En Oaxaca, el éxito se persigue de oficio

Oaxaca, Oaxaca, Miércoles 29 de Julio, 2026, (Fuente: X: @jaimelabc).- Mi buen amigo, Alejandro Leyva (@leyvaguilar), era, evidentemente, un periodista muy destacado, muy bueno en su quehacer periodístico. La verdad es que empezó a abordar temas muy escabrosos, haciendo señalamientos contra personajes de la política, como el gobernador, a quien le atribuía una larga lista de irregularidades. Yo no puedo saber si todas eran verídicas o no; seguramente una gran parte sí, pero no me consta.
Otro tema que también es cierto, y hay que decirlo en esta constante referencia a Alejandro Leyva, es que él tomaba partido. De hecho, era un periodista ligado al PRI, lo cual es absolutamente válido. Evidentemente, sus ataques iban dirigidos, en su mayoría, contra los adversarios de ese partido. Con el tiempo, la ruta que tomó fue directamente en contra de Salomón Jara, de su esposa, de sus hijos y de funcionarios como Geovany Vásquez Sagrero. Agarró parejo y, hasta hoy, jamás hubo desmentidos contundentes a sus señalamientos.
Con la llegada de Alejandro Murat a la gubernatura fue nombrado director de CORTV. E insisto: eso no lo descalifica ni demerita. En su momento, La Jornada trabajó con muchos militantes del PRD; hoy, desde la llegada de AMLO, la gran mayoría son afines a Morena y nadie lo ve mal porque hacen buen periodismo. Eso era lo que pasaba con Alejandro Leyva.
Y empezó a meterse en temas muy complicados. Hoy hay quienes dicen que lo callaron por la información que dio o por la que estaba a punto de revelar, pero todo eso cae en el terreno de la especulación. Lo que sí es un hecho, y es el motivo de este comentario, es que su asesinato generó un enorme jalón mediático, aprovechado por muchas personas para darse una importancia que no tienen. Ahora están diciendo que ellos también han sido amenazados.
Uno de ellos es Pedro Matías. Más aún, después de la terrible experiencia que me tocó vivir con él. Durante muchos años fue corresponsal de Proceso, donde, al menos conmigo, demostró su calidad humana.
Cuando se me presentó la oportunidad de irme como reportero de Proceso a la Ciudad de México, mientras él seguía siendo corresponsal en Oaxaca, la envidia de Pedro Matías no tuvo límite. A como diera lugar quería tumbarme.
Empezó enviándole una carta al entonces director, Rafael Castañeda, quien me llamó para cuestionarme sobre la misiva. En ella, Pedro Matías y otros, que ni siquiera me conocían, aseguraban que mientras yo estuviera en la revista ellos no enviarían información porque, según ellos, yo era un infiltrado del CISEN.
En Oaxaca, el éxito se persigue de oficio.
Para mala fortuna de Pedro Matías Arrazola, el entonces secretario de Gobernación, el oaxaqueño Diódoro Carrasco Altamirano, estaba casado con Clara Scherer Ibarra, sobrina de don Julio Scherer. ¿Usted cree que no pudieron haber hecho una llamada para confirmar si yo era o no un infiltrado del CISEN? Era una chaquetota mental de Pedro Matías.
Rafael Castañeda les pidió que le avisaran si alguna vez querían volver a colaborar con la revista, porque evidentemente yo no era ningún infiltrado.
Tiempo después, antes de que Salomón Jara ganara la gubernatura, Geovany Vásquez Sagrero acudió a buscar un espacio de noticias en lo que hoy es Grupo AS Comunicación. El hoy consejero sabe que yo lo ayudé. En ese momento me preguntó sobre el conflicto con Pedro Matías, porque tenía la intención de que colaborara con él. Yo le respondí que, siendo su espacio, podía integrar a quien quisiera.
Y resulta que hoy Pedro Matías sale a decir que, tras el cobarde asesinato de Alejandro Leyva, él también ha sufrido amenazas; incluso afirma que las recibió el mismo día de la ejecución, cuando la revista Proceso ya ni siquiera se publica como antes. ¿De qué lo van a amedrentar?
Así como él, otros también se están sumando a la ola de rechazo social por el asesinato de Alejandro para colocarse en el centro de la conversación.
A @PedroMatias8, no mami blue.
