El periodismo de Oaxaca está de luto y exige justicia

*“Quien ordenó el asesinato de Alejandro Leyva fue un cobarde”

*“Si algo podemos hacer es no quedarnos callados”.

*Familiares, amigos y colegas acudieron a la sede de la APO para dar el último adiós al periodista asesinado en San Pablo, Etla, para luego darle sagrada sepultura en el panteón General

Oaxaca, Oaxaca, Viernes 24 de Julio, 2026, (Fuente: Agencias y Facebook.com).- En el homenaje póstumo celebrado este jueves en la sede de la Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO), instalaciones ubicadas en la capital de Oaxaca, su presidente, Javier Hernández Córdoba, afirmó que el asesinato del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar fue un acto de cobardía y exigió que el crimen sea esclarecido.

Ante familiares, amigos y colegas del comunicador, Hernández Córdoba expresó el dolor del gremio por la pérdida de uno de sus integrantes y sostuvo que quienes ordenaron el ataque no tuvieron el valor de ejecutarlo personalmente.

Asimismo, señaló que los agresores dispararon por la espalda contra Leyva Aguilar, acción que calificó como una muestra de cobardía.

Durante su intervención, recordó el asesinato del periodista Manuel Buendía, al considerar que ambos casos comparten la forma en que fueron perpetrados.

“Lo atacaron por la espalda; no tuvieron el valor de hacerlo de frente”, expresó el dirigente de la APO, quien añadió que el uso de la violencia contra periodistas refleja miedo por parte de quienes recurren a estos hechos.

Alejandro Leyva Aguilar fue asesinado la mañana del miércoles en el municipio de San Pablo Etla por dos hombres armados. Su homicidio ha generado condenas y llamados del gremio periodístico para que las autoridades agoten todas las líneas de investigación, incluida la relacionada con su labor informativa.

El homenaje de cuerpo presente

La Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO) le rindió un homenaje de cuerpo presente a Francisco Alejandro Leyva Aguilar, por parte de los compañeros del gremio y socios.

Se escucharon intervenciones condenando ese artero crimen y demandando justicia, así como el castigo para los responsables materiales e intelectuales.

Javier Córdoba, líder veterano y directivo de la longeva asociación de la cual era socio Francisco Alejandro Leyva Aguilar, señaló que su muerte fue un artero crimen, ordenado por unos cobardes que no pudieron hacerlo ellos mismos.

El hijo del periodista dirigió unas palabras a los comunicadores ahí presentes, pidiendo no seguir permitiendo estos crímenes, no dejarse, defenderse desde las trincheras de cada quien, pero unidos.

Colegas, familiares y amigos le dieron la bienvenida con fuertes aplausos a la casa del periodista en la calle González Ortega, en el Centro Histórico de la capital de Oaxaca, sede de la APO.

Minutos después regresaron el cuerpo a la capilla de la funeraria donde fue velado y realizaron una misa para posteriormente llevarlo al panteón a su sepelio.

El asesinato del periodista se registró este miércoles 22 de julio a escasos metros de su domicilio, cuando estaba desayunando, en un puesto de comida típica, ahí llegaron dos hombres a bordo de una motocicleta, uno de ellos se bajó, caminó algunos metros, para luego dispararle con arma de fuego en tres ocasiones en la nuca, provocándole la muerte instantáneamente.

La Fiscalía General de la República (FGR) atrajo el caso del homicidio y ya están las investigaciones para esclarecer este crimen, del cual pedimos no quede impune como muchos otros.

Al dar el último adiós a Francisco Alejandro Leyva Aguilar, al unísono, familiares y periodistas exigen justicia por su asesinato

Con profunda tristeza, consternación y dolor, familiares, amigos y compañeros de profesión dieron este jueves el último adiós al periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar, quien fue despedido y llevado a su última morada, luego de ser víctima de un violento asesinato.

“Manos y mentes cobardes le arrebataron la vida”, expresaron quienes hoy lamentan la pérdida de un hombre cuya voz y trabajo periodístico dejaron huella en Oaxaca.

“No hay balas que maten la verdad cuando la razón es su escudo. Cobardemente te arrebataron la vida, pero jamás podrán silenciar tu voz ni tu legado”.

El gremio periodístico se encuentra de luto ante el doloroso crimen de Francisco Alejandro Leyva Aguilar, al tiempo que familiares, amigos y compañeros demandan que su asesinato no quede impune y que las autoridades esclarezcan los hechos y hagan justicia.

