Padre de Dra. asesinada exige justicia, pero fue amenazado

*La intimidación que revela el verdadero rostro de los Ortega
Oaxaca, Oaxaca, Miércoles 20 de Mayo, 2026, (Fuente: Sayda Morales Bustamante / X: @InquisidorOax).- No conformes con la violencia que le arrebató la vida, ahora van contra el padre que llora su ausencia y se atreve a pedir justicia.
Juan José Díaz Bermúdez no es sólo un periodista que cubre este caso. Es el padre de la Dra. Jasibhe Natalie Díaz Morales, la médica del Istmo de Oaxaca que murió el 25 de septiembre de 2022 como consecuencia directa de la violencia que Ricardo Antonio Ortega González ejerció contra ella esa noche en el restaurante “Los Manguitos”.
Desde entonces, Juan José ha hecho lo que cualquier padre haría: exigir justicia. Usar su voz. Usar su medio. No callarse.
Y la respuesta de la familia del imputado fue amenazarlo públicamente.
Avelino Ortega Ruiz, padre del agresor, publicó un mensaje donde acusa a Juan José Díaz Bermúdez de “difamación”, “calumnia” y “manipulación mediática”, lo señala de actuar con “sobornos” y advierte abiertamente que tomarán “las medidas necesarias” contra él.
Eso no es defensa legal. Es intimidación contra una víctima indirecta que tiene el derecho inalienable de exigir justicia. Es presión sobre un proceso judicial en vísperas de sentencia. Y es, sobre todo, la conducta de quienes saben que los hechos no están de su lado.
El 25 de septiembre de 2022, Natalie fue brutalmente golpeada por Ricardo Antonio Ortega González durante una convivencia. No solo la golpeó. Se fue. La dejó sin teléfono, sin las llaves de su propia camioneta, sola, incomunicada y desamparada en la oscuridad.
Para escapar, tuvo que caminar sola a la orilla de la carretera. A la altura del Barrio Vixhana de Tehuantepec, fue atropellada por un taxista que testigos presenciales señalan la embistió deliberadamente.
Murió.
R.A.O.G la golpeó. La dejó. La condenó a caminar sola en una carretera de noche sin forma de pedir ayuda. Lo que vino después fue consecuencia directa de lo que él hizo. No hay forma de separarlo.
Lo que hace todo esto aún más desgarrador es quién era Natalie. Era médica. Ampliamente reconocida en el Istmo por atender a mujeres de escasos recursos. Dirigía la Asociación contra la Violencia a las Mujeres. Dedicó su vida a proteger a víctimas de violencia de género.
La mujer que defendió a otras de la violencia machista murió a consecuencia de esa misma violencia.
Y su padre, que la llora cada día, es ahora amenazado por la familia del hombre que desencadenó su muerte.
R.A.O.G. lleva dos años y medio vinculado a proceso. Su padre alega que es inocente y que no hay pruebas. Pero un juez no vincula a proceso sin causa justificada. La vinculación implica que el órgano jurisdiccional encontró datos suficientes para estimar que el delito se cometió y que existe probabilidad de que el imputado participó en él.
Que usen ese argumento para amenazar públicamente al padre de la víctima, en vísperas de la sentencia, es una conducta que el Poder Judicial de Oaxaca no puede ignorar.
En junio, el juez de la causa tiene en sus manos una decisión que trasciende el expediente:
*Sentencia máxima y ejemplar que reconozca el contexto de violencia de género
*Que evalúe la crueldad con la que el agresor dejó a Natalie abandonada e incomunicada en una vía pública
*Que establezca un precedente claro en el Istmo y en todo Oaxaca: quien violente a una mujer, lo pagará con la cárcel
*Que proteja a las víctimas indirectas de las presiones e intimidaciones del entorno del imputado
Las amenazas de los Ortega no van a cambiar esa exigencia. La van a fortalecer.
Juan José Díaz Bermúdez perdió a su hija. Lleva casi tres años exigiendo que el Estado mexicano le dé justicia. Amenazarlo por hacer exactamente eso no es solo intimidación.
Es una crueldad que se suma a la crueldad original.
