Pintura y escultura, resignación ante un terremoto

*La exposición “Víctor Cha’ca. Xu Ro’ / Terremoto” inauguró este 6 de febrero a las 12 horas en el Centro Cultural San Pablo, con una charla de apertura a cargo del artista y el maestro Héctor Palhares, curador de la muestra

*El proyecto se centra en el trabajo de Cha’ca, a partir de las vigas de madera colapsadas por el terremoto del 7 de septiembre de 2017, reconvertidas en emblemáticas piezas en torno al binomio vida-muerte

Oaxaca, Oaxaca, Viernes 06 de Febrero, 2026, (Fuente: Comunicado).- La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, a través del Centro Cultural San Pablo, se complace en presentar la muestra “Víctor Cha’ca. Xu Ro’ / Terremoto”, que fue inaugurada este viernes 6 de febrero a las 12 horas en la capital de Oaxaca.

A partir de esa fecha, en la sala de vestigios, capitular, patio de dómina, capilla y atrio del Centro Cultural San Pablo, se presentan más de cuarenta piezas realizadas por el maestro originario de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. En dos núcleos temáticos: La muerte y Animalia, rostros y nahuales, los públicos encontrarán un recorrido visual en pintura y escultura como resignificación del terremoto ocurrido en septiembre de 2017 en el Golfo de Tehuantepec.

Víctor Orozco Orozco, alias Cha’ca, nació el 30 de julio de 1948 en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Originario de la comunidad zapoteca istmeña, con casi 50 años de experiencia como artista plástico, ha creado una vasta producción en pintura, escultura, cerámica y grabado que forma parte de importantes acervos de museos, galerías y coleccionistas. El maestro ha participado, de manera individual y colectiva, en distintas exposiciones en México y el extranjero. En 2014, se editó su primer libro de pintura “Víctor Cha’ca: el comienzo de muchos sueños” y está en proceso de publicación su segundo libro “Xu Ro’ / Terremoto”.

El 7 de septiembre de 2017, un terremoto de 8.2 grados en el Golfo de Tehuantepec cimbró los estados de Oaxaca, Chiapas y Tabasco. Juchitán, en la región del Istmo, vio el derrumbe de casas y templos que habrían de iniciar un largo proceso de reconstrucción. Con las vigas de madera resultantes del colapso, destinadas al fuego o al desecho, Cha’ca elaboró, entre diciembre de 2017 y diciembre de 2024, además de nuevas propuestas en bronce, un conjunto de esculturas como evocación del desastre.

Máscaras, nahuales, animalia, tzompantli, evocaciones de vida y muerte… en este trabajo, el maestro traduce el ímpetu de la naturaleza, a veces implacable, en una nueva apuesta por la vida. Seres guardianes de tradición zapoteca, que se metamorfosean en animales, acompañan nuestra cosmogonía desde tiempos inmemoriales. En su obra, soles, lunas, conejos, jaguares, murciélagos y lagartos encuentran espejo con los seres angélicos y su gran arraigo en el sincretismo religioso, heredado de la tradición católica antequerana.

Asimismo, el rostro y la máscara, como perdurable binomio, se transforman en gestos polícromos en madera o bronce que son espejo y reflejo de nosotros mismos. La monumental obra introductoria que se exhibe en el atrio del Centro Cultural San Pablo invita a mirarnos en la pluralidad de muecas, expresiones y fisonomías.

Finalmente, en la dialéctica del eros y thánatos, es la muerte quien figura en esta coordenada como cirquera, contorsionista o musa; haciendo guiños desde la cosmovisión mesoamericana del tzompantli triunfal hasta la picardía y jocosidad que sigue presente en el imaginario colectivo.

La exposición contará con un nutrido programa académico, así como un taller de trabajo en madera abierto al público, que será dirigido por el propio maestro.

El Centro Cultural San Pablo, de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, recibe con gusto esta muestra que, en sus diferentes espacios, acercará a los públicos a los valores de la resiliencia, fortaleza y eternidad del pueblo oaxaqueño.

El que pinta, lee. Las letras y la pintura, un libro con las obsesiones literarias de Jazzamoart

Por otra parte, durante el último año el pintor Javier Vázquez Estupiñán, Jazzamoart, se dedicó a revisitar sus obras y sus lecturas, en algunos casos fragmentos de novelas o poemas que lo han obsesionado hasta pintar series completas dedicadas a autores como Juan Rulfo, Miguel de Cervantes, Julio Cortázar, Sor Juana Inés de la Cruz, Efraín Huerta, James Joyce, Haruki Murakami o Xavier Vázquez –su padre quien fue un hombre polifacético que quiso ser torero, pintor y también escribió poesía–.

Con la ayuda de su hijo (también llamado Jazzamoart), el artista logró reunir las pinturas que evocan a estos autores, en algunos casos desde su época de estudiante en San Carlos hasta meses recientes en los que se dio a la tarea de pintar por ejemplo, uno de sus descubrimientos recientes, su lectura a Retratos de Jazz un libro de Haruki Murakami, un autor al que le gustaría conocer personalmente y algún día ilustrar una portada de uno de sus libros porque está seguro de que se podrían entender: “Creo que él al ver mis cuadros entendería por qué pinto lo que pinto, y la relación y la hermandad que tenemos cada quien en su área, en torno a la pasión por el jazz, sería un factor que nos daría un punto de encuentro importante”.

