Tiaá Xadeena y el desafío de salvar la lengua chocholteca

*Se trata de un vocabulario para preservar el chocholteco, una lengua en peligro de extinción en Oaxaca, misma que sólo le quedan 98 hablantes en el estado

*El chocholteco se habla solamente en cuatro comunidades de Oaxaca: Santa María Nativitas, San Pedro Monteverde, San Pedro Buenavista y Santa Catarina Ocotlán

Staff OAXACADIAADIA.COM

Oaxaca, Oaxaca, Sábado 28 de Febrero, 2026.- El pasado 20 de febrero se llevó a cabo en el Centro Cultural San Pablo (ubicado en la capital de Oaxaca), la presentación del libro “Tiaá Xadeena» (Voces de mi pueblo), vocabulario visual e ilustrado de una de las lenguas con mayor riesgo de extinción en el estado de Oaxaca: el chocholteco, sobre la que el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI) dictaminó en 2020 que existen cerca de 847 hablantes, pero sobre la cual hoy el autor del libro, Agustín Jiménez García, calcula que en realidad no pasan de los cien hablantes.

“Los hablantes tenemos el compromiso de enseñar a quien no sabe, de pedirle que pregunte”, considera sobre sí mismo y su deber identitario el nativo de Santa María Nativitas, comunidad chocholteca en la cual el autor aprendió el chocolteco de boca de sus padres, Aurelio y Delfina, de oficio campesinos y creadores de sombreros de palma.

Agustín comparte que el chocholteco se habla solamente en cuatro comunidades de Oaxaca: la mencionada, Santa María Nativitas, así como San Pedro Monteverde, San Pedro Buenavista y Santa Catarina Ocotlán.

Describe a su libro como un ejercicio de herencia y memoria con 23 campos semánticos y sus correspondientes pinturas alusivas

Jiménez García recuerda que, después de conocer al pintor Carlos Bazán Ramos, cuando éste y el realizador Hugo Pacheco confeccionaban un documental sobre la lengua ngigua o ngiba, decidió que el artista oaxaqueño era la opción para ilustrar “Tiaá Xadeena”, asignación que Bazán recibió con gusto, pero sobre la que las 140 páginas de extensión del libro lo llevaron a darse cuenta de que necesitaba ayuda.

Miguel Santiago, Josué Cariño, Mariela Guzmán, Esteban Romero Hernández e Itayetsin Mendoza, son los jóvenes artistas, nativas y nativos de zonas chocholtecas, quienes, junto a Carlos Bazán, completaron la totalidad de las ilustraciones.

Con dibujos y trazos de flora y fauna de su región, dieron imagen a una lengua como la chocholteca, sobre la cual el profesor Jiménez estima que se define por una pronunciación nasal en la que, cambiando un poco el tono de lo que se dice, se puede llegar a hablar hasta de tres o cuatro cosas diferentes.

Por su parte, Bazán Ramos agradece el haber sido tomado en cuenta para liderar la faena. Confiesa que siempre ha admirado a quienes tratan de preservar su lengua, cultura y tradiciones, que de ellos y ellas trata siempre de aprender algo.

El joven artista declara que, con las imágenes de este nuevo vocabulario impreso, incluso, él mismo ha ido poco a poco conociendo y aprendiendo palabras, de un idioma que se perdió en su transmisión desde tiempos de sus bisabuelos.

-¿Cuál es la motivación para tratar de aprender una lengua en vías de extinción?, se le cuestiona al ilustrador.

El joven habla de buscar sus raíces y de cómo esto lo ha llevado a buscar que estas no perezcan.

“Los niños, antes que aprender una lengua refieren escuchar hablar a su celular. Pero el esfuerzo se hace a través de talleres infantiles, en las escuelas, en las comunidades. Todo siempre queda por hacer”, define Agustín Jiménez García sobre su cruzada comunitaria y personal.

 “Se les hace una invitación a los padres de familia que, si sus hijos quieren aprender a hablar una lengua que les pertenece, no los inhiban. Si los adultos no hicieron por aprender el chocholteco, los niños no tienen porque pasar por lo mismo”, apunta Bazán Ramos sobre el amor que por sus raíces experimenta.

Cabe agregar que “Tiaá Xadeena» (Voces de mi pueblo), fue presentada también el 21 de febrero en Santa María Nativitas, en un evento que reunió a autoridades municipales, hablantes y habitantes de la región chocholteca, quienes se mostraron más que interesados en hacerle segunda a este intento de preservación y fortalecimiento de su propia lengua originaria.