Alzar la voz y decir la verdad nunca debería costar la vida. Apagar una voz no silencia la realidad.

“Si algo podemos hacer es no quedarnos callados”. Con estas palabras, el hijo del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar compartió un mensaje tras el asesinato de su padre, agradeciendo las muestras de solidaridad y reiterando el llamado a que este crimen no quede impune.

Este jueves se rindió un homenaje póstumo de cuerpo presente a Francisco Alejandro Leyva Aguilar en la Casa del Periodista, ubicada en la calle González Ortega 603, en la capital de Oaxaca, donde familiares, amigos y colegas le dieron el último adiós y refrendaron la exigencia de verdad y justicia.

Desde este espacio expresamos nuestras más sinceras condolencias y solidaridad a su familia, seres queridos y a todo el gremio periodístico que hoy enfrenta una pérdida irreparable.

Que Dios les conceda pronto consuelo y fortaleza en estos momentos de profundo dolor.

Que el legado de valor y compromiso de Francisco Alejandro Leyva Aguilar permanezca vivo y que la exigencia de justicia siga resonando con toda su fuerza.

Descansa en paz, amigo Francisco Alejandro Leyva Aguilar.

Entre gritos de justicia, aplausos, lágrimas e indignación, el gremio periodístico despide a Alejandro Leyva y exige romper el ciclo de impunidad

De este modo, entre aplausos, lágrimas y un profundo sentimiento de indignación, periodistas, comunicadores, líderes de opinión y representantes de diversos medios de comunicación dieron el último adiós a Francisco Alejandro Leyva Aguilar, asesinado a balazos el miércoles en el fraccionamiento Esmeralda. La Casa del Periodista fue el escenario donde colegas, familiares y amigos despidieron al comunicador, pero también donde el dolor se transformó en un reclamo colectivo de justicia.

Durante el homenaje de cuerpo presente, el gremio sostuvo que el asesinato de Alejandro Leyva no es un hecho aislado, sino un nuevo episodio de la violencia que enfrenta el periodismo mexicano. Frente a su féretro, advirtieron que matar a un periodista no sólo arrebata una vida, sino que busca silenciar investigaciones, críticas y cuestionamientos dirigidos al poder, sembrando miedo entre quienes continúan ejerciendo la profesión.

Los asistentes recordaron que, con este crimen, siete periodistas han sido asesinados en México durante 2026, una cifra que, señalaron, exhibe el fracaso del Estado para garantizar condiciones mínimas de seguridad a quienes ejercen la libertad de expresión. Advirtieron que mientras los responsables continúen sin recibir castigo, el mensaje para los agresores seguirá siendo el mismo: que es posible callar voces críticas con absoluta impunidad.

El reclamo fue dirigido directamente a la Fiscalía General de la República, autoridad encargada de la investigación. Los periodistas exigieron una indagatoria seria, transparente y sin simulaciones, que identifique tanto a los autores materiales como a quienes ordenaron el crimen, esclarezca el móvil y evite la fabricación de culpables para cerrar rápidamente el caso. Afirmaron que la justicia no puede construirse sobre expedientes incompletos ni sobre responsables convenientes.

La familia de Alejandro Leyva hizo un llamado al gremio a no dejarse intimidar y a mantener vivo el periodismo crítico que caracterizó al comunicador. Señaló que guardar silencio sería conceder la victoria a quienes pretenden imponer el miedo mediante la violencia y que el mejor homenaje para él será seguir informando con responsabilidad, independencia y firmeza.

Al concluir la ceremonia, el mensaje fue contundente: el asesinato de un periodista no puede normalizarse ni convertirse en una noticia más dentro de la crisis de violencia que vive el país. Los asistentes advirtieron que cada crimen sin resolver debilita la libertad de expresión, vulnera el derecho de la sociedad a conocer la verdad y profundiza un clima donde informar con sentido crítico puede costar la vida. El último adiós a Alejandro Leyva terminó convertido en una exigencia para que su nombre no se sume a la larga lista de periodistas asesinados cuyos casos permanecen atrapados entre la impunidad y el olvido.

