Señalan a Noé Jara por control de “plaza” en Zaachila

*Relacionado con la ASAEO, le exhiben residencia millonaria y escoltas armados
*Denuncias vinculan al hermano del gobernador con operadores de extorsión y cobro de piso
*También revelan negocios irregulares con mototaxis, aviadores en el ayuntamiento y amenazas contra comerciantes
Oaxaca, Oaxaca, Jueves 29 de Octubre, 2026, (Fuente: Ernesto Rojas Ayuzo / Facebook: Plataforma Informativa Oaxaca).- Una residencia nueva de tres pisos valuada en más de 10 millones de pesos, hombres armados que vigilan el inmueble las 24 horas y señalamientos de protección a integrantes de la Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca (#ASAEO) colocan a Noé Jara Cruz, hermano del gobernador Salomón Jara Cruz, en el centro de nuevas denuncias sobre una presunta red de poder político y control de actividades económicas que ahora se extienden al municipio de la Villa de Zaachila.
Los testimonios de ciudadanos, describen una estructura que habría encontrado en este municipio un espacio para operar mediante cobros a comerciantes, amenazas a funcionarios municipales, concesiones irregulares de mototaxis y vínculos con personajes investigados por delincuencia organizada.
En las acusaciones, aparecen además del hermano del mandatario estatal, el presidente municipal Ernesto Vargas López, conocido como “Neto Vargas”; Erick Martínez, alias “El Panda”, detenido durante los operativos contra ASAEO, y un hombre identificado como Víctor, apodado “El Chetos”, a quien los denunciantes atribuyen el control de actividades ilícitas después de la captura del dirigente sindical.
Pero la información señala directamente a Noé Jara como protector político del grupo, e incluso recoge testimonios que lo identifican como “jefe de plaza” en la zona.
El inmueble atribuido a Noé Jara Cruz, se ubica en la calle Tiboot, número 210, en el centro de Zaachila, cuya compra y reconstrucción habría comenzado después del triunfo electoral de su hermano Salomón, en 2022. Según las versiones recabadas, el terreno fue adquirido por aproximadamente 800 mil peso en efectivos a Jaime Melchor y Elia Mateo. La vivienda, de tres niveles, habría sido levantada en poco más de un año, con una inversión superior a los 10 millones de pesos entre construcción y equipamiento.
El monto contrasta con las condiciones económicas que los denunciantes atribuyen a Noé Jara antes de la llegada de su hermano a la gubernatura, cuando residía con su familia en una vivienda de interés social del fraccionamiento Real del Valle. Pero no solamente el valor de la propiedad genera inconformidad, vecinos aseguran que la residencia permanece resguardada por hombres armados que ocupan la calle y restringen de facto el uso normal de la vialidad.
“Tiene a sus guaruras y acaparan toda la calle”, relató uno de los habitantes. Otro testimonio refiere que diariamente llegan varios vehículos de los que descienden aproximadamente siete hombres armados, quienes se distribuyen en las inmediaciones del inmueble. Los denunciantes afirman que se trata de personal de seguridad estatal asignado permanentemente a Noé Jara.
De acuerdo con los testimonios, Erick Martínez, alias “El Panda”, y Víctor, conocido como “El Chetos”, acudían frecuentemente a la residencia de Noé, para sostener reuniones. A ambos personajes se les relaciona, con una estructura dedicada al cobro de piso, amenazas, narcomenudeo y control de actividades comerciales en Zaachila.
La detención de “El Panda” durante los operativos contra ASAEO no significó, según los denunciantes, el desmantelamiento de esa estructura. Por el contrario, aseguran que “El Chetos” asumió el control territorial y continuó exigiendo dinero a comerciantes establecidos y vendedores de comunidades rurales que llegan a ofrecer sus productos durante los tradicionales días de plaza en este municipio.
