¿Quién le tiene miedo al Chedraui?

*No es el mercado… son los que mandan en él
CON EL BRAZO IZQUIERDO / Columna de opinión
Oaxaca, Oaxaca, Jueves 05 de Marzo, 2026,.- Dicen que están defendiendo al pueblo. Pero hay que preguntarse: ¿a cuál pueblo? Porque el pueblo de a pie, la señora que baja de sus comunidades con sus hijos a hacer el mandado, el campesino que necesita que le alcance el gasto o los recién juntados que buscan qué comprar con su mínimo salario, ese pueblo no aparece por ningún lado cuando los líderes de comerciantes salen a bloquear las calles.
A finales de febrero de 2026, locatarios de los mercados de Miahuatlán volvieron a salir a manifestarse para frenar la instalación de una tienda Chedraui en la calle 2 de Abril. Su argumento principal: que ese supermercado acabaría con su sustento y con la famosa plaza de los lunes, ese mercado regional que es orgullo de toda la Sierra Sur.
El presidente municipal César Figueroa Jiménez propuso algo razonable: una consulta pública para que la propia ciudadanía decida. Una idea que, curiosamente, los líderes del movimiento no recibieron con entusiasmo. Y ahí está la primera pregunta: si están tan seguros de que el pueblo los apoya, ¿por qué le tienen miedo a que el pueblo vote?
El pequeño comerciante no es el problema. El problema es quién controla el comercio. Aquí hay que ser claros, porque mucha gente se confunde: no se está hablando de la doñita que empieza a poner su puesto a las cinco de la mañana, ni del señor que lleva años vendiendo verdura en el mercado. Esos comerciantes sí merecen respeto y apoyo. El problema son sus líderes. Los que deciden quién puede poner su puesto y dónde. Los que cobran cuotas. Los que negocian votos. Los que prosperan cuando no hay competencia.
Cuando llega una cadena nacional con precios fijos y horarios publicados, ese poder se acaba. Ya no pueden mover los precios según la necesidad del día. Ya no pueden controlar qué mercancía entra y cuál no. Ya no tienen sobre qué negociar con los políticos. Por eso la resistencia es tan feroz: no es por el pueblo, es por el control.
«Sin un supermercado que publique precios estandarizados, nadie en Miahuatlán tiene un punto de comparación real. Y eso es un negocio muy rentable para quienes fijan los precios a su conveniencia.»
Y aquí viene un dato que los líderes prefieren ignorar: Miahuatlán no es territorio virgen para el comercio organizado. En el municipio ya operan desde hace años tiendas como Elektra, Coppel, Mi Bodega Aurrera, Piticó, Comercial Guvier, Super Más, Modatelas y Farmacias del Ahorro. Ninguna de ellas derrumbó la plaza de los lunes. Ninguna acabó con el mercado tradicional. Al contrario, han generado empleo local, han ampliado la oferta y han convivido con el comercio de toda la vida. ¿Por qué con Chedraui sería diferente? Esa pregunta también merece una respuesta honesta.
No se trata de que un Chedraui venga a salvar a nadie. Pero sí hay realidades concretas que vale la pena poner sobre la mesa. Una tienda de ese tamaño genera empleos formales, con seguro médico, aguinaldo y horario definido, para la gente de Miahuatlán que hoy no tiene más opción que emigrar a Oaxaca o a la Ciudad de México. En municipios similares del estado, estas tiendas han dado trabajo directo a entre 80 y 120 personas desde el primer año.
Además, las familias de la Sierra Sur que bajan cada semana a Miahuatlán a surtirse tendrían por primera vez la posibilidad de comparar precios. Eso no arruina a los mercados tradicionales, que tienen productos únicos que ningún supermercado puede ofrecer, pero sí rompe el monopolio de quienes hoy les cobran lo que quieren porque no hay de otra.
La plaza de los lunes de Miahuatlán es una institución de años. Ha sobrevivido sequías, crisis económicas y cambios de gobierno. No la va a terminar un supermercado. Lo que sí está en juego es el control que ciertos grupos han tenido durante décadas sobre ese espacio y sobre quién puede participar en él.
Ojo con eso: los bloqueos que ocurrieron en marzo de 2025 y la presión que se ha vuelto a activar en 2026 no nacen de la desesperación de los comerciantes. Nacen del miedo de sus líderes a perder relevancia. Y cuando un movimiento le teme más a la consulta ciudadana que a los argumentos en contra, algo no cuadra.
La propuesta de una consulta pública es la salida más justa para este conflicto. Que se informe a la ciudadanía con datos claros: cuántos empleos generaría la tienda, cómo afectaría o no a la plaza de los lunes, qué compromisos tendría que asumir la empresa con el municipio. Y luego que la gente decida.
Miahuatlán merece desarrollo. Merece competencia. Merece que sus hijos encuentren trabajo aquí y no tengan que irse lejos. Y sobre todo, merece que las decisiones las tome la gente, no un puñado de líderes que llevan años viviendo bien del monopolio que dicen defender.
Agencia ANSIC.MX
Afiliada al SINMCO