Entre aplausos, flores y “A mi manera”, familiares y amigos despiden a Alejandro Leyva; el adiós fue con un clamor de ¡¡justicia¡¡

El último recorrido de Francisco Alejandro Leyva Aguilar no fue silencioso. Estuvo acompañado por aplausos, abrazos, lágrimas, coronas de flores y el eco de un trío de guitarras que convirtió la despedida en una ceremonia cargada de nostalgia.

El periodista, asesinado a balazos el pasado miércoles en San Pablo Etla, fue sepultado este jueves en el Panteón General, ubicado en la capital de Oaxaca, luego de un homenaje de cuerpo presente en la Casa del Periodista de la Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO), donde colegas, familiares y amigos coincidieron en una misma exigencia: justicia.

El cortejo fúnebre inició en la funeraria Núñez Banuet, al norte de la capital oaxaqueña.

Desde ahí, el féretro fue trasladado a la sede de la APO, espacio que durante décadas reunió a Leyva en incontables conferencias, coberturas y debates sobre el ejercicio periodístico.

Esta vez, el comunicador regresó entre aplausos, flores y el silencio respetuoso de quienes compartieron con él la profesión.

En la Casa del Periodista, el homenaje estuvo marcado por la indignación. Integrantes del gremio calificaron el asesinato como un “crimen de Estado”, al sostener que la violencia contra periodistas no puede entenderse al margen de las condiciones de impunidad y de los riesgos que enfrentan quienes ejercen la crítica desde los medios de comunicación.

Durante la ceremonia también se reiteró la exigencia de que las investigaciones agoten todas las líneas relacionadas con su labor periodística.

Uno de los momentos más conmovedores ocurrió cuando su hijo tomó la palabra frente al féretro.

Recordó al padre que lo acompañó en cada etapa de su vida, al hombre de convicciones firmes y al periodista que hizo de la crítica una forma de ejercer la libertad de expresión.

Sus palabras no sólo evocaron recuerdos familiares; también reflejaron el orgullo por una trayectoria construida desde el periodismo y el dolor de una despedida que llegó de manera violenta. Clamó justicia.

Al concluir el homenaje, el féretro volvió a la funeraria para una misa de cuerpo presente para volver a recorrer las calles de la ciudad rumbo al Panteón General.

Decenas de personas acompañaron el trayecto, colegas, amistades y familiares.

A la entrada del cementerio aguardaban decenas de arreglos florales y coronas enviadas por familiares, amigos, organizaciones periodísticas y personas cercanas al comunicador.

El aire solemne fue interrumpido únicamente por las notas de un trío de guitarras.

La melodía elegida para despedirlo fue “A mi manera”, canción que acompañó los últimos momentos antes de la sepultura.

La interpretación pareció resumir el carácter de Alejandro Leyva: un periodista que ejerció su oficio con independencia, crítico frente al poder y fiel a sus convicciones hasta el final.

Cada estrofa marcó el cierre de una vida dedicada al periodismo. Entre flores, abrazos y aplausos, el féretro descendió lentamente mientras familiares, colegas y amigos le daban el último adiós.

La despedida ocurrió en medio de un contexto de creciente presión para esclarecer el crimen.

Horas antes, la Fiscalía General de la República informó que atrajo formalmente la investigación del homicidio, a través de la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos, mientras la Fiscalía de Oaxaca mantiene abiertas diversas líneas de investigación derivadas de los indicios asegurados tras el ataque.

Con la inhumación de Alejandro Leyva terminó el recorrido físico del periodista, pero no el reclamo de sus colegas y familiares.

Entre las flores, los aplausos y las guitarras, quedó una consigna que se repitió desde la Casa del Periodista hasta el Panteón General: que su voz no sea sepultada junto con él y que su asesinato no permanezca impune.

Entre lágrimas, aplausos y exigencias de justicia, despedida a Alejandro Leyva

“Él, por sobre todas las cosas, fue un hombre muy amoroso”. Con estas palabras, Carlos despidió a su padre, el que le enseñó el respeto, la responsabilidad, el cuidado, el conocimiento. “Y lo más bonito de todo: el reconocimiento. El ver un pedacito de mi en él y en mí, un pedacito suyo, la trascendencia”.

Alejandro Leyva Aguilar ha partido de este mundo dejando lágrimas en el corazón de su hijo Carlos y demás familiares, pero también la alegría por los recuerdos de la infancia, de cuando lo llevaba a sus restaurantes favoritos, a comprar un libro o a los museos.

