El cobro de piso en Oaxaca se ha institucionalizado

*ASAEO y Noé Jara: delincuentes extorsionadores que se apoderaron de sindicatos cuyos líderes fueron asesinados
*¿Quién frenará a esta mafia?
Oaxaca, Oaxaca, Miércoles 08 de Julio, 2026, (Fuente: Ernesto Rojas Ayuzo / Plataforma Informativa Oaxaca).- Lo que por años se susurró con miedo en Oaxaca, hoy ya tiene sello, firma y hasta tarifa fija.
Ya no se esconden en la sombra ni mandan mensajeros discretos; ahora la extorsión viene con logotipo, membrete y un grupo de cobradores armados.
El colmo del descaro es que el “cobro de piso” en Oaxaca ya se institucionalizó, disfrazado de cuotas sindicales o “anticipos mensuales” bajo el cobijo de la ASAEO (Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca), dirigida por Noé Jara.
A este personaje se le ha vinculado con líderes del transporte que han sido asesinados justo después de pactar acuerdos y tomarse la foto con él.
Basta recordar cómo, tras cada homicidio de líderes sindicales, la pega de calcomanías de la ASAEO funciona como corona funeraria y mensaje de advertencia para los gremios transportistas, quienes se preguntan: ¿quién será el próximo?
A través de redes sociales circula un papel que habla por sí solo: 18 mil pesos mensuales de anticipo, limpios de polvo y paja, por cuatro miserables cajones en la zona de la central camionera (en la capital de Oaxaca) para taxis foráneos.
Ahora imagine la suma por 300 cajones de estacionamiento de taxis foráneos, exentos de impuestos, más la aportación que deben hacer los mototaxistas de Valles Centrales y de cada puesto callejero, es una suma de varios millones de pesos en efectivo.
A esto se suma la extorsión que Noé Jara cobra cada mes —un millón de pesos en efectivo— al municipio de Oaxaca de Juárez por “controlar” a estos gremios y evitar que causen protestas.
Bajo el mando de Noé Jara, este sindicato ha dejado de operar como una organización de trabajadores para convertirse, a ojos de cualquiera con dos dedos de frente, en una maquinaria implacable de extorsión y blanqueo de dinero.

También se perfila como el brazo operativo, y quizá armado, para las próximas elecciones; un negocio que parece no tener fin a menos que, como ha ocurrido con muchos sindicatos, el dirigente sea ejecutado.
Es un secreto a voces que, si no pagas, no trabajas; y si te pones al brinco, te quitan tu espacio y hasta la vida.
Millones de pesos fluyen cada mes hacia los bolsillos de Noé Jara, sangrando al comerciante de a pie, al transportista que se la parte desde la madrugada y al oaxaqueño que solo busca ganarse la vida legítimamente.
Mientras tanto, Oaxaca se hunde entre la inseguridad, la basura y el control absoluto de líderes que se sienten intocables.
La pregunta que cala hondo entre los afectados y que nadie en el gobierno parece querer responder es clara: ¿Quién diablos le va a poner un alto a este delincuente?
Porque ver un recibo de “cobro de piso” formalizado con el sello de un sindicato adherido a las altas esferas políticas no es solo una burla a la ley; es una bofetada en la cara para las autoridades judiciales y estatales que miran hacia otro lado.
Si la justicia en Oaxaca sigue cruzada de brazos ante pruebas tan descaradas, el mensaje es devastador: aquí la mafia manda y el ciudadano trabajador paga.

