Descomposición total en la ASFE

*Corrupción, abusos y redes de poder bajo el cobijo del morenismo en Oaxaca

Oaxaca, Oaxaca, Jueves 31 de Julio, 2025 (Fuente: Plataforma Informativa Oaxaca).- La podredumbre institucional ha alcanzado niveles alarmantes al interior de la Auditoría Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca (ASFE), el organismo que —en teoría— debe velar por el buen uso de los recursos públicos. Hoy, lejos de cumplir su función, se ha convertido en un nido de corrupción, abusos, favores sexuales y manipulación política, bajo el liderazgo de Sarahí Noriega Ricárdez, su actual titular.

Fuentes denuncian que Noriega Ricárdez opera en contubernio con su esposo, Jorge Gandarillas, Oficial Mayor municipal y señalado facturero del polémico Noé Jara Cruz, hermano del gobernador Salomón Jara. La dupla Noriega-Gandarillas, lejos de ocultar su poder, presume abiertamente los beneficios de pertenecer al círculo íntimo del partido guinda, lucrando con los recursos y la impunidad que les proporciona su posición.

Se habla de un entramado de corrupción institucional, que incluye la manipulación de auditorías para limpiar a municipios aliados, a cambio de acuerdos económicos bajo la mesa. En este esquema aparece Roxana Velasco Velasco, secretaria técnica de la ASFE, acusada de modificar documentos oficiales con supuestas “correcciones” que alteran sustancialmente los resultados de fiscalización. Lo que debería ser una revisión técnica, se transforma en un mecanismo de simulación para proteger a quienes pagan.

Pero la corrupción no se limita al dinero. También incluye tráfico de influencias por vía sexual. Dalia Yoletl Ortigoza Sánchez, sin título universitario ni experiencia probada, ocupa un cargo privilegiado gracias a una relación con un jefe de departamento. Según empleados, “le da asco, pero le conviene”, en referencia a una dinámica perversa de poder que premia las relaciones personales sobre la competencia profesional.

A esto se suman los relatos de ex trabajadores que denuncian despidos encubiertos, iniciados con el retiro de computadoras bajo el pretexto de mantenimiento, para después entregar cartas de despido sin previo aviso, sin justificación ni derecho a réplica.

Lo más grave es que, quienes están llamados a fiscalizar, son los primeros en delinquir. La ASFE se ha convertido en una institución sin autoridad moral, donde el discurso anticorrupción del morenismo es solo una careta. Mientras tanto, el matrimonio Noriega-Gandarillas exhibe sin pudor los lujos y beneficios de pertenecer a la “primavera oaxaqueña”, esa que, desde su llegada, sólo vive de promesas.