De pronto, los gestos y voz de Carlos se transformaron en los de su padre, el periodista que también amaba tocar la guitarra y cantar sobre el amor, la vida y la muerte. Aquel que no está más, pues la vida le fue arrebatada por tres balas el miércoles 22 de julio, en San Pablo, Etla.

El luto llenó este jueves la Casa del Periodista, sede de la Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO), de la cual fue miembro y donde se le rindió homenaje.

A las palabras de amor de su hijo Carlos se sumaron las exigencias de justicia, de reclamos a las autoridades para dar con los responsables intelectuales de su asesinato, de no más impunidad, pero también de demandas por la unidad del gremio y la sociedad para alzar la voz.

“Si algo podemos hacer es no quedarnos callados, seguir el sabio consejo de los más grandes, hablar y no dejar que nos suceda a nosotros, no dejar que seamos los siguientes… Pidan el apoyo de los demás ciudadanos, así como nosotros pedimos el apoyo de ustedes y de la ciudadanía para que se investigue hasta las últimas instancias y se dé con los culpables de este crimen”, expresó Carlos, uno de los hijos de Alejandro, el periodista conocido por su columna “El Zumbido del Moscardón” y ex director de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (CORTV).

Los gritos de justicia resonaron cada tanto en la Casa del Periodista, donde el cuerpo del periodista estuvo presente para el homenaje.

“Mi hermano fue un crítico, fue un hombre noble que nos enseñó palabras a todos… Culto y que demuestra al gobierno todo lo que ha hecho… No los quiero con esa cara de apagados. ¡Justicia para Alejandro!”, fue el llamado enérgico de Gemma, hermana del periodista antes de que el cuerpo de Alejandro saliera rumbo a la funeraria y después al cementerio.

Decenas de periodistas de reunieron para expresar el dolor por la muerte de Leyva, férreo crítico de la administración del gobernador Salomón Jara Cruz y que ya había denunciado el riesgo que vivía por su labor y las quejas y denuncias hechas ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca y la Fiscalía General de la República. Está última atrajo la investigación del homicidio.

Entre lágrimas, aplausos y dolor, sus compañeros recordaron lo compartido con Leyva y el riesgo que había advertido. “Dijo: ‘sé del peligro, lo sé, lo siento, pero no me da miedo. No me da miedo por la sencilla razón de que yo lo elegí decir la verdad y pelear por la libertad de expresión. Y lo van a hacer, que lo hagan, bienvenida sea la muerte’. Y hoy está aquí, sabía lo que iba a pasar”, contó Javier Hernández, integrante de la APO.

Alejandro Leyva es uno de las y los 16 periodistas asesinados en Oaxaca entre el año 2000 y el 2026, de acuerdo con los registros de la asociación Artículo 19, que se ha pronunciado por este crimen y ha exigido justicia.

Diversas organizaciones de periodistas se han sumado a la demanda de justicia, lo mismo que la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la cual condenó el asesinato e hizo un llamado urgente al Estado mexicano para “realizar una investigación exhaustiva y diligente, que tenga en cuenta su oficio dentro de las investigaciones”.

Antes de Alejandro Leyva Aguilar, uno de los ataques en contra de periodistas de Oaxaca ocurrió el 18 de marzo en contra del comunicador Óscar Merino, en Pinotepa Nacional.

En el país, otros casos han sido los del periodista Josué Martínez, del medio Noticias Texmelucan, en el estado de Puebla, asesinado el pasado 16 de julio.

El 3 de julio se confirmó el asesinato de la periodista Roxana Berenice Guzmán, secuestrada en junio por un comando armado que ingresó a su domicilio en Veracruz. El 5 de mes se reportó el hallazgo, sin vida, del comunicador y activista Alex Serna, desaparecido en Guerrero.

“No nos quedemos callados”: hijo del periodista Francisco Leyva exige justicia tras el asesinato de su padre

Con un emotivo mensaje, Carlos Leyva, hijo del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar, llamó a la sociedad y al gremio periodístico a no guardar silencio ante la violencia que enfrenta la prensa en México y exigió que el crimen de su padre sea esclarecido.

“Si algo podemos hacer es no quedarnos callados… hablar y no dejar que seamos los siguientes”, expresó durante un homenaje realizado por la Asociación de Periodistas de Oaxaca.

