Oaxaca dará respaldo jurídico a migrantes

*Ante las redadas en Estados Unidos, dijo el gobernador Salomón Jara
*El Mandatario Estatal condenó estas acciones como abusivas y arbitrarias que violan los derechos humanos
*La atención se proporcionará en Los Ángeles, California, a través de la Oficina de Enlace y Atención del Gobierno del Estado, en coordinación con la SRE
Oaxaca, Oaxaca, Martes 10 de Junio, 2025 (Fuente: Comunicado, Reuters, El Financiero y BBC News Mundo).- Luego de condenar las redadas abusivas y arbitrarias que violan los derechos humanos por parte de la Guardia Nacional de Estados Unidos en la detención de personas migrantes, el Gobernador Salomón Jara Cruz destacó que su gobierno brindará asesoría legal con brigadas jurídicas binacionales a través de especialistas en derecho migratorio estadounidense.
Expuso que estas medidas proporcionarán ayuda a quienes lo requieran a través de la Oficina de Enlace y Atención en Los Ángeles, California, en estrecha coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER) del Gobierno de México y los consulados.
“No vamos a callar ante la detención de mexicanas y mexicanos; y exigimos que se respete en todo momento el debido proceso, la dignidad e integridad de las personas”, externó el Mandatario estatal.
Indicó que se ofrecerá capacitación permanente en derechos humanos para líderes comunitarios en Estados Unidos; además, las oaxaqueñas y oaxaqueños que decidan o deban regresar contarán con los beneficios del programa “Bienvenido a Casa” que ofrece facilidad y simplificación de trámites, acceso prioritario a salud y educación, y capital en semillas para proyectos productivos.
Así como acceso a programas estatales y federales; además de establecer alianzas con empleadores locales para garantizar trabajos dignos con salarios justos.
Durante la Conferencia de Prensa semanal, Jara Cruz detalló que, tras los actos que se realizan particularmente en Los Ángeles, California; el fenómeno de la migración no debería atenderse desde una perspectiva de criminalización.
“Respaldamos el firme posicionamiento de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum”, agregó.
El titular del Poder Ejecutivo estatal adelantó que, en próximos días, las y los gobernadores estatales enviarán una carta y harán un llamado al gobierno estadounidense para proponer una mesa regional y abordar la migración de forma integral y corresponsable, para eliminar el uso de la fuerza y privilegiar acciones que impulsen el desarrollo, la generación de oportunidades y bienestar compartidos.
Soldados de EU detienen por primera vez a migrantes en la franja militar de la frontera con México
Y es que, soldados estadounidenses han realizado sus primeras detenciones dentro de las áreas militares establecidas en la frontera entre Estados Unidos y México como parte de las medidas enérgicas del Gobierno de Trump contra la inmigración ilegal, dijo el Ejército de Estados Unidos.
Las áreas militares sin precedentes a lo largo de 418 kilómetros de frontera en Nuevo México y Texas se declararon extensiones de las bases del Ejército de Estados Unidos por el secretario de Defensa Pete Hegseth, lo que permite a los soldados detener temporalmente a migrantes y otros intrusos civiles.
Tres “extranjeros ilegales” fueron detenidos en la zona de Nuevo México, cerca de Santa Teresa, el 3 de junio, antes de ser entregados a la Patrulla Fronteriza de EEUU, dijo el portavoz del Ejército Mayor Geoffrey Carmichael en un correo electrónico.
“Esta es la primera vez que personal del Departamento de Defensa registra una detención temporal dentro de cualquiera de las dos Áreas de Defensa Nacional”, dijo Carmichael.
Los presidentes estadounidenses han utilizado durante mucho tiempo efectivos en activo y reservistas en la frontera internacional en funciones de apoyo a la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, como vigilancia y construcción.
El presidente Donald Trump llevó el uso militar un paso más allá al otorgarles el derecho de retener a los intrusos que atrapen en las zonas hasta que la policía civil asuma la custodia.
Los efectivos federales también pueden registrar a las personas y llevar a cabo medidas de control de multitudes dentro de las zonas, según el Ejército.
