Líder de ASAEO acusa mentiras, difamación y delitos fabricados en su contra

*Iván Ríos Suárez, alias “El Cuquis”, alega “cacería”; a través de un comunicado admite deudas y freno a gestiones de obras

*El dirigente de ASAEO, reportado como prófugo, se dice perseguido y abre la puerta para que sus agremiados abandonen la organización

Oaxaca, Oaxaca, Jueves 15 de Octubre, 2026, (Fuente: Facebook: Plataforma Informativa Oaxaca).- Iván Ríos Suárez, alias “El Cuquis”, señalado en reportes periodísticos como parte de la dirigencia de ASAEO que evadió los operativos de las autoridades, aparece como firmante de un comunicado en el que acusa persecución, reconoce pagos pendientes y anuncia que no podrán continuar gestionando obras ni espacios de trabajo.

Los antecedentes publicados lo ubican entre los dirigentes buscados en el contexto de investigaciones por presuntas actividades de extorsión y cobro de piso.

El documento, fechado el 14 de octubre, ofrece una defensa general frente a los señalamientos: habla de mentiras, difamación y delitos fabricados. Sin embargo, no identifica las carpetas que cuestiona ni presenta elementos que permitan sostener esas acusaciones contra las autoridades.

“Sólo existe una cacería en contra de nosotros”, sostiene el texto atribuido al dirigente, quien asegura que él y su familia son perseguidos por instituciones policiales y de gobierno.

Los antecedentes van más allá de una disputa sindical.

Publicaciones que citan información de seguridad han señalado a Iván Ríos y a su hermana Indira como presuntos operadores de una estructura vinculada con narcomenudeo en los Valles Centrales.

El mensaje reconoce consecuencias concretas para sus agremiados: las gestiones de obras y espacios laborales quedarán suspendidas, mientras los pagos y asuntos financieros resultarán afectados.

Ríos permite que quienes así lo decidan se afilien a otro sindicato y promete respetar su salida.

Para quienes esperan cobrar, la explicación deja más dudas que certezas. El dirigente asegura que sus pagos están seguros, pero condiciona la liquidación a que empresas y obras liberen recursos. No precisa cuánto se debe, quién tiene el dinero ni cuándo recibirán los trabajadores lo que les corresponde.

Ahí está una de las contradicciones del comunicado: promete respaldo y certeza, pero no ofrece fechas ni cuentas.

Ríos tiene derecho a defenderse y a denunciar cualquier abuso. Pero presentarse como perseguido no responde por sí solo a los señalamientos de extorsión, cobro de piso y narcomenudeo.

Y sus problemas legales tampoco resuelven la pregunta más urgente para sus propios agremiados: ¿cuándo les van a pagar?