Procuradurías del ambiente en Oaxaca, un fracaso

*Fracasan PROPAEO y procuraduría ambiental de Oaxaca de Juárez; nueva reforma legislativa debe evitar repetir el modelo
Oaxaca, Oaxaca, Lunes 04 de Mayo, 2026, (Fuente: Comunicado).- En Oaxaca, desde el Congreso se impulsa la creación de Procuradurías Ambientales Municipales como un mecanismo para garantizar el derecho a un medio ambiente sano desde el ámbito local.
La propuesta parte de una premisa válida: los conflictos ecológicos —basura, ruido, descargas contaminantes— se originan en el territorio municipal. Sin embargo, el contexto institucional en el que surge obliga a revisar el desempeño de las instancias ya son existentes.
Hoy ya operan dos órganos de procuración ambiental: la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Oaxaca y la Procuraduría del Medio Ambiente Municipal de Oaxaca de Juárez. Ambas cuentan con facultades legales para inspeccionar, vigilar y sancionar. Ambas, en los hechos, no han logrado contener el deterioro ambiental. Son elefantes blancos.
Al ser entrevistado, Carlos Morales, presidente de Litigio Estratégico Indígena, lo resume de forma directa: “Hoy ya existen dos órganos de procuración ambiental (…) ambas evidencian un desempeño que no ha logrado contener el deterioro ambiental. Es decir, han fracasado”.
En el ámbito estatal, la PROPAEO concentra la responsabilidad de atender denuncias ciudadanas, supervisar el cumplimiento de normas y actuar frente a riesgos ecológicos. No obstante, los resultados reflejan una capacidad de respuesta limitada.
La evidencia se observa en el territorio. Los principales sistemas hídricos de Oaxaca presentan contaminación sostenida. Ríos como el Atoyac y el Salado arrastran descargas residuales, residuos sólidos y contaminantes urbanos de manera constante. Esta condición persiste sin una intervención eficaz y sostenida por parte de la autoridad ambiental estatal.
A ello se suma la acumulación de denuncias sin resolución oportuna, inspecciones que llegan tarde o no se concretan y la permanencia de tiraderos clandestinos. La contaminación auditiva en zonas urbanas tampoco cuenta con un control sistemático.
