Posible planeta que podría permitir vida

*Fue detectado por el telescopio James Webb, informó la NASA
Oaxaca, Oaxaca, Viernes 04 de Julio, 2025 (Fuente: El Imparcial, AFP, DW US en español, EFE, ESO, y Nature Astronomy).- El telescopio espacial James Webb, el más potente jamás lanzado al espacio, detectó un planeta de gran tamaño que podría tener las condiciones adecuadas para la vida.
Según ABC News, dicho posible planeta, llamado TWA 7b, tiene una masa aproximadamente 100 veces mayor que la de la Tierra y orbita una estrella joven conocida como TWA 7 o CE Antilae, ubicada a solo 34 años luz de distancia.
De acuerdo con un análisis inicial de la NASA, este planeta parece ser joven y frío, con una temperatura cercana a los 48 °C. Esta temperatura entra dentro del rango donde podría desarrollarse vida, ya que los científicos consideran que los organismos pueden vivir entre los 15 °C y los 121 °C.
La primera imagen directa de un planeta del telescopio Webb
Según Milenio, este planeta fue detectado gracias a un método innovador llamado imágenes de alto contraste, que permitió al equipo internacional de astrónomos observar una débil fuente infrarroja dentro de un disco de escombros que rodea a la estrella. Esta fuente coincide exactamente con la posición esperada para un planeta, lo que la convierte en una pista clave.
Si se confirma el hallazgo, sería la primera vez que el telescopio James Webb detecta directamente un planeta usando imágenes, en lugar de otros métodos como la lente gravitacional.
El disco de escombros donde se encontró TWA 7b es uno de los más jóvenes conocidos hasta ahora, según un estudio publicado recientemente en la revista Nature. El planeta parece estar moldeando la estructura de dicho disco, algo que también apoya su existencia.
“Nuestras observaciones revelan un fuerte candidato para un planeta que da forma a la estructura del disco de escombros de TWA 7, y su posición es exactamente donde esperábamos encontrar un planeta de esta masa”, dijo Anne-Marie Lagrange, investigadora del Observatorio de París-PSL y la Universidad Grenoble Alpes en Francia y autora principal del estudio.
Por su parte, Mathilde Malin, coautora del estudio, afirmó que este hallazgo representa “un emocionante paso adelante en nuestra comprensión de los sistemas planetarios”.
Histórico y colosal: descubren objeto interestelar que recorre el sistema solar
Por otra parte, astrónomos confirmaron el hallazgo de un nuevo visitante proveniente de fuera del sistema solar. Se trata de 3I/Atlas, el tercer objeto interestelar jamás observado por la humanidad, después de ‘Oumuamua’ en 2017 y 2I/Borisov en 2019. El cuerpo fue detectado esta semana por un observatorio chileno que forma parte del proyecto ATLAS, financiado por la NASA, y posteriormente confirmado por astrónomos de todo el mundo. Fue clasificado como cometa por el Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional (UAI).
¿Es peligroso para la Tierra?
3I/Atlas viaja a una velocidad estimada de 60 kilómetros por segundo, es decir, más de 200,000 kilómetros por hora, y pasará por la órbita de Marte sin representar riesgo para la Tierra. “El objeto volará profundamente en el Sistema Solar, simplemente pasando en la órbita de Marte”, explicó Richard Moissl, responsable de defensa planetaria de la ESA, quien descartó cualquier posibilidad de impacto. Además, indicó que “no está en órbita alrededor del Sol, sino que proviene del espacio interestelar y regresará allí”.
Según estimaciones, el cometa mide entre 10 y 20 kilómetros de diámetro, aunque podría ser más pequeño si está compuesto de hielo, lo que lo haría más reflectante. “Su aspecto sugiere que está compuesto principalmente de hielo en lugar de roca”, dijo Jonathan McDowell, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian.
El objeto fue rastreado en imágenes desde el 14 de junio y se espera que se vuelva más brillante hacia octubre, cuando se acerque más al Sol. Astrónomos calculan que podrá ser observado con telescopio hasta 2026.
Una oportunidad científica única
Aunque no hay indicios de que se trate de un objeto artificial —como se llegó a especular con ‘Oumuamua’—, los científicos trabajan para conocer más sobre su forma, composición y rotación. “Este nuevo objeto parece moverse considerablemente más rápido que los otros dos objetos extrasolares que descubrimos anteriormente”, señaló Mark Norris, astrónomo de la Universidad de Central Lancashire.