Mañana segunda parte, red criminal en Zaachila, bajo la protección del presidente municipal
Las acusaciones incluyen amenazas contra integrantes de la Regiduría de Comercio, con el propósito de impedir que el Ayuntamiento expida permisos y recaude los derechos correspondientes a los puestos instalados en la vía pública. Sostienen que los extorsionadores se presentan como protegidos del presidente municipal Ernesto Vargas y de Noé Jara, utilizando esos nombres para intimidar a comerciantes y servidores públicos.
Las denuncias por intimidaciones no se limitan a la cabecera municipal, anteriormente, autoridades de la agencia Vicente Guerrero habían hecho públicos señalamientos sobre incursiones y amenazas atribuidas a integrantes de ASAEO, por lo que habría solicitaron la intervención del Gobierno Federal, sin que su petición fuera atendida.
Los testimonios describen a Noé Jara como uno de los personajes cuya participación política habría estado principalmente vinculada con labores de intermediación y movilización de grupos relacionados con la Unión Campesina Democrática (UCD).
Según los declarantes, durante administraciones estatales anteriores habría intervenido en negociaciones con funcionarios mediante presiones y amenazas de movilizaciones o toma de oficinas, a cambio de dinero. También lo señalan de haber recibido aportaciones económicas millonarias y apoyos en especie durante la campaña de Salomón Jara a la gubernatura, provenientes de empresarios, organizaciones sindicales y diversos personajes, entre quienes mencionan a los hermanos Villaseca, con quienes se compometió a liberarlos, de llegar a la gubernatura su hermano, acuerdo que cumplió, y un año más tard, fueron asesinados por disputas con ASAEO. Sostienen que parte de esos recursos nunca llegó a sus destinatarios y se habría quedado en manos del intermediario político.
La red de presuntos acuerdos políticos denunciada, también involucraría recursos del Ayuntamiento de Zaachila. Los declarantes afirman que Mayra Espejel Ramírez, esposa de Noé Jara, figura en la nómina municipal, junto con un grupo de aproximadamente 30 personas que, según la denuncia, reciben remuneraciones sin desempeñar labores conocidas.
La supuesta incorporación de estos trabajadores habría sido resultado de acuerdos entre el presidente municipal Ernesto Vargas, Noé Jara y organizaciones sindicales.
El transporte público constituye otro de los frentes de las denuncias. De acuerdo versiones de los habitantes de Zaachila, Ernesto Vargas ha mantenido vínculos con organizaciones de mototaxistas desde su juventud y, presuntamente, habría participado junto con “El Panda” en la incorporación irregular de más de 50 unidades vinculadas con ASAEO.
Aseguran que por cada unidad se exigían pagos de 30 mil pesos, bajo el argumento de que el dinero sería destinado a trámites ante las autoridades. La cifra representaría un movimiento de al menos 1.5 millones de pesos, considerando únicamente 50 vehículos.
El señalamiento apunta a una recaudación ajena a los procedimientos legales de autorización y regulación del transporte público, materia que corresponde a las autoridades estatales, particularmente a la Secretaría de Movilidad (SEMOVI).
Según las versiones, los propietarios creen que los pagos se entregaban al Ayuntamiento, mientras las unidades continúan operando sin que se realicen acciones para verificar su situación legal por parte de la SEMOVI.
El 27 de agosto, Ernesto Vargas López anunció su salida de Movimiento Ciudadano, partido que lo llevó a la presidencia municipal de Zaachila. Aunque públicamente argumentó diferencias con la dirigencia partidista, versiones políticas apuntaron a un eventual acercamiento con el Partido Verde Ecologista de México, de cara a una reelección.
Los denunciantes sostienen que esa decisión habría sido impulsada por Noé Jara, interesado en conservar influencia política y negocios ilícitos sobre el municipio.