Carlos Leyva pidió a las autoridades investigar el caso hasta las últimas consecuencias y dar con los responsables del asesinato del comunicador, quien fue director de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (CORTV) y autor de la columna digital El Zumbido del Moscardón.

La Fiscalía General de la República (FGR), a través de su área especializada en delitos contra los derechos humanos, ya atrajo la investigación. Hasta el momento no hay personas detenidas ni se ha informado oficialmente el móvil del crimen, aunque las autoridades confirmaron que la víctima recibió tres disparos en la cabeza.

Con este homicidio, ya suman siete periodistas asesinados en México durante 2026, de acuerdo con Reporteros Sin Fronteras (RSF). La organización mantiene a México como el país más peligroso del continente americano para ejercer el periodismo, debido a la violencia e impunidad que persisten en los ataques contra comunicadores.

La libertad de expresión es un pilar de toda democracia, y organismos nacionales e internacionales han insistido en la necesidad de garantizar investigaciones prontas, imparciales y el acceso a la justicia para las víctimas.

Descansa en paz, Francisco Leyva.

“No tuvo miedo de decirle al gobierno la verdad”: Oaxaca despidió a Francisco Alejandro Leyva Aguilar

Con profundo pesar, la comunidad periodística de Oaxaca despidió este jueves a Francisco Alejandro Leyva Aguilar, quien recibió sepultura en el Panteón General de la capital del estado, acompañado por familiares, amigos y colegas que le rindieron un último homenaje.

Durante la ceremonia, los asistentes destacaron su legado como periodista crítico y comprometido con la sociedad. Las palabras dedicadas a su memoria resumieron el sentir de quienes lo conocieron:

“Fue un hombre cabal, fuerte, ilustre, con mucha categoría y preparación; nunca tuvo miedo de decirle al gobierno lo que tenía que decir”.

El homenaje estuvo marcado por el dolor, pero también por la exigencia de justicia. Integrantes del gremio periodístico insistieron en que el asesinato del comunicador debe investigarse a fondo y castigarse a los responsables, al considerar que se trata de un atentado contra la libertad de expresión.

Con flores, aplausos y un silencio cargado de indignación, Oaxaca despidió a uno de sus periodistas más reconocidos, mientras persiste la demanda de que su muerte no quede en la impunidad.

Cuando el Poder no puede controlar a la Opinión Pública, mata periodistas

*A la memoria de Alejandro Leyva

Salvador Flores Durán

La violencia asesina es la expresión máxima e irracional del Poder, político, fáctico o criminal. Y cuando el Poder no puede controlar a la Opinión Pública, mata periodistas.

Así lo han demostrado los grupos políticos. Si a pesar de las carreadas de dinero para controlar la narrativa nada funciona, si a pesar de los medios pagados que le lavan la cara sucia al régimen en el poder, no funcionan porque no tiene credibilidad ante el público, el último recurso para tratar de acallar la narrativa adversa es asesinar.

La noche del miércoles, mientras el cuerpo del periodista Alejandro Leyva se velaba, el secretario de Gobierno Jesús Romero López se reunía con un grupo de corifeos que le daban consejos sobre cómo minimizar las afectaciones a la imagen de Salomón Jara. Le decían qué no les gustaba de las mañaneras, donde algunos de los asistentes a la reunión acuden como focas. Son algunos especímenes que desde tiempo atrás han sido caníbales y lucrado con las tragedias de sus propios compañeros.

Ahí estaba la inútil titular de la Defensoría de los Derechos Humanos, Elizabeth Lara Rodríguez; el amiguito de Jesús Romero, Daniel Hernández; el otro amiguito prestanombres del “mero mero” que se dice “analista político”, incapaz de redactar una nota de policiaca, el gordo “asesor político” de funcionarios que se enriqueció con los priistas y saqueó la Fundación Cobao. Viejos personajes del peor periodismo oaxaqueño.

En redes y grupos de reporteros circuló la amenaza a otro compañero periodista y en el velorio se respiraba un ambiente tenso y ominoso. Mientras Leyva, miembro de la APO, era velado, algunos de sus compañeros y dirigentes buscaban quedar bien con el poder del que viven y les da sustento. Esos que no han oído ni de lejos El Zumbido del Moscardón.

“Oaxaca ya se pudrió y no hay vuelta atrás», me comentó un viejo amigo juchiteco que ha visto de cerca el infierno de la violencia criminal.

