Funcionario rapiñó sus aguinaldos a empleados

*Fueron los trabajadores del ICAPET los que decidieron no callarse ni olvidar esta corrupción y abuso de autoridad y hoy existe una investigación en la Secretaría de la Función Pública  

*Pero en lugar de ser investigado y rendir cuentas, Giovani Yahir Rojas Pacheco fue premiado con una dirección académica en el COBAO

Oaxaca, Oaxaca, Martes 19 de Mayo, 2026, (Fuente: Elizabeth Gutiérrez Martínez y Sayda Morales Bustamante / Agencias).- Giovani Yahir Rojas Pacheco dejó el Instituto de Capacitación y Productividad Tecnológica del estado de Oaxaca con una investigación de la Secretaría de la Función Pública encima y con trabajadores que hasta hoy siguen esperando que alguien les responda por lo que les hizo. En lugar de rendir cuentas, aterrizó como director académico del Colegio de Bachilleres de Oaxaca (COBAO), donde hoy despacha con la misma impunidad de siempre.

Lo que Rojas Pacheco hizo en el ICAPET no es difícil de entender. Cada diciembre, cuando llegaba el momento del pago del aguinaldo, retenía el bono denominado “política salarial”, una prestación a la que los trabajadores tenían derecho. Para recuperar su propio dinero, los presionaba a entregarle cheques por el monto de ese bono, cheques que él cobraba personalmente en sucursales de Banco Azteca.

Fue un esquema que se repitió y se rapiñó año tras año, con la autoridad del cargo como palanca de presión y con trabajadores que firmaban porque no tenían otra salida. Necesitaban su aguinaldo. Y su director lo sabía perfectamente.

Todo ese mecanismo consta ya en la investigación activa que la SFP mantiene abierta contra Rojas Pacheco. No es una versión de pasillo ni una acusación sin respaldo. Es un expediente federal construido con los elementos que los propios trabajadores del ICAPET pusieron sobre la mesa cuando decidieron que ya era suficiente.

Rojas Pacheco operó en el ICAPET: tiene nombre en el Código Penal y consecuencias en la Ley General de Responsabilidades Administrativas. Usar el cargo público para presionar a subordinados y quedarse con prestaciones que les pertenecen no es una irregularidad administrativa que se resuelve con un cambio de escritorio. Es corrupción. Es abuso de autoridad.

La Secretaría de la Función Pública tiene la investigación abierta. Tiene los cheques. Tiene los testimonios. Lo que no ha tenido es la determinación de resolver ese expediente mientras el investigado sigue acumulando nombramientos públicos como si el proceso federal fuera un trámite sin consecuencias reales.

Los trabajadores del ICAPET ya hicieron su parte. Denunciaron cuando era más fácil callarse. Documentaron cuando era más cómodo olvidar. Y llevan esperando una respuesta del sistema que debería haberlos protegido desde el primer momento en que Rojas Pacheco les presentó un cheque para firmar a cambio de su propio aguinaldo.

Están esperando todavía.

Delfina Guzmán Díaz protege en el COBAO a Giovani Yahir Rojas Pacheco, el director académico lonero del PRI que la SFP investiga por extorsión 

Y es que, el patrón en el Colegio de Bachilleres de Oaxaca ya no admite lecturas casuales. Sobrino en las finanzas, casa de 8 millones registrada a nombre del familiar, denuncias de desvío y yates. Y ahora esto: un Director Académico investigado por la Secretaría de la Función Pública por presunta corrupción, con vínculos priistas documentados y con un método de extorsión a trabajadores que ya obra en el expediente federal.

Giovani Yahir Rojas Pacheco ocupa la Dirección Académica del COBAO bajo el amparo de la actual titular del organismo. No es un funcionario de perfil bajo ni de trayectoria discreta. Es el mismo hombre que en su momento fue el operador de publicidad y lonas de campaña de Enrique Peña Nieto en Oaxaca durante su campaña presidencial. Un priista de estructura, de los que no sólo simpatizan con el partido, sino que trabajan activamente para él cuando hay elecciones en juego y presupuesto publicitario de por medio.

Eso ya sería suficiente para generar cuestionamientos en un gobierno que dice haber roto con las prácticas del régimen anterior. Pero lo que la Secretaría de la Función Pública tiene abierto contra Rojas Pacheco no es un asunto de filiación política. Es una investigación por corrupción con víctimas identificadas, método documentado y cheques que ya obran en el expediente.

Cuando Giovani Yahir Rojas Pacheco era titular del Instituto de Capacitación y Productividad Tecnológica del Estado de Oaxaca (ICAPET), diseñó y operó un esquema de extorsión sistemática contra los propios trabajadores de la institución que dirigía.

El mecanismo era quirúrgico en su brutalidad: cada diciembre, al momento del pago del aguinaldo, Rojas Pacheco retenía el bono denominado “política salarial”, una prestación laboral a la que los trabajadores tenían derecho. Para liberar ese pago, los presionaba a entregar cheques por el monto correspondiente a dicho bono. Cheques que posteriormente eran cobrados en sucursales de Banco Azteca.

No era una operación espontánea ni un abuso aislado. Era un esquema anual, reiterado, aplicado con la autoridad del cargo y con la presión que genera la dependencia laboral de quienes necesitan su aguinaldo para llegar a fin de año. Los trabajadores firmaban los cheques porque no había otra salida. Y Rojas Pacheco los cobraba porque podía hacerlo.

Esos cheques, esas firmas y ese mecanismo ya constan en la investigación que la SFP mantiene abierta contra el actual Director Académico del COBAO.

¿Por qué un funcionario con una investigación federal abierta por corrupción, con un historial de extorsión a trabajadores documentado y con vínculos orgánicos al priismo de Peña Nieto, dirige hoy el área académica del sistema de bachillerato más importante de Oaxaca?

Porque el COBAO no es una oficina menor. Es una institución que forma a miles de jóvenes oaxaqueños, que tiene docentes, trabajadores administrativos y una comunidad que merece saber quién toma las decisiones académicas que los afectan directamente.

Poner a cargo de esa estructura a un hombre investigado federalmente por haber extorsionado a sus propios subordinados no es un error de selección de personal. Es una declaración de principios sobre cómo Guzmán Díaz entiende la función pública.

El ICAPET fue su primera víctima institucional. Sus trabajadores pagaron el precio con sus aguinaldos y con cheques que nunca debieron firmar. El COBAO no puede convertirse en su siguiente trinchera de impunidad mientras una investigación federal lo persigue y una directora general decide que ese historial no es impedimento para ningún cargo.

Delfina Guzmán Díaz acumula expedientes con una velocidad que ya no puede atribuirse a la casualidad. Sobrino en las finanzas. Casa millonaria a nombre del familiar. Denuncias de desvío. Y ahora un Director Académico investigado por la SFP por extorsionar a trabajadores con sus propios aguinaldos.