En su colorido estudio Jazzamoart habla de cómo nació Las letras y la pintura, esta nueva aventura de la que “en realidad el verdadero culpable es Jazzamoart hijo que ha sido fundamental en muchos de los proyectos junto con Nora, su madre. Él se ha encargado de coordinar y canalizar de alguna manera mis intenciones literarias, mis aficiones literarias, y aunque no me considero un gran lector porque sería presumir demasiado, me encantaría poder decir que he leído muchos libros, pero más bien he leído muchos fragmentos de muchos libros, pero libros completos realmente he leído muy pocos, lo cual no me da pena decir porque lo importante es leer y aprender. Creo que con unas frases que te lleves de un libro, que te inunden y te motiven para sentirte mejor o pintar un cuadro o para ´quitarte un poco lo pendejo´, ya es suficiente”.

El libro surgió sobre todo a partir de una serie que pintó de Juan Rulfo, releyó Pedro Páramo y se puso hacer más de 20 piezas sobretodo de un fragmento que le gusta mucho:

—¿Qué es? —me dijo./—¿Qué es qué?—le pregunté./—Eso, el ruido ése./—Es el silencio…

“La parte dedicada a Juan Rulfo es medular en este libro. Además de la admiración que siempre le he tenido desde la infancia —gracias a mi papá, que me acercó a Rulfo, a Juan José Arreola y a Ramón López Velarde—, aparecen varias pinturas inspiradas en su obra literaria y fotográfica. A esto se sumó la ópera que hizo Julio Estrada, el gran músico mexicano de vanguardia, en torno a la obra de Rulfo y que justamente se llama ‘el ruido ese’ “, cuenta Jazzamoart.

“Asociado a mi pintura, que es precisamente ‘ese ruido’ del que siempre he hablado (sonidos, garabatos congelados hechos música), busco atrapar la música por medio de las imágenes. En este caso, al leer a Rulfo y encontrar esas imágenes llenas de tierra, polvo, barro y mexicanidad, pensé en que existían los ‘saxofones de barro’. En este libro está esa reminiscencia de Rulfo desde mi infancia. Luego están las ironías del destino: en el Ágora que estaba en Insurgentes y Barranca del Muerto, Rulfo y yo fuimos vecinos de compras; él estaba ahí viendo discos, yo sabía quién era él, pero él no sabía quién era yo. Solo nos saludábamos con un ‘buenas tardes’ o ‘buenas noches’. Puedo decir que fuimos compañeros de música en un diálogo silencioso”.

Se incluyen las lecturas de sus paisanos Jorge Ibargüengoitia, Ramón López Velarde y Efraín Huerta, de este último, a quien le hubiera gustado conocer para «echarse un tequila», admira su libro Transa poética; por ello, le dedica pinturas a sus «cocodrilos» y a la «muchacha ebria» entre otros versos pintados.

También hay fragmentos de un poema de su padre Xavier Vázquez dedicado a Irapuato con estructura similar a Suave Patria de López Velarde del que dice: “Mi papá fue un adelantado a su tiempo. En los años 50 hacía monigotes en alambrón y móviles similares a los que Alexander Calder hacía en Estados Unidos; pero a Calder le decían genio y a mi papá, en Irapuato, que estaba loco. Más allá del cariño, su poema está aquí porque estoy convencido de su valor estético”.

El libro es una galería de su colección espiritual íntima, aunque reconoce que siempre faltarán nombres: “Alguien criticaba que faltaban mujeres, y es cierto. No fue por machismo; está Sor Juana, pero podrían estar Rosario Castellanos y otras. En realidad, fue un ejercicio de placer y travesura donde reuní obras que ya tenía y otras que pinté ex profeso releyendo textos que me obsesionan desde San Carlos”, concluye.

Jazzamoart hijo, resume así la estructura del libro:

“El libro es un diálogo entre la literatura favorita de Jazzamoart y sus creaciones. Contiene tres capítulos. El primero da cuenta del origen refiriéndose a textos prehispánicos de Miguel León Portilla, textos mexicanistas de López Velarde, Juan Rulfo, Efraín Huerta, algunos de sus autores favoritos, va a una parte más mística con Sor Juana Inés de la cruz y San Juan de la Cruz, y sigue con una parte hispanista en referencia al Quijote con Miguel de Cervantes, y una alusión taurina a La Emperatriz de Lavapiés de Jorge F Hernández. El segundo capítulo nos lleva a una reflexión sobre el ser, sobre la figura con Carlos Montemayor, Octavio Paz con Los privilegios de la vista y con el concepto de La chingada, que le encantaba a Paz y a Jazzamoart le fascina; poetas como Bukowski, Baudelaire y Jaime Sabines. Y al final no podía faltar la parte musical, las referencias jazzeras con Julio Cortázar, Alain Derbez, Evodio Escalante y Murakami.

Es una descripción de su literatura personal, sin más rigor que su propio gusto. El prólogo es de Rafael Estrada, que logró describir íntimamente al Jazzamoart pintor, pero también al lector y sobre todo al Jazzamoart humano”.

Las letras y la pintura. Jazzamoart –un libro editado por La Cabra Ediciones, con la participación en el diseño de Óscar Juárez Vargas–, se presenta el sábado 31 de enero a las 12:00 horas en la casa Jaime Sabines –Av. Revolución 1747, San Ángel, Álvaro Obregón, 01000 CDMX– con la presencia del maestro Jazzamoart, acompañarán Evodio Escalante, Alain Derbez, Rafael Estrada Michel y moderará María Luisa Passarge.