En la reunión convocada por Jesús Romero para lavarle la cara al gobernador Salomón Jara, dijo textualmente: «no nos convenía matar a Leyva». De este tamaño es la mediocridad del funcionario. Y hacia esa desviación de la mirada pública enfocan sus baterías.

En un Estado, el primer responsable de la muerte de un periodista es el Gobierno, porque está obligado a garantizar la vida de sus gobernados. Sobre todo, porque Leyva había sido objeto de agresiones y acoso judicial por su voz crítica sobre asuntos de interés público a nivel estatal.

Las implicaciones del asesinato del periodista tienen alcances muy importantes en la lucha por el poder en Oaxaca. Los principales afectados son los que Leyva mencionaba en sus columnas. Con este crimen Jara pierde cada vez más, en el ámbito público y en su propio partido, la facultad para imponer candidata o candidato a la gubernatura y, con ello, la posibilidad de tener impunidad y la protección que va a necesitar una vez que deje el poder, por el desastre que ha sido su gobierno para las y los oaxaqueños y las venganzas que llevó a cabo.

Algunos buscan descalificar a Alejandro Leyva por sus vínculos priistas, como si los reporteros no tuvieran la libertad de tener una ideología o preferencia política.

Ahora señalan sus lazos familiares y priistas y las funciones que desempeñó en el gobierno de Ulises Ruiz en el 2006. El argumento que difunden quienes quieren lavarle la cara al gobierno de Jara es que los responsables deben buscarse analizando sus vínculos con los Murat, los acérrimos enemigos de Salomón.  

En sus columnas, un género donde las filtraciones de datos e información son muy importantes, hay muchos elementos que habría que corroborar e investigar a fondo, pero la mayoría de quienes nos dedicamos a este oficio sabemos que todo esto tiene un gran riesgo y que se deja pasar la investigación porque implica tiempo y esfuerzo, y no hay medios que puedan pagar un salario justo. Y porque ningún salario vale arriesgar la vida.

Es claro que en México la justicia no funciona, que difícilmente vamos a saber quiénes son los responsables intelectuales de este artero asesinato, porque la impunidad ha sido la constante en los crímenes de periodistas.

Un viejo reportero de un medio nacional, autor de varios libros sobre los cárteles en México, me dijo una vez que el periodismo no necesita héroes, que no valía el riesgo hablar sobre el crimen organizado. Sobre todo, cuando el crimen ha ganado los espacios de la política y del propio Estado.

No vale la pena si no tienes el respaldo de un medio nacional lo suficientemente fuerte para que su alcance y penetración en la opinión pública se convierta en tu red protectora. El periodista solo cuenta con eso, con la red protectora que debe tejer durante años de buen periodismo.

La lección más importante para el periodista es que publicar no debe poner en riesgo su vida, porque no estamos en Dinamarca; que todas las filtraciones con aparentes muy buenos datos, tienen que verificarse, aun cuando el género sea opinativo.

Ese es el poder maligno de la violencia asesina contra los periodistas. Te coloca en el callejón sin salida de la autocensura, del miedo y la impotencia.

No fuimos grandes amigos, no compartimos ideas, ni una visión cercana sobre como debe ser el ejercicio periodístico, siempre mantuvimos mucha distancia, pero nunca nos confrontamos. Nunca estuve de acuerdo con las prácticas que llevaron a la APO a convertirse en un cadáver y a manejarse como propiedad del viejo Murat, pero me pareció que su trabajo en los últimos meses era importante, que daba a conocer información a la que muy pocos tenían acceso. Me sorprendía la valentía visceral con la que se refería a Salomón Jara, a Jesús Romero López y a Geovany Vásquez Sagrero, entre los otros morenistas que diariamente señalaba. No fuimos grandes amigos, pero siempre levantaré la voz para exigir que se haga justicia: ningún periodista debe morir por ejercer su libertad de expresión. Levantaré mi voz para que se garantice ese derecho y se respete la vida de quienes ejercen este oficio, incluso de quienes ahora escriben descalificando a Alejandro Leyva.

Desde este pequeño espacio, levanto la voz para exigir al gobierno de Salomón Jara que se garantice la seguridad del compañero que fue amenazado en las redes sociales.

Por mi parte, en breve presentaré una denuncia ante la Fiscalía por la amenaza que recibí en mi número personal desde hace varios días. Pensaba que no valía la pena denunciar una amenaza vulgar, pero después del asesinato de Alejandro Leyva no se puede dejar pasar ninguna señal ominosa, por pequeña que sea.

