Manipulará Noé Jara fondo de pensiones municipales

*Fue una total farsa que haya renunciado; impone a ex directora administrativa del CECYTE, tras el cese de su protegida Blanca Martínez

Oaxaca, Oaxaca, Sábado 28 de Marzo, 2026, (Fuente: Periódico Centro Oaxaca y Voz del Puieblo).- Noé Jara Cruz, hermano del gobernador del estado, vuelve por sus fueros al ayuntamiento capitalino para seguir imponiendo incondicionales.

Después que encabezara una reunión con comerciantes en la secretaria de gobierno, a la que supuestamente renunció, ahora pretende nombrar a María Laura Mijangos Jiménez como titular de la Dirección de Pensiones del gobierno de Raymundo Chagoya.

Esto permitirá que Noé Jara se involucre en el manejo de los ahorros de miles de trabajadores del ayuntamiento capitalino.

El cargo fue abandonado este mes por Rey Morales, quien fue nombrado subsecretario de Regulación y Control del Transporte de la Secretaría de Movilidad.

Quien será la nueva directora de pensiones municipales es la directora administrativa del CECYTE, Blanca Martínez Guzmán, quien a su vez fue sustituida el pasado 20 de febrero por Sergio López Sánchez.

Desde que asumió el cargo, Blanca Marrínez fue señalada de ser cuota en el gobierno de Noé Jara, con quien mantiene cercanía desde hace años.

La oficina a la que llega María Laura Mijangos Jiménez tiene que ver con el pago y bonos de miles de jubilados y pensionados del ayuntamiento capitalino.

Previo a esta decisión, Noe Jara fue criticado en redes sociales por encabezar una reunión con comerciantes del centro, al lado de la titular de la Secretaría de Gobierno y Territorio, oficina a la que renunció públicamente el siete de noviembre pasado, por motivos personales y con carácter de irrevocable.

Con estos movimientos, Noé Jara demuestra que todo fue una farsa a la que se prestó el presidente municipal Raymundo Chagoya y dejó como mentiroso al gobernador Salomón Jara, quien dijo haber pedido a sus familiares salir de cargos de administración pública.

El poder hereditario en Oaxaca: Noé Jara, el funcionario que nunca se fue

En Oaxaca de Juárez (capital del estado) el problema ya no es solo la falta de transparencia, sino la descarada permanencia del poder en manos de quienes nunca se van.

Noé Jara renunció oficialmente el 7 de noviembre de 2025. Su salida fue anunciada como “irrevocable” y por motivos personales.

Pero en los hechos, esa renuncia resultó ser una simulación.

Porque mientras en el papel dejó el cargo, en la práctica sigue operando como si nunca hubiera ocurrido. Entrando y saliendo del Palacio Municipal, participando en decisiones, moviendo influencias y dejando claro que su poder no dependía de un nombramiento, sino de algo más profundo: su vínculo familiar directo con el gobernador Salomón Jara Cruz.

Aquí es donde la situación deja de ser irregular para volverse alarmante. No se trata únicamente de un exfuncionario que no suelta el protagonismo, sino de un claro ejemplo de cómo el poder en Oaxaca se concentra en una sola familia.

Un esquema donde los cargos públicos parecen ser secundarios frente al verdadero control político que se ejerce tras bambalinas.

La pregunta es inevitable: ¿qué autoridad tiene alguien que ya no ocupa ningún cargo para influir en decisiones de gobierno?

La respuesta es incómoda, pero evidente: la autoridad que le da el parentesco, el peso político y una red de poder que no rinde cuentas.

Esto no solo exhibe un posible caso de usurpación de funciones, sino una burla directa a la ciudadanía.

Porque mientras los oaxaqueños enfrentan problemas reales, hay quienes juegan a gobernar sin responsabilidad legal, sin límites y sin consecuencias.

Y en medio de todo esto, el presidente municipal Raymundo Chagoya guarda silencio.

Un silencio que ya no puede interpretarse como prudencia, sino como permisividad.

Porque quien permite que otro ejerza el poder sin cargo, renuncia en los hechos a ejercerlo él mismo.

Oaxaca no necesita más sombras en el poder.

Necesita claridad, legalidad y autoridades que gobiernen de frente, no escondidas detrás de apellidos.

Porque cuando el poder se queda en familia, la democracia se convierte en simulación.