Las actividades atribuidas a la presunta red no se limitarían a Zaachila. Los testimonios señalan conexiones con Zimatlán, Miahuatlán, Ejutla, San Dionisio Ocotepec y comunidades de la Sierra Sur, territorios que, según los denunciantes, formarían parte de rutas utilizadas para el supuesto traslado de drogas y el control de actividades económicas. “Difícilmente van a soltar la plaza”, afirmaron.
Los entrevistados aseguran que la estructura mantendría presencia pese a las detenciones practicadas contra ASAEO, particularmente en actividades de cobro de piso y amenazas a comerciantes. “Vimos una esperanza cuando detuvieron al ‘Panda’, sentimos alivio, pero nada cambió, el ‘Chetos’ le rinde cuentas a Noé Jara, quien opera como jefe de plaza en la zona”, sostuvo uno de los declarantes.
Otro de los temas denunciados es un reporte que habría sido recibido por el C5 durante agosto, relacionado con amenazas contra trabajadores de una obra de encarpetamiento en la carretera vía corta a Zaachila.
La transcripción proporcionada señala que aproximadamente 40 personas llegaron a la calle Oaxaca, cerca del barrio del Niño, en las inmediaciones de un establecimiento Modelorama y una tienda de motocicletas Bajaj.
Al menos dos de los individuos portaban armas cortas. Según el reporte, uno vestía playera negra y otro blanca, con una cadena y un crucifijo; también se mencionó que tenían tatuajes y que varios se desplazaban en motocicletas. La persona que reportó los hechos los relacionó con integrantes del grupo de “El Panda”, quienes pretendían impedir que continuaran los trabajos hasta recibir un pago por derecho de piso.
La obra correspondía a trabajos de Caminos Bienestar (CABIEN), con un tramo hacia San Raymundo Jalpan. Las amenazas habrían provocado que se abandonaran temporalmente las labores en la zona de Zaachila y se continuaran en territorio de Jalpan. Después de la captura de “El Panda”, los pobladores aseguran que comenzó a observarse nuevamente actividad en el tramo anteriormente detenido.
Sin embargo, expresan temor de que personas relacionadas con “El Chetos” intenten reanudar las exigencias económicas y obstaculizar la ejecución de los trabajos.
Los operativos contra ASAEO han derivado en cateos, detenciones y procesos penales contra integrantes de la organización. El 11 de septiembre, la Fiscalía de Oaxaca informó de la vinculación a proceso de tres personas detenidas durante una segunda etapa de acciones contra esa alianza, por su probable participación en delitos contra la salud.
Sin embargo, los testimonios recabados en Zaachila sostienen que las extorsiones y amenazas continúan, bajo nuevas figuras de control. Las acusaciones alcanzan al entorno familiar del gobernador, al gobierno municipal y a personas señaladas por mantener vínculos con integrantes de ASAEO.
Mientras Noé Jara rechaza cualquier participación en actividades criminales, los denunciantes describen una estructura en la que convergen protección política, intereses económicos, control del comercio y amenazas armadas.
En Zaachila, las detenciones contra ASAEO no han silenciado las denuncias de cobro de piso. Por el contrario, los testimonios apuntan a la permanencia de una estructura que, según los habitantes consultados, sigue operando a pesar de los golpes anunciados por las autoridades.
Los señalamientos sobre las relaciones entre Noé Jara e integrantes de ASAEO adquirieron notoriedad después de los operativos emprendidos contra la organización. El 9 de septiembre de 2026, el hermano del gobernador acudió voluntariamente a la Fiscalía General de la República (FGR) para entregar un escrito con sus datos de localización y manifestar su disposición a comparecer en caso de ser requerido.
En aquella ocasión negó pertenecer a ASAEO, proteger actividades ilícitas o mantener vínculos criminales con sus dirigentes, argumentó que sus contactos con integrantes de organizaciones sindicales habían sido de carácter institucional, derivados de sus responsabilidades en el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, principalmente en asuntos de comercio ambulante, mercados y transporte.
ASAEO y Noé Jara, son un cáncer que Oaxaca debe remediar.
