“Operación Sable” iría tras ediles coludidos con el narco

Oaxaca, Oaxaca, Miércoles 07 de Mayo, 2025 (Fuente: Sayda Morales Bustamante / X: @InquisidorOax).- La “Operación Sable”, coordinada por Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno de México, habría dado resultados de 37 detenidos de objetivos prioritarios que desataban la violencia en la región del Istmo de Oaxaca.

La ofensiva federal contra el crimen organizado en el Istmo de Oaxaca ha entrado en una nueva fase. Autoridades mexicanas han comenzado a centrar su atención en varios presidentes municipales de la región, presuntamente relacionados con redes delictivas. Se trata de un giro delicado, pero decisivo en la llamada “Operación Sable”, desplegada desde principios de 2025.

Funcionarios cercanos al operativo confirmaron que se investiga a múltiples ediles cuyas administraciones dan apoyo político y económico a celulares criminales relacionadas a la delincuencia. El control de dichos municipios es clave en la ruta del Corredor Interoceánico, una zona estratégica, tanto para el desarrollo económico como para las estructuras ilegales que buscan control territorial.

La “Operación Sable” ha producido ya 37 detenciones en sus primeros dos meses.

Entre los capturados figuran individuos como Jorge López Guerra, presidente de la Unión Ganadera Regional del Istmo, y J. C. F. M., alias “Comandante Jaguar”, identificado por las fuerzas federales como operador regional de un grupo criminal en la ciudad de Matías Romero, del distrito de Juchitán.

Con la participación conjunta de la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional y las fiscalías estatal y federal, la operación cubre 46 municipios en el Istmo.

Las autoridades reportan una disminución significativa en delitos de alto impacto, aunque reconocen que el desafío es de largo aliento.

Fuentes oficiales aseguran que las investigaciones continuarán y no descartan nuevas capturas en el corto plazo.

“Estamos siguiendo el dinero, las relaciones políticas y los vacíos de autoridad”, dijo un funcionario que está participando en el operativo.

“Es una operación quirúrgica, pero también simbólica. Va dirigida a recuperar el estado”, aseguró.

La colaboración ciudadana, añadieron, ha sido vital para mapear zonas de riesgo e identificar patrones de impunidad.

La “Operación Sable” no ha concluido. Apenas comienza la parte más peligrosa: la de cortar los lazos entre el poder político y la delincuencia.