Enrique Martínez: la autonomía a cambio de un pacto con el diablo

Oaxaca, Oaxaca, Viernes 05 de Junio, 2026, (Fuente: Facebook: Siete Días Oaxaca).- ¿Cómo podría explicar válidamente Enrique Martínez, que al mismo tiempo ha pactado con personajes como el exgobernador José Murat, el petista Benjamín Robles Montoya, la senadora Luisa Cortés, o el ministro Hugo Aguilar, y que a todos les ha prometido lo mismo? Todo, a cambio de saciar su ambición por convertirse en rector de la #UABJO, o por lo menos lograr la nulidad de la elección de Rector, ocurrida el pasado 13 de mayo.
Enrique Martínez habla de la defensa de la autonomía universitaria, pero solo de dientes para afuera. Lo hace, jurando lealtad al ex gobernador José Murat, que ha sido uno de los financiadores e impulsores de su campaña. Todos lo sabemos: al ex gobernador no le interesa, y nunca le ha interesado la Universidad, más que como uno más de los pivotes del oportunismo que lo ha caracterizado.
Hoy Murat está interesado en la #UABJO y en Enrique Martínez, para utilizar su supuesta causa democrática como un ariete en contra del gobierno de Salomón Jara. Su proyección es utilizar a Enrique Martínez como punta de lanza para una nueva insurrección social en contra del gobierno. Así como en 2006.
Por eso ha puesto a su disposición dinero, respaldo político y a sus aliados de siempre, para hacer el trabajo sucio. Enrique está feliz porque se siente respaldado, aún que para conseguir dicho apoyo haya decidido pactar con el diablo. De antemano conocemos las consecuencias de quien pacta con quien siempre juega con ventaja.
Lo sorprendente es que también ha pactado con Luisa Cortés. La morenista cree que puede ser la próxima gobernadora de Oaxaca, y por ende, cree ser la principal adversaria interna de Jara. Luisa Cortés, desde el Senado, ha hecho labor de lobby a favor de Enrique en los tribunales en los que creen que resolverán este inflado conflicto universitario. ¿A cambio de qué? De lo mismo: su lealtad y poner a la Universidad a sus pies como un elemento más para su campaña el año próximo. Par de ilusos.
Lo mismo ha hecho con el director del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, INEA, el también oaxaqueño Armando Contreras Castillo. A éste lo ha intentado utilizar como “puente” con las autoridades federales, con las que presume tener una excelente relación.
¿Quiénes son esas autoridades a las que tanto presume Contreras? Nadie lo sabe. Sin embargo, Enrique Martínez cree que, vendiendo sus lealtades, y dando la idea de que pondrá a la UABJO a los pies de quien le ayude logrará algún dividendo, o cuando menos conseguirá “ganar tiempo”, como él mismo se lo ha confiado a sus cercanos mientras mantiene inflada su protesta sin rumbo.
Y sorprendentemente, ahí no termina la cosa: Enrique también pactó con Benjamín Robles Montoya, para prestarse a ser uno más de los pretextos de su patológica aversión a Salomón Jara. Por eso, desde el día 1 de la contienda universitaria, se apersonó la diputada federal del PT Margarita García García.
Ella puso en marcha el intento de manipulación relacionado con el cobro del ISR. Quiso jugar al “coco” con los trabajadores universitarios. Pero pronto se dio cuenta de su fracaso. Aún así, Margarita y Benjamín han intentado llevar el asunto universitario a la tribuna legislativa.
Ellos están haciendo su labor de zapa, porque en el fondo siempre han sido aliados de José Murat. ¿O a poco ya nadie se acuerda que por la ruptura de Benjamín con el gobierno de Gabino Cué, es que pudo ganar Alejandro Murat, ante una votación de la alianza PAN-PRD-MC fragmentada por la huida de Robles al PT?
Uno más. Cree tener el respaldo del Poder Judicial de la Federación, porque a través de los personeros en Oaxaca del ministro Hugo Aguilar, se ha envalentonado con la idea de que puede manipular a los tribunales federales. Cree eso, ingenuamente, sin tomar en cuenta que no por su capricho el Tribunal Electoral Federal o la Suprema Corte de Justicia de la Nación se atreverían a abrir la caja de pandora de la intervención judicial en los asuntos que son propios de la democracia interna de todas universidades autónomas del país.
Porque si el Poder Judicial de la Federación da ese paso, no sólo alimentará las ambiciones de los grupos minoritarios de las universidades autónomas, sino que le dará un golpe de muerte al principio constitucional de la autonomía de las casas de estudio. Así de importante se cree, pero así de pequeña es su visión de las cosas.
Lo lamentable es que Enrique Martínez está jugando con fuego. Él se cree más listo que todos sus supuestos aliados. A todos les jura lealtad como una forma de ganar tiempo en su fallida batalla, aunque sabe de antemano que no tendrá éxito. Cree que al final, de lograr algo, podrá darse la media vuelta y dejar, como lo ha hecho dentro de la UABJO, a todos sus aliados colgados de la brocha.
¿De verdad es tan ingenuo para creer que puede jugar con José Murat? ¿Con Luisa Cortés, que, si bien tiene poco futuro, tampoco es una política salida de la nada? ¿Cree que podrá desdecirse de lo que le ha jurado darle a Robles y al PT, a cambio de su apoyo en este periplo?
Ante tal panorama, habrá que preguntarse quién en realidad está poniendo a remate la autonomía universitaria a cambio de una ambición.