La designación de las zonas como bases militares permitió detener a los inmigrantes sin necesidad de que Trump invocara la Ley de Insurrección, de 1807, que permite a un presidente estadounidense desplegar soldados federales para reprimir sucesos como desórdenes civiles.
El procesamiento de decenas de migrantes atrapados en las zonas ha sufrido reveses en los tribunales después de que los jueces de Nuevo México y Texas desestimaran los cargos de allanamiento y absolvieran a una mujer peruana, al dictaminar que no sabía que estaban entrando en áreas restringidas.
La función principal de los soldados en las zonas es detectar y rastrear a los que cruzan ilegalmente la frontera, con unas 390 detecciones de este tipo hasta la fecha, según el Ejército.
La noticia de las detenciones dentro de las zonas militares se produjo cuando Trump desplegó efectivos de la Guardia Nacional del estado en Los Ángeles durante las protestas por las redadas de inmigración.
Despliega Trump a 700 marines en contra de protestas de migrantes
Por otra parte, en la cuarta jornada de protestas en Los Ángeles contras las redadas migratorias, el presidente Donald Trump ordenó, desde Washington, DC, la movilización de 700 infantes de Marina y otros dos mil elementos de la Guardia Nacional para ayudar a los guardias ya presentes (ya serán 4 mil efectivos) y a la policía estatal a sofocar las manifestaciones.
El Comando Norte de Estados Unidos (Northcom) oficializó que “aproximadamente 700 infantes de Marina del 2º Batallón, 7º Regimiento de Marines, 1ª División de Marines se integrarán fluidamente con las fuerzas del Título 10 de la Fuerza de Tarea 51, que protegen al personal y la propiedad federal en el área metropolitana de Los Ángeles.
“La activación de los infantes de Marina tiene como objetivo proporcionar a la Fuerza de Tarea 51 un número suficiente de efectivos para brindar cobertura continua en el área en apoyo a la agencia federal principal”, explicó Northcom.
Más tarde, funcionarios federales, en condición de anonimato, confirmaron el envío de dos mil elementos de la Guardia Nacional, quienes llegarían a Los Ángeles en uno o dos días para unirse a los 2 mil que ya están en la ciudad.
Gobernador de California demanda a Donald Trump por despliegue de la Guardia Nacional
El despliegue militar fue impugnado por el gobernador de California, Gavin Newsom, en una demanda que incluye al presidente Trump y al secretario de Defensa, Pete Hegseth, bajo el argumento de “que viola la Constitución y excede la autoridad presidencial, no sólo porque se produjo sin el consentimiento ni la participación del gobernador, como lo exige la ley federal, sino también porque fue injustificada”.
“Trump está generando miedo y terror al incumplir la Constitución de Estados Unidos y extralimitarse en su autoridad. Esta es una crisis fabricada para permitirle tomar el control de una milicia estatal, dañando así los cimientos mismos de nuestra república”, sostuvo Newsom.
Trump, cuestionado sobre si apoyaba las declaraciones de su zar fronterizo, Tom Homan , de arrestar a Newsom, respondió: “Yo lo haría si fuera Tom. Me parece genial. A Gavin le gusta la publicidad, pero creo que sería algo estupendo”.
Newsom, quien retó a Homan a arrestarlo, respondió: “Este es un día que esperaba no ver nunca en Estados Unidos. No me importa si eres demócrata o republicano, esta es una línea que no podemos cruzar como nación, es un paso inequívoco hacia el autoritarismo”.
Por cuarto día consecutivo arreciaron las protestas contra las redadas migratorias del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) y en demanda de la liberación del líder sindical David Huerta, arrestado durante los disturbios, conforme el estado de California presentó ayer por la tarde una demanda para declarar ilegal el despliegue de la Guardia Nacional.
Cientos de manifestantes ondeando banderas mexicanas se congregaron en Grand Park para exigir la liberación de Huerta, presidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU) de California. El líder fue detenido por agentes federales el viernes mientras protestaba contra una redada de inmigración en un centro de trabajo. Fue liberado este lunes con una fianza de 50 mil dólares.
