y no traicionar al pueblo», en las entrañas del Registro Civil de Oaxaca parece que el único mandamiento que se saben de memoria es el de «no dejar pasar un solo peso sin moche».
La bomba que soltaron los propios trabajadores de la dependencia no es cualquier cosa. Resulta que, a Luis Alberto Sosa Castillo, el flamante titular de la institución (y para más señas, sobrino del sempiterno Flavio Sosa), le ha dado por aplicar la «operación alcancía».
Dicen las malas lenguas —que en este caso son las de sus propios empleados— que a través de su operador estrella, Mario López Méndez (jefe de la Unidad de Oficialías), citaron a los oficiales para cantarles la cartilla: 5 mil pesotes mensuales por cabeza.
Hagamos cuentas rápidas, de esas que se hacen en una servilleta de fonda mientras te echas una tlayuda: son 155 oficialías en todo el estado. Si a cada una le exprimen sus 5 mil varos obligatorios bajo la amenaza de «te me vas a la calle si no cooperas», el chistecito nos da la humilde cantidad de 775 mil pesos al mes.
Nada mal para una «colecta voluntaria a huevo», ¿verdad? Casi un millón de pesos mensuales que salen de los trámites que le cuestan sangre, sudor y lágrimas a la ciudadanía oaxaqueña.
Lo verdaderamente cínico de este asunto es que se jactan de encabezar un «combate frontal a la corrupción». Pero cuando las denuncias vienen desde dentro, la respuesta suele ser el silencio sepulcral o el clásico «son ataques de la oposición».
El pueblo ya está harto de la robadera disfrazada de honestidad.
La pregunta queda flotando en el aire contaminado de la burocracia: ¿Se investigará a fondo este escándalo de los moches o veremos la enésima función del teatro de la impunidad? ¿Habrá castigo para el sobrino incómodo y sus secuaces, o la justicia en Oaxaca seguirá siendo ciega, sorda y convenientemente muda?
Es de dar pena ajena que el titular de una dependencia encargada de dar fe y legalidad a los documentos de identidad de los oaxaqueños no tenga la menor capacidad de redactar un párrafo decente sin cometer faltas de ortografía que harían llorar a un alumno de primaria.
Al final, el verdadero chiste se cuenta solo: Luis Alberto Sosa Castillo ha resultado ser el clásico ignorante con suerte que, por azares del compadrazgo y el peso del apellido, terminó sentado en una silla que le queda gigantesca.
Ya estuvo bueno de discursos populistas. Al pueblo no se le gobierna con frases bonitas; se le respeta cuidando sus bolsillos.
A ver si alguien tiene el valor de correrlo y exhibirlo como el corrupto que es, o por ser sobrino del incendiario, le dejan hacer negocios turbios, como los que hacían los neoliberales.
