Algún día te alcanzaremos Willy

*El periodista y poeta Wilfrido López Torres falleció este viernes 20 de septiembre a la edad de 65 años
Jorge Vega Aguilar
Oaxaca, Oaxaca, Lunes 23 de Septiembre, 2024.- Todo mundo lo conocía como Willy. Willy, le decía otro gran amigo periodista ya fallecido, Abundio Núñez. El Willy (Wilfrido López Torres, Tlacolula, Oaxaca, 1959-2024) fue un magnífico periodista, extraordinario amigo y compañero. Era un hermano, un maestro en el arte de escribir. Empírico, aprendió el oficio sobre la marcha.
Con don Benito García Hernández incursionó primero en los noticieros de radio en “La Hora 14”. Después emigró a los medios impresos.
Era la época de las máquinas de escribir mecánicas, no había computadoras y el fax llegaría al paso de los años. Los teléfonos celulares, mucho tiempo después, diría Gabriel García Márquez.
El Willy se forjó ahí, en las redacciones, entre bromas, muchas bromas, compartiendo muchas noches bohemias, pero sin perder la compostura.
Lo conocí en uno de esos medios y coincidíamos muchísimas veces en la central camionera cuando salíamos cada quien de sus trabajos en los periódicos y, al filo de la media noche, teníamos que abordar el autobús a Tlacolula de Matamoros. Varias veces no pudimos hacerlo, porque los choferes de la Fletes y Pasajes se negaban a llevar pasajeros “intermedios”, pues decían que iban directo al Istmo de Tehuantepec.
Entonces esperábamos hasta las 4 de la mañana al siguiente autobús y llegábamos amaneciendo a nuestras casas.
El Willy nunca perdió su esencia, era un gran ser humano, bromista siempre.
Laboró también en la agencia noticiosa Notimex -ya desaparecida-, donde cubrió las pláticas de paz con la guerrilla salvadoreña.
Trabajó en la Cámara de Diputados cuando el edificio estaba frente al Paseo “Juárez” El Llano.
Ahí se desempeñaba también en la oficina de Comunicación Social otro gran amigo ya de avanzada edad, don Juvencio. Don Juve le decían.
Un día llegó y le comentó al Willy: “Mira muchacho, ¿cómo ves mis tenis nuevos?”, y el Willy carcajeándose le dijo: “¿y cuándo los cuelga?”.
Varias veces fue integrante de la dirigencia de la Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO), fiel a la agrupación trabajó para sacarla adelante.
Hombre muy inteligente, también fue jefe de redacción en varios periódicos. Era exigente, porque así debía ser, cumplido, pero buen compañero al fin. Nunca perdió el piso.
Perdurarán sus enseñanzas y su recuerdo.
Ahora volverá a la tierra que lo vio nacer: Tlacolula de Matamoros.
“Tengo muchas viejas”, decía.
Se llevará a la eternidad su gran sentido del humor y su don de gentes.
Era tal su sentido del humor que, cuando alguien fallecía y en vida no había sido considerada como una buena persona, el Willy decía: “que en paz no descanse”.
Así era el hermano Willy. Él sí va descansar en paz. Algún día lo seguiremos.

“Te voy a extrañar querido hermano”
Filadelfo Figueroa
Wilfrido López Torres
Te voy a extrañar querido hermano
Con tus bromas y humor negro
Te gustó cuando termina el verano
Para abrir tus alas y emprender el vuelo.
Aquí se quedan la nostalgia de tus versos
Tus amigos, tus anécdotas, tus historias
Corsario de tus propios sueños
Hacedor de tus fracasos y victorias.
Muchas tardes compartidas
La última entre poemas y cervezas
Largas charlas sin ninguna prisa
Como si fuera la última bohemia.
Ya no te veré más poeta
También de oficio periodista
Tus huellas se quedan en la tierra
Y tú corazón de obrero socialista.
Adiós amigo Wilfrido López Torres, te extrañaremos
Félix García
Lo traté poco, pero las veces que tuvimos la oportunidad de platicar y convivir fue suficiente para saber de su honorabilidad y gran ser humano, se ganó un gran respeto entre el gremio periodístico de Oaxaca, por su calidad humana y sencillez que siempre se condujo y, sobre todo, el respeto hacia la sociedad.
Su paso por la agencia Notimex como redactor, reportero y corresponsal en el estado de Tlaxcala, fue de gran aprendizaje para mí, porque nunca se negó a compartir sus experiencias con sus compañeros de quien tuve la fortuna de formar parte.
Wilfrido López Torres, descansa en paz amigo, que Dios te tenga en su Santa Gloria y brille la luz perpetua para ti en ese camino que emprendes y que algún día nos tocará recorrer también.
El duelo se recibió este viernes 20 y sábado 21 de septiembre en Niños Héroes número 13, Cuarta Sección en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, en la calle que sale al panteón.

“No conozco el mar”
Wilfrido López Torres
Mi padre fue campesino y tampoco conoció el mar.
Un día le pregunté papá: ¿Cómo es el mar?
Y el único ojo que tenía parpadeó mil veces,
como si se hubiera puesto nervioso y me dijo:
Dicen que es azul como este cielo que ves ahora,
luego se guardó en su silencio.
Eso sí paró las orejas como para poder escuchar
el retumbo de las olas
Mi madre indígena, de sangre mixteca, ya grande conoció el mar
es enorme, tiene mucha agua, está tan amarga porque se pasó de sal
traga gente; yo lo vi, se quería tragar a tu prima Isabel
que tiene los ojos azules como él.
Se salvó porque Dios es grande, más que el mar, me dijo.
La primera vez que mi prima Isabel conoció el mar también
conoció a la muerte. Cuando regresó al pueblo, después de que las olas
le dieran su revolcada le pregunté cómo era el mar, pero no me respondió
porque perdió el habla y su cuerpo se llenó de escamas.
Dicen que el medio se le metió como entre las venas y por eso
quedó tullida. Cosa que da lástima. Ahora nadie puede decir con exactitud
cómo es el mar. Cómo es su cabeza, su boca o dónde traga la gente,
sus ojos, su corazón.
Ya viejo tal vez iré al mar para conocerlo en persona. A lo mejor corra con suerte y me presente a la que será mi muerte.
Los campesinos de mi pueblo no conocen el mar,
No señor, no lo conocen.