La protesta se expandió al centro de Los Ángeles, custodiado con un cordón de elementos de la Guardia Nacional y del Departamento de Policía de Los Ángeles; los manifestantes lanzaron consignas en español e inglés, pero la protesta fue pacífica, a diferencia de las de los días previos.
“Esto lo construyeron los migrantes. No somos el enemigo”: Paramount, el barrio de Los Ángeles que se levantó en protestas contra las redadas de deportación
“¿Van para la guerra, con todas esas armas?”, interpela un hombre a los miembros de la Guardia Nacional que lo observan impasibles, fusiles en mano, desde el otro lado de la verja.
Estamos en Paramount, una localidad del sur de Los Ángeles en la que el sábado se registraron enfrentamientos entre agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y un grupo de manifestantes que habían llegado tras correrse la voz de que se estaban llevando a cabo redadas de deportación en la zona.
Disturbios como aquel llevaron al presidente Donald Trump a intervenir, tras dos días de protestas aisladas por las operaciones migratorias, ordenando el envío de 2.000 uniformados para ayudar a «restaurar la ley y el orden» en la metrópolis californiana.
«Es una maniobra que solo escalará la tensión», advirtió el gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, adelantándose a lo que un día después se registraría en el centro de Los Ángeles, con cientos de manifestantes bloqueando accesos, agentes tratando de dispersarlos con gas lacrimógeno y granadas aturdidoras, y quema de vehículos.
«Ustedes están haciendo su trabajo, pero nosotros no somos el enemigo», grita el hombre apostado en la valla ante los soldados.
Puede que su voz destaque entre la decena de personas que se ha congregado este domingo para hacerle saber a la Guardia Nacional que su presencia no es bienvenida.
Pero su sentir es ampliamente compartido en este municipio de unos 51.000 habitantes en los que alrededor de ocho de cada 10 son de origen latino y el 36% nació en otro país, según datos del censo.
«Aquí solo hay gente trabajadora, porque este barrio lo levantaron los inmigrantes», reivindica, mientras otro vecino ondea la bandera mexicana, dos jóvenes alzan unas pancartas en repudio a ICE y varios autos tocan la bocina al pasar.
«Hay miedo»
Como cada fin de semana, tres de esos inmigrantes que contribuyeron a que Paramount sea el municipio que es se reúnen al otro lado de la calle para charlar de las novedades familiares y de la actualidad.
Apostados en sus vehículos de trabajo, la conversación de Juan, Rogelio y Héctor se centra este domingo en cómo en ese mismo lugar, en el estacionamiento de la tienda Home Depot, fue donde la víspera se encendieron las tensiones entre manifestantes y agentes federales.
«Se ve que habían surgido informaciones de que estaban haciendo redadas justo aquí», explica Juan, mexicano de 63 años que llegó desde Jalisco a Estados Unidos cuando tenía 17.
«Y eso trajo a gente que, en la confusión, terminó armando disturbios», explica.
Algunos manifestantes lanzaron cócteles Molotov y piedras. Se rompieron vidrios, se quemó un auto. Los agentes respondieron con gas pimienta y balas de goma. La angustia y el miedo se apoderaron del barrio.
En un mensaje enviado a la BBC, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) negó que ICE hubiera realizado operaciones en la zona el sábado.
Aunque sí informó de que en las redadas llevadas a cabo en Los Ángeles en la última semana detuvieron a 118 indocumentados, el golpe migratorio más duro contra esta ciudad considerada «santuario» desde que Trump llegara al poder con la promesa de llevar a cabo «la mayor deportación de la historia del país».
Sea como fuere, los tres amigos dicen estar tranquilos — «no tenemos ningún problema, tenemos todos los papeles en regla»–, aunque reconocen que son muchos los vecinos indocumentados que viven el contexto con miedo.
«Es por eso que hoy no ves a nadie aquí», sigue Juan, quien aun así prefirió no dar su apellido. «Generalmente, aunque más entre semana, puedes ver aquí 20 o 30 camionetas de jornaleros a la espera de que los contraten», explica.
Uno de los pocos que este domingo llegó a ofrecerse para trabajar es Pedro, quien pidió ser identificado con seudónimo.
