Desechan Reforma Electoral de Sheinbaum

*“Una vez que se vote y una vez que se rechace, comenzaremos a construir el Plan B de la reforma electoral, dijo el coordinador de MORENA en la Cámara de Diputados federal, Ricardo Monreal
Oaxaca, Oaxaca, Jueves 12 de Marzo, 2026, (Fuente: X: @jaimeguerrero08).- La Cámara de Diputados federal desechó este miércoles la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, al no alcanzar la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución. Con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, la iniciativa quedó lejos de los 334 sufragios necesarios. La presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, declaró desechado el dictamen.
Por primera vez, desde la llegada de la alianza MORENA-PT-PVEM a la presidencia de la república, los aliados del partido guinda rechazaron una propuesta de enmienda constitucional.
El Partido del Trabajo votó mayoritariamente en contra —47 de sus 49 legisladores— y el PVEM lo hizo de forma dividida: la mayor parte de su bancada se sumó al rechazo, aunque una decena de diputados que llegaron bajo las siglas de MORENA en 2024 respaldaron el dictamen.
Raúl Bolaños Cacho, vicepresidente de la Mesa Directiva por el Verde, fue la única abstención registrada en el tablero.
Desde la tribuna, el coordinador de MORENA, Ricardo Monreal, defendió la iniciativa presidencial y anticipó lo que vendría tras el resultado.
“Una vez que se vote y una vez que se rechace, comenzaremos a construir el Plan B de la reforma electoral, porque no desmayemos, no vamos a rendirnos, no vamos a claudicar”, dijo, acompañado por legisladores de su bancada.
Monreal aseguró que las ideas nacidas del pueblo “se terminan convirtiendo en ley tarde o temprano” y que la historia sabrá “quién estuvo del lado de la democracia”.
Cerró su posicionamiento con un respaldo explícito a Sheinbaum: “estamos del lado del pueblo, estamos del lado de México y estamos con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo”.
El legislador también dirigió un mensaje a los aliados: “A nuestros aliados, que hoy pueden caminar por veredas distintas, les expresamos nuestro respeto. Las coyunturas legislativas pasan, porque los procesos políticos permanecen.”
La oposición, por su parte, cuestionó el fondo de la propuesta. El priista Rubén Moreira Valdez llamó al dictamen “la ley Maduro” y argumentó que con la fórmula propuesta MORENA obtendría el 67% de los escaños con apenas el 47% de los votos.
El petista Reginaldo Sandoval reafirmó el respaldo de su partido a la presidenta, pero explicó que rechazaban el dictamen porque el nuevo esquema plurinominal pone en riesgo la paridad de género y distorsiona la representación de los estados con menor padrón electoral.
Carlos Puente, del PVEM, argumentó que la propuesta altera la asignación de representación por circunscripción y debilita a los partidos.
Con la reforma desechada en San Lázaro, el esquema electoral para los comicios de 2027 permanece intacto: los 200 diputados de representación proporcional seguirán eligiéndose mediante las listas de los partidos, los 32 senadores plurinominales no desaparecerán, y el financiamiento público a los partidos no será recortado en el 25% que contemplaba el dictamen.
La iniciativa, presentada por Sheinbaum el 4 de marzo, buscaba reformar 14 artículos constitucionales.
Entre sus puntos centrales figuraban la eliminación de los 32 senadores plurinominales, la modificación del mecanismo de elección de los 200 diputados de representación proporcional y una reducción del 25% en el financiamiento público a partidos políticos y órganos electorales.
La presidenta Sheinbaum declinó pronunciarse sobre el resultado y ratificó su convicción de haber cumplido con la demanda ciudadana en torno a la modificación del sistema electoral, señalando que corresponderá a la gente evaluar el desempeño de los legisladores sobre esta reforma.
Desde antes de la votación, la mandataria había descartado hacer un llamado adicional a sus aliados: “que cada quien decida”, dijo.
La abstención del PVEM que marcó la votación en la Reforma Electoral: Bolaños Cacho Cué cuida su posición de cara a la presidencia de la Mesa Directiva
Y es que, el único voto en blanco en el rechazo a la reforma electoral de Sheinbaum fue el del diputado oaxaqueño del Verde, Raúl Bolaños Cacho Cué, quien en septiembre próximo asumirá la conducción de la Cámara en el difícil tercer año legislativo.
La votación con la que la Cámara de Diputados desechó la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum tuvo un dato que no pasó desapercibido: la única abstención en el tablero electrónico fue la del diputado Raúl Bolaños Cacho Cué, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y actual vicepresidente de la Mesa Directiva.
El gesto fue leído en los pasillos de San Lázaro como un movimiento de preservación institucional: en septiembre de 2026, Bolaños Cacho Cué está llamado a asumir la presidencia de la Cámara para el tercer y último año de la LXVI Legislatura, el periodo más complicado del ciclo legislativo por la cercanía con los comicios intermedios de 2027.
El voto en abstención contrasta con la postura del resto de la bancada del Verde, que se dividió de manera significativa.
De sus 62 legisladores, 49 votaron en contra del dictamen y 12 lo respaldaron. Los votos a favor del PVEM correspondieron en su mayoría a legisladores que compitieron en 2024 bajo las siglas de MORENA, pero se incorporaron posteriormente a la bancada ecologista, y cuyas posiciones responden a cálculos electorales locales.
Entre quienes votaron a favor del dictamen desde las filas del Verde figuraron José Braña Mojica, Manuel Cota, Iván Marín, Mario López, Anabel Acosta, José Guzmán, Alejandro Pérez Cuéllar, Denisse Guzmán, Marcela Silva y Blanca Hernández.
La abstención de Bolaños Cacho Cué se inscribe en una trayectoria de perfil institucional que ha construido desde que asumió la tercera vicepresidencia de la Mesa Directiva en septiembre de 2025.
Al tomar posesión del cargo, el legislador oaxaqueño señaló que promovería la correcta conducción de los debates y el orden en la Cámara, y que utilizaría la buena política en todos los momentos en que fuera necesario dialogar.
Destacó entonces que, aunque con Kenia López Rabadán no comparten posturas políticas, ambos coinciden en que la política se hace con diálogo y con institucionalidad.
Esa misma lógica se expresó en la sesión del miércoles con un voto que no tomó partido ni con la mayoría de su bancada ni con el oficialismo.
A lo largo de este segundo año legislativo, el diputado verde apeló en más de una ocasión a la buena política y al cumplimiento de los acuerdos como condición para el funcionamiento ordenado de la Cámara.
En noviembre de 2025, durante la tensa discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación 2026, fue uno de los interlocutores que llamó a la civilidad cuando la sesión se tensó entre la mayoría y la oposición.
La Ley Orgánica del Congreso establece que la presidencia de la Mesa Directiva rota anualmente entre los distintos grupos parlamentarios en orden decreciente de representación.
Conforme a ese calendario, el periodo de Kenia López Rabadán al frente de la presidencia concluye el 31 de agosto de 2026.
La presidencia del tercer año recaerá entonces en el PVEM, el tercer partido en tamaño dentro de la actual legislatura, y el nombre que ya señalan los acuerdos de la Jucopo es el de Bolaños Cacho Cué.
El tercer año de una legislatura es el más delicado: la agenda legislativa compite con las precampañas informales, los acuerdos se fragmentan y la gobernabilidad del pleno se vuelve más exigente.
La abstención del miércoles, leída en ese contexto, fue también una declaración de principios sobre el rol que el diputado oaxaqueño busca desempeñar cuando le corresponda conducir desde el presídium la cámara de diputados.