Norris estimó que podría haber hasta 10,000 objetos interestelares cruzando el sistema solar en un momento dado, aunque la mayoría serían demasiado pequeños para ser detectados.
Con el futuro Observatorio Vera C. Rubin, también en Chile, se espera que estos hallazgos se vuelvan más frecuentes.
Pese a que no es posible enviar una misión para interceptarlo, el análisis remoto de 3I/Atlas ofrece una rara oportunidad para estudiar material formado en otros sistemas estelares. Incluso, su estudio podría ofrecer pistas sobre el origen de la vida.
Primera imagen histórica: científicos observan cómo una estrella explotó dos veces seguida
Finalmente, un equipo internacional de astrónomos ha logrado evidencias visuales de una estrella que fue destruida tras dos explosiones, un descubrimiento que revela detalles de algunas de las detonaciones más importantes del universo desde una nueva perspectiva.
Los astrónomos estudiaron los restos centenarios de una supernova(la ‘SNR 0509-67.5’) con el gran telescopio VLT (Very Large Telescope) que el Observatorio Austral Europeo (ESO) tiene en el desierto chileno de Atacama, y encontraron patrones que corroboran que su estrella sufrió dos detonaciones.
Los resultados de su trabajo fueron publicados en la revista Nature Astronomy.
El ESO ha explicado en una nota de prensa que la mayoría de las supernovas significan la muerte explosiva de las estrellas masivas, pero una variedad importante proviene de una fuente discreta, y las ‘enanas blancas’ –los pequeños núcleos inactivos que quedan después de que estrellas como el Sol agoten su combustible nuclear– pueden producir lo que los astrónomos llaman ‘supernovas de Tipo Ia’.
Este tipo de supernovas se producen cuando una enana blanca (el «cadáver» de una estrella similar al Sol), absorbe material de una estrella compañera y alcanza una masa crítica, equivalente a 1,4 masas solares, lo que desencadena una explosión cuya luminosidad será similar en casi todos los casos.
«Las explosiones de enanas blancas desempeñan un papel crucial en la astronomía», ha señalado el investigador Priyam Das, de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), quien ha dirigido el estudio sobre las explosiones de esta supernova.
Una gran parte del conocimiento sobre la expansión del universo se basa en las ‘supernovas de Tipo Ia’, que también son la principal fuente de hierro en la Tierra, incluido el hierro presente en la sangre, ha explicado el investigador, y ha precisado que, a pesar de su importancia, el enigma sobre el mecanismo exacto que desencadena su explosión sigue sin resolverse.
Fundamentales para comprender el universo
Todos los modelos que explican las ‘supernovas de Tipo Ia’ parten de una enana blanca en un par de estrellas; si orbita lo suficientemente cerca de la otra estrella del par, la enana puede robar material de su compañera.
En la teoría más consolidada sobre las supernovas de este tipo, la enana blanca acumula materia de su compañera hasta alcanzar una masa crítica, momento en el que experimenta una única explosión, pero los estudios recientes sugieren que al menos algunas supernovas podrían explicarse mejor mediante una doble explosión desencadenada antes de que la estrella alcance esta masa crítica.
La nueva imagen captada y analizada por los astrónomos confirma esta intuición, y han apuntado que la enana blanca forma una capa de helio robado a su alrededor, que puede volverse inestable e inflamarse; esa primera explosión genera una onda de choque que viaja alrededor de la enana blanca y hacia el interior, desencadenando una segunda detonación en el núcleo de la estrella, creando así la supernova.
El ESO ha destacado que las ‘supernovas de Tipo Ia’ son fundamentales para comprender el universo; se comportan de forma muy consistente, y su brillo predecible, independientemente de su distancia, ayuda a los astrónomos a medir distancias en el espacio.
Utilizándolas como una ‘cinta métrica cósmica», los astrónomos descubrieron la expansión acelerada del universo, un descubrimiento que le valió a tres investigadores estadounidenses el Premio Nobel de Física en 2011, y estudiar cómo explotan ayuda a comprender por qué tienen un brillo tan predecible.