«Techos, reparación, pintura», se lee en el cartel que ha pegado en el parabrisas de su vieja pick-up azul, aparcada discretamente en una esquina.
«La vida aquí es muy cara y mi pensión no alcanza», dice este salvadoreño que lleva cinco décadas en EE.UU. y que con sus 70 años bien cumplidos está en edad de jubilarse.
«Por eso tengo que venir a rebuscarme cada día», cuenta.
Lo hace con la tranquilidad que le da el haber regularizado su situación migratoria en el año 2000, pero sin poder evitar la angustia que le genera ver a sus vecinos sufrir.
Estas no son las primeras manifestaciones que se organizan en Los Ángeles. La ciudad fue una de las primeras en todo el país en salir a la calle con el regreso de Trump y su agenda antimigrante a la Casa Blanca.
Sin embargo, Pedro describe las protestas de los últimos días como un «punto de inflexión». «Hay más rabia, más enfado. Muchos están saliendo a protestar porque sus padres o las generaciones anteriores aguantamos durante tiempo en las sombras».
«Aunque esto no va a acabar aquí. Las redadas van a seguir. Se está volviendo invivible con este presidente», dice, y añade que está valorando volverse a El Salvador.
«Ya era hora de levantarse», dice en esa línea María Gutiérrez, quien participó en las protestas de Paramount el sábado. «Esta es mi gente», subraya.
Nacida en México, vive en Estados Unidos desde niña, le cuenta a la BBC, mientras observa a la Guardia Nacional y sus vehículos Humvee.
«Todos aquí tienen a algún familiar o conocen a alguien que no tiene papeles».
“Una comunidad vibrante”
Algunos de los vecinos buscaron consuelo y acompañamiento ante la adversidad en la iglesia cristiana a la que acuden cada domingo, Chapel of Change, situada a apenas unos metros del Home Depot y del escenario de los enfrentamientos.
Unas 200 personas, la mayoría familias de origen hispano, escuchan con atención el sermón en el que los llaman a abrazarse a la fe.
«Aquí buscamos unidad y rezamos por todos», le dice a BBC Mundo Irene Ramírez, una de las pastoras de la iglesia, que describe a la comunidad como «vibrante, unida y orientada a la familia».
El pastor principal de la iglesia, Bryan Worth, lo suscribe.
«Con los años Paramount se ha vuelto un municipio muy vibrante», le explica a la BBC.
«En los 80 Paramount se caracterizaba por ser una de las peores ciudades pequeñas de la nación, pero los líderes cívicos, del sector educativo y los que estamos al frente de las iglesias nos aliamos para transformar la comunidad, para que estuviera más unida, fuera más pacífica en general», subraya.
«Nunca pensé que las escenas que echaban en la tele íbamos a tenerlas aquí», se lamenta Dora Sánchez, quien ayuda en las labores de la iglesia.
«Todo es muy impactante», añade.
Horas después de esa conversación, y a medida que la tarde fue avanzando, la tensión fue escalando en las calles del centro de Los Ángeles, unas decenas de kilómetros al norte de Paramount.
Y la fricción entre el gobierno federal y el estatal se profundizaron.
Lo sucedido también provocó una reacción de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
El domingo, la mandataria dijo no estar «de acuerdo» con las redadas de EE.UU. e instó a su vecino del norte a aprobar una reforma migratoria.
«No es con redadas ni con violencia que se debe atender el tema migratorio, es sentándonos a trabajar en una reforma migratoria integral que tome en cuenta a todos los mexicanos que están al otro lado de la frontera, esa es nuestra postura», sostuvo.
Mientras, ante el llamado del gobernador de California para que se retire a la Guardia Nacional de las calles y las duras críticas de otros líderes demócratas que subrayan que la medida es «un alarmante abuso de poder», Trump se mantiene firme en su postura.
«Turbas violentas e insurrectas acosan y atacan a nuestros agentes federales para intentar detener nuestras operaciones de deportación. Pero estos disturbios ilegales solo refuerzan nuestra determinación», escribió en su plataforma Truth Social.
«Se restablecerá el orden, los inmigrantes indocumentados serán expulsados y Los Ángeles será libre».
