¿Bastan las estrategias del Estado para frenar la violencia en el Istmo?

Oaxaca, Oaxaca, Sábado 18 de Abril, 2026, (Fuente: Facebook: Rolando Reyes Lázaro).- Cuando parecía que la violencia había llegado a un momento crítico y que podía disminuir con la intervención de las autoridades estatal y federal, de pronto, de nueva cuenta, las muertes se dispararon en la región del Istmo de Oaxaca. Sólo en lo que va de este año se han presentado numerosos homicidios, ataques a viviendas, extorsiones, robos, cobros de piso, asesinatos a sangre fría frente a niños y ataques a familias, ultimando a menores de edad; con todo eso, Juchitán de Zaragoza pasa a ser el municipio con más homicidios dolosos en Oaxaca y el quinto a nivel nacional.
El 27 de marzo, el medio Quadratín Oaxaca tituló una nota: “Matan a 3 en Juchitán; una niña de 6 años entre las víctimas”, y proseguía: “tres personas murieron, entre ellas una niña de 6 años, durante un ataque armado ocurrido en la agencia municipal de La Venta, en Juchitán de Zaragoza”. Pero esto no era todo; en el cuerpo de la nota enumeraba varios hechos más: “el martes 17 de marzo un hombre fue atacado dentro del preescolar Luz María Serra del Romero. Ese mismo día se reportó otra agresión que dejó una persona sin vida y tres más heridas. Durante la madrugada del miércoles 18, otro hombre fue atacado en la comunidad de La Venta. Además, en la Octava Sección se reportó una agresión dentro de un domicilio, donde una mujer perdió la vida y tres más resultaron heridas, entre ellas una menor de 3 años de edad. El viernes se reportó también un tiroteo en Matías Romero, que habría dejado un preliminar de 3 personas sin vida, que de confirmarse subiría a 6 crímenes en tan solo unas horas en la región del Istmo”.
El caso que conmocionó a la población fue en el que ultimaron a un hombre en una escuela. Veamos lo que decía El Heraldo de México el 17 de marzo: “Hombres armados asesinan a padre de familia dentro de un kínder en Juchitán, Oaxaca”, y continuaba el relato de esta manera: “un padre de familia fue ejecutado a balazos la mañana de este martes al interior de un preescolar ubicado en la Segunda Sección de esta ciudad, hecho que generó pánico y alarma entre padres, alumnos y vecinos de la zona”. El epicentro de estos graves hechos ha sido Juchitán de Zaragoza y, como nos podemos dar cuenta, los crímenes han alcanzado a mujeres y niños, lo que pone en alerta a toda la población y nos obliga a las siguientes preguntas: ¿No solo fracasó la estrategia de “abrazos, no balazos” que instrumentó el gobierno de López Obrador a nivel nacional, sino también “la operación sable” en el Istmo? ¿Qué garantiza que ahora sí dé resultados el “Pacto por la Paz de Juchitán de Zaragoza”? ¿Cuáles son las posibilidades reales para que mejore la situación?
Ante estos hechos violentos, el gobernador del estado, Salomón Jara Cruz, se trasladó personalmente este 15 de abril al municipio, citando a un equipo de sus funcionarios de primer nivel, entre ellos el fiscal general, José Bernardo Rodríguez Alamilla, para anunciar el “Pacto por la Paz de Juchitán de Zaragoza”. He aquí unos fragmentos del discurso del mandatario estatal: “En los últimos meses, Juchitán ha sido uno de los lugares con mayor incidencia delictiva, lo reconocemos y los datos así nos lo demuestran; nos comprometimos a no dejarlos solos, estamos aquí para cumplir ese compromiso y nuestra presencia y acompañamiento va a ser permanente. Tanto las fuerzas estatales como federales seguiremos trabajando de manera coordinada y vamos a avanzar en la construcción de un esquema integral que nos ayude a mejorar la seguridad de toda la población juchiteca… vamos a articular y desplegar todos los programas sociales, instrumentos de prevención del delito en polígonos prioritarios en cuatro grandes etapas; la primera etapa ya comenzó… las demás etapas se instrumentarán a partir del 26 de abril hasta los meses de septiembre y octubre”.
Por otro lado, durante la conferencia matutina de este 14 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum y el Gabinete de Seguridad presentaron el informe más reciente sobre la incidencia delictiva en México, reconociendo el aumento de homicidio doloso en Morelos y Oaxaca, ubicando a nuestro estado en el séptimo lugar (Infobae, 14 de abril). Como ya hice mención, desde febrero del año pasado el gobierno estatal y federal mantienen “la operación sable” en el Istmo de Tehuantepec y, por ahora, la fiscalía ha anunciado que se ha detenido a más de 140 personas por delitos de alta complejidad, incluyendo homicidio doloso, tráfico de migrantes, secuestro y asociación delictuosa (Cortamortaja, 16 de abril). ¿Qué está fallando en el plan? ¿Realmente es un plan del Estado mexicano? Sostengo que el asunto es complejo.
Ya Marx, en su gran obra, El Capital, trató el asunto de la violencia del sistema, cuando expuso el secreto de la acumulación originaria del capital, “acumulación que no es resultado, sino punto de partida del régimen de producción capitalista”, sentenció, y expuso: “sabido es que en la historia real desempeñan un gran papel la conquista, la esclavización, el robo y el asesinato; la violencia, en una palabra”. La violencia es congénita a este modelo económico, porque necesita someter a las mayorías trabajadoras en beneficio de los señores del dinero y la guerra, y lo que está desatando Estados Unidos en este terreno dice más que mil palabras.
El Istmo de Oaxaca es rico en recursos naturales y, sobre su espacio, desde hace muchos años se ha exigido una vía que comunique al Pacífico con el Golfo, pero no en beneficio de los habitantes; por eso no veo una solución pronta al problema de la inseguridad en esa zona. A los vecinos del norte les interesa tener al pueblo de México atemorizado para beneficiarse de nuestros recursos y, ante un enemigo tan poderoso, la izquierda mexicana y oaxaqueña no han alcanzado a ver que solo nos queda una salida: la organización del pueblo; un pueblo al que, en los intentos de organización, se le atropellan sus derechos, se le engaña y se le reprime si se manifiesta. Se equivocan los políticos: se están confrontando con el pueblo que les dio el voto y se les hace tarde para rectificar.