DETRÁS DE LA NOTICIA

Por Alfredo MARTÍNEZ DE AGUILAR

*Quejas y denuncias ante organismos defensores de derechos humanos y libertad de expresión, y demandas de amparo, pueden evitar la impunidad en la ejecución de Francisco Alejandro Leyva Aguilar

Ante el féretro de nuestro hermano Francisco Alejandro Leyva Aguilar, durante el Homenaje de Cuerpo Presente en la Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO), reiteré que “solo el imperio soberano de la Ley puede salvar a México”.

Demandemos a la Fiscalía General de la República (FGR), que atrajo la investigación de la ejecución de Leyva Aguilar, solicitar las sábanas telefónicas para establecer quién ordenó la ejecución y a quién informaron de esta los sicarios.

Frente a la ejecución del periodista oaxaqueño Francisco Alejandro Leyva Aguilar, la exigencia de justicia no debe limitarse al ámbito de la investigación penal. Ante el féretro de nuestro hermano en el Homenaje de Cuerpo Presente en la Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO), reiteré que “solo el imperio soberano de la Ley puede salvar a México”.

La experiencia nacional e internacional demuestra que la presentación simultánea de quejas y denuncias ante organismos defensores de los derechos humanos y de la libertad de expresión, así como la promoción de juicios de amparo cuando existan omisiones o deficiencias de las autoridades, constituyen herramientas jurídicas fundamentales para combatir la impunidad.

Las quejas ante las comisiones de derechos humanos permiten documentar posibles violaciones al derecho a la vida, a la libertad de expresión, al acceso a la justicia, a la verdad y a la protección de periodistas. De igual forma, la intervención de organismos nacionales e internacionales especializados en libertad de prensa contribuye a mantener el caso bajo escrutinio público y a exigir investigaciones independientes, diligentes y con perspectiva de protección a periodistas.

Por su parte, el juicio de amparo puede convertirse en un instrumento eficaz para combatir actos u omisiones de las autoridades ministeriales cuando estas incumplen su obligación constitucional de investigar con debida diligencia, agotar todas las líneas de investigación, proteger a víctimas indirectas o garantizar el derecho de acceso a la justicia.

La combinación de estos mecanismos fortalece el control institucional sobre las autoridades responsables de investigar el crimen, dificulta el encubrimiento de responsabilidades y genera un expediente paralelo de supervisión que puede ser determinante para impedir que el asesinato quede en la impunidad.

Por ello, convoqué a presentar decenas de quejas y denuncias ante organismos defensores de derechos humanos y libertad de expresión, nacionales e internacionales, así como demandas de amparo para evitar la impunidad en la ejecución de Francisco Alejandro Leyva Aguilar.

Al mismo tiempo, hice un vehemente llamado a unirnos con humildad por supervivencia y demandar a la Fiscalía General de la República (FGR), que atrajo la investigación de la ejecución de Alejandro Leyva Aguilar, solicitar las sábanas telefónicas para establecer quién ordenó la ejecución y a quién informaron de esta los sicarios.

La ejecución de un periodista no constituye únicamente un atentado contra una persona; representa una agresión directa contra la sociedad, que ve restringido su derecho a estar informada, y contra la democracia misma, cuyo funcionamiento depende de una prensa libre y segura. Cuando se asesina a un comunicador buscando silenciar su voz, el mensaje de intimidación se extiende a todo el gremio periodístico.

Por ello, además del esclarecimiento penal de los hechos, resulta indispensable activar todos los mecanismos nacionales e internacionales de protección de los derechos humanos y de la libertad de expresión. Solo mediante una vigilancia jurídica permanente, una investigación exhaustiva y una amplia presión institucional será posible reducir los márgenes de impunidad y garantizar que el homicidio de Alejandro Leyva no se convierta en otro expediente olvidado.

La verdadera justicia no consiste únicamente en identificar y sancionar a los autores materiales, sino también en esclarecer plenamente el móvil, descubrir a quienes ordenaron, financiaron o facilitaron el crimen y asegurar que ninguna autoridad, por acción u omisión, contribuya a perpetuar la impunidad. Solo así podrá enviarse un mensaje inequívoco de que en México el asesinato de periodistas no será tolerado ni quedará sin castigo.

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