Llega magia y cosmovisión de los antiguos mixtecos

*La exposición “José Luis García. Los perros de Dios en Antequera” inaugura el próximo 3 de julio de 2026 a las 18 horas en el Centro Cultural San Pablo
*El proyecto se centra en obra pictórica y escultórica del gran maestro de la Mixteca en torno a los 500 años de la llegada de los dominicos a Nueva España
*La muestra puede visitarse desde el viernes 3 de julio hasta el domingo 15 de noviembre de 2026 en el antiguo refectorio dominico del Centro Cultural San Pablo
Oaxaca, Oaxaca, Martes 30 de Junio, 2026, (Fuente: Comunicado).- La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, a través del Centro Cultural San Pablo, se complace en presentar la muestra “José Luis García. Los perros de Dios en Antequera”, que será inaugurada el próximo viernes 3 de julio de 2026 a las 18 horas en la ciudad de Oaxaca.
Heredero de la magia y cosmovisión de los antiguos mixtecos, el maestro José Luis García es originario de Huajuapan de León. Su amplia trayectoria como pintor, muralista, escultor y ceramista –donde acude, con un carácter ritual, a los materiales primigenios de Oaxaca– se vincula con el legado de grandes maestros como Arturo García Bustos, Arnold Belkin y Luis Nishizawa. La Escuela Oaxaqueña, integrada por artistas que alientan los postulados de Rufino Tamayo, Rodolfo Morales y Francisco Toledo, entre otros, mira desde Antequera al mundo.
Creador del Taller “Polvo de agua”, de la mano cálida y sabia de su querida Lolita, García reúne en su trabajo los hitos prehispánicos y occidentales en un sincretismo permanente, donde texturas, cromatismo y figuras encuentran sentido en un mestizaje profundo y vital. Arcilla modelada, tierras, minerales, grana cochinilla, caracol púrpura, cantera y un sinfín de elementos se trastocan en poderosas piezas, cual transmutaciones alquímicas, para devolvernos a aquello que nos es esencial. Yo, a donde voy, llevo mi tierra de colores para hacer mi obra, señala el artista. Con piezas y exposiciones en distintas latitudes del orbe, la presencia de José Luis García ocupa un lugar de primer orden en la plástica mexicana contemporánea.
Los perros de Dios en Antequera del Centro Cultural San Pablo evocan los 500 años de la llegada de los dominicos a Nueva España. Un potente óleo resuelto en azules, blancos y negros que, a la manera de los eclipses de Tamayo, síntesis de la fusión de dos culturas, se exhibe instalado en el propio caballete del maestro. Es aquí donde resuenan los ecos de Oaxaca prehispánica que nutren y perviven en la plástica, tradiciones, usos y costumbres que modelaron el cristianismo y sus cometidos evangélicos. En 1526, bajo la tutela de fray Domingo de Betanzos, comenzó una labor misional con los perros de Dios –por su etimología latina– que fructificaría a cargo de fray Bernardino de Minaya y fray Gonzalo de Lucero en tierras oaxaqueñas. De su prédica y ejemplar labor apostólica resultaron deslumbrantes conjuntos conventuales y templos como Santo Domingo Yanhuitlán, San Pedro y San Pablo Teposcolula, San Juan Bautista Coixtlahuaca, San Miguel Achiutla o San Cristóbal Suchixtlahuaca, entre tantos otros de la región mixteca.
José Luis García, gran conocedor de estos legados, presenta un conjunto de figuras estilizadas en cerámica con policromía que evocan las siluetas de aquellos religiosos, quienes, con esmero y dedicación, trajeron una nueva fe que se hibridó con los grandes de símbolos de la cosmovisión indígena. Así como en la cruz atrial de San Pedro Topiltepec, también en la Mixteca, conviven las divinidades solares y lunares con el espíritu cristiano, en las piezas de García recorremos siglos de historia, cultura y sabiduría de muchos tiempos y de muchas voces. Sus manos no solamente modelan, sino que desvelan los misterios que yacen en la materia primordial… ahí donde el arte alcanza su universalidad.
El cierre de la muestra, con los visos dorados del Barroco novohispano, crea un espacio inmersivo mediante tres retablos que abrazan al espectador entre líneas ondulantes, rocallas, acantos, rostros angélicos y vibrante musicalidad que logran, como señalaba el jesuita Juan Plazaola, “poner al Cielo y a la Tierra mirándose de frente”.
La muestra contará con un importante programa académico y un taller presencial de cerámica con el artista como actividad de cierre.
