Red de corrupción en el COBAO

*La estafa de las adjudicaciones directas

Oaxaca, Oaxaca, Sábado 28 de Septiembre, 2024 (Fuente: Jesús Blancornelas Jr.).- En el oscuro entramado de la administración pública oaxaqueña, una figura emerge con fuerza: Verónica Hernández González, titular del Colegio de Bachilleres de Oaxaca (COBAO). Una vez más, las prácticas turbias salen a la luz, esta vez con la adjudicación directa a la empresa «Maxpro Comercial del Sureste S. A. de C. V.», que no es más que un eslabón en una cadena de corrupción que recuerda los infames casos de la «Estafa Maestra» y las «empresas fantasmas» del sexenio pasado.

¿Quién está detrás de esta empresa? Irlanda Hernández Ramírez, administradora única de «Maxpro», quien, de manera insólita, aparece también como trabajadora de limpieza en la Secretaría de Administración del Gobierno de Oaxaca, cobrando apenas $8,229.00 mensuales. La historia, que ya de por sí huele a fraude, se complica cuando descubrimos que mientras ganaba contratos millonarios con el gobierno, la señora Hernández seguía recibiendo su modesto sueldo como intendente, bajo la modalidad de «lista de raya». ¿Cómo es posible que una persona que administra una empresa lucrativa siga limpiando pisos en el gobierno? La respuesta parece ser que su nombre es usado como fachada para tapar lo que realmente sucede en las altas esferas de poder.

El contrato bajo el número COBAO/DAF/SA/RM/006/2023 fue firmado el 13 de julio de 2024, con la bendición de la propia Verónica Hernández González, titular del COBAO, y de otros testigos como Adalberto Medica Casas, Director de Administración, y Xóchitl Rodríguez Martínez, subdirectora. Todos sellaron su complicidad en un acto que, más que un acuerdo comercial, parece un pacto de impunidad.

Resulta increíble que «Maxpro Comercial del Sureste» fuera constituida apenas el 20 de julio de 2022, bajo la firma del notario Miguel Ángel Morales Amaya, y que en menos de un año ya se le adjudicaran contratos sin competencia. Pero eso no es todo: Irlanda Hernández Ramírez también figura como administradora única de otra empresa, «Servicios y Asesoría Comercial HKL S. A. de C. V.», también inscrita en el Padrón de Proveedores del Gobierno de Oaxaca. ¿Coincidencia? Difícilmente.

Lo que estamos viendo aquí es el clásico modus operandi de las «empresas fantasmas»: se crean compañías de la nada, se utilizan nombres de trabajadores humildes o beneficiarios de programas sociales como administradores, y el dinero nunca llega a manos de quienes supuestamente dirigen las empresas. Mientras tanto, los verdaderos beneficiarios, aquellos en las oficinas de poder, se llenan los bolsillos sin siquiera ensuciarse las manos.

Es urgente que el gobernador Salomón Jara Cruz tome cartas en el asunto. La corrupción en su gabinete no es solo un rumor, es una realidad que está robando el futuro de Oaxaca. ¿Hasta cuándo permitiremos que los mismos de siempre sigan saqueando las arcas públicas mientras la ciudadanía apenas sobrevive con salarios miserables? Mientras las empresas fantasmas prosperan, las instituciones educativas como el COBAO, que deberían ser el pilar del desarrollo en el estado, son usadas como plataformas de desfalco.

Oaxaca ya no puede tolerar estos atropellos. Los contratos deben ser investigados, y los responsables, castigados. Es tiempo de que la justicia deje de ser un adorno en los discursos políticos y se convierta en una realidad para quienes, día a día, luchan por sobrevivir en un estado donde la corrupción parece no tener fin.