La paciencia de pueblos tiene límite

*Las tranzas de Jesús Romero, Secretario de Gobierno de Oaxaca, y los cuentos de paz en Santiago Xanica
Oaxaca, Oaxaca, Miércoles 08 de Julio, 2026, (Fuente: Ernesto Rojas Ayuzo / Plataforma Informativa Oaxaca).- ¡Vaya sacudida! Al fin alguien les canta sus verdades en la cara y con el micrófono bien abierto.
Y es que la paciencia de los pueblos de Oaxaca tiene un límite, especialmente cuando se trata de aguantar a funcionarios de escritorio que confunden el servicio público con unas vacaciones pagadas con el dinero del pueblo.
Lo que pasó en Santiago Xanica (del distrito de Miahuatlán, región Sierra Sur de Oaxaca) no es un hecho aislado; es el reflejo del hartazgo absoluto frente a la simulación.
Un ciudadano, con los pantalones bien puestos y la voz de toda una comunidad detrás, exhibió la mediocridad con la que operan el dichoso Comisionado y el Delegado de la Paz del gobierno de Oaxaca.
Mientras estos “servidores” corren a reportar a sus jefes en la capital que “no hay condiciones” para trabajar en la zona, la realidad los golpea de frente: las condiciones existen, lo que no existe es su capacidad ni sus ganas de ensuciarse los zapatos.
“¿A dónde fue nombrado estar? ¿En Xanica o en la ciudad? No sé qué chingados andan haciendo en la ciudad gastando el recurso de nuestra comunidad… ¡Renuncie si no tiene la capacidad!”.
Esa frase retumbó no sólo en la cancha comunitaria, sino en las conciencias de quienes se dedican a estirar la mano cada quincena sin mover un solo dedo.
Resulta muy cómodo irse de “chismosos” con la Secretaría General o con el Gobernador a inventar pleitos y divisiones fantasmas para justificar por qué prefieren quedarse en la comodidad de la ciudad, quemándose el presupuesto en viáticos, camionetas y cafés, mientras las arcas comunitarias se quedan vacías y los pueblos sin obras.
Lo dejaron más que claro: el Tribunal ya resolvió el asunto electoral, la Sala Superior ya habló y el pueblo está listo para avanzar. El cuento de que “Xanica está dividido en dos bandos” es el perfecto pretexto que estos funcionarios usan para seguir nadando de muertito.
Pero la comunidad ya les tomó la medida. Si les quedó un poquito de vergüenza (y si es que la conocen), lo mínimo que deberían hacer es presentar su renuncia.
Oaxaca necesita gente que resuelva, no vividores que les mientan a sus superiores para proteger sus propios intereses de oficina. El negocio de los comisionados en esta administración es del titular de la Sego, Jesús Romero, quien vuela en evites privados, compra casas, remodela ranchos y ha incrementado su fortuna de manera dudosa e inexplicable.
