La salud mental en trabajadores de salud, una carga invisible

*La enfermera del IMSS, Areli Saraí, estuvo al frente de la batalla contra el COVID pero, tras diagnósticos de problemas de salud mental, el 17 de marzo fue despedida, el 30 de abril se confirmó la rescisión laboral y días después ocurrió una tragedia.
*La familia de la enfermera fallecida acusa abandono institucional tras la muerte de la enfermera y su hija en la capital de Oaxaca
Oaxaca, Oaxaca, Jueves 04 de Junio, 2026, (Fuente: Giselle Melchor / Diario El Fortín, El Universal y Agencia Zona Roja).- La familia de Areli Saraí Martínez Domínguez, enfermera de 34 años localizada sin vida junto con su hija de ocho años el pasado 4 de mayo en su domicilio de la colonia Jacarandas, en la agencia San Martín Mexicapan (en el municipio de la capital de Oaxaca), difundió un posicionamiento público en el que exige una investigación amplia sobre el caso y rechaza que la tragedia sea reducida únicamente a una explicación basada en problemas de salud mental.
El pronunciamiento surge un mes después que las autoridades informaran que una de las principales líneas de investigación se centraba en una carta póstuma encontrada en el lugar y en la ausencia de indicios de violencia o participación de terceros. Sin embargo, la familia sostiene que existen antecedentes médicos, laborales e institucionales que deben ser analizados para comprender el contexto que rodeó los hechos.
De acuerdo con el documento, Areli laboró durante años en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde enfrentó jornadas intensas durante la pandemia de COVID-19. Sus familiares afirman que padecía ansiedad, depresión, distimia y síndrome de burnout, condiciones que, aseguran, estaban diagnosticadas por personal médico de la propia institución. También señalaron que la enfermera fue despedida del IMSS el 17 de marzo de este año y que el 30 de abril se confirmó la rescisión laboral en una audiencia conciliatoria; días después ocurrió la tragedia.
La familia aclaró que no busca minimizar la gravedad de lo sucedido ni evadir responsabilidades individuales, pero consideró indispensable determinar si existieron fallas en la atención, seguimiento y protección de una trabajadora con antecedentes clínicos de riesgo. Además, demandó protocolos efectivos de atención a la salud mental para el personal sanitario, una revisión de la actuación sindical y un manejo ético de la información por parte de autoridades y medios de comunicación.
Ante estos hechos el caso exhibe una realidad más profunda sobre las condiciones laborales y emocionales del personal de salud en México, que va más allá del burnout. “Esta no es únicamente la historia de una familia rota por el dolor; es una advertencia para todas las instituciones que han convertido la salud mental de sus trabajadores en una carga invisible”, señala el posicionamiento, que concluye con una exigencia de verdad, responsabilidad y garantías de no repetición.
Denuncian responsabilidad del IMSS en el suicidio de una enfermera y su hija en Oaxaca
De este modo, familiares e integrantes de organizaciones sociales afirmaron que hay responsabilidad del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el suicidio de la enfermera Areli Saraí Martínez Domínguez y de su hija menor de edad, el pasado 1 de mayo de 2026 en la ciudad de Oaxaca.
En conferencia de prensa, explicaron que un día antes de su fallecimiento fue notificada de su despido; además, la institución tenía conocimiento que sufría un padecimiento de salud mental.
Saraí Martínez y su hija Evolet, de ocho años de edad, fueron encontradas muertas en el interior de una vivienda ubicada en la agencia municipal de San Martín Mexicapam, de la capital del estado, el pasado 4 de mayo de 2026, es decir, cuatro días después de su fallecimiento.
Este hallazgo ocurrió tras una alerta de los vecinos a las autoridades y, posteriormente, la Fiscalía General de Oaxaca informó que se trató de un suicidio.
Una mujer con vocación
Esta tarde, la familia e integrantes de organizaciones sociales ofrecieron una conferencia de prensa con el objetivo de que la muerte de ambas sea reducida “a un titular policiaco, a una etiqueta criminalizante o al instante más oscuro de una vida atravesada por padecimientos de salud mental conocidos, diagnosticados y documentados por instancias públicas de salud”.
“Saraí fue una mujer de profunda vocación que, con mucho esfuerzo, estudió y trabajó al mismo tiempo hasta titularse como Licenciada en Enfermería en la Universidad de la Sierra Sur de nuestro estado; inició su vocación en el campo de la enfermería comunitaria en las comunidades indígenas de San Juan Yaeé y Estancia de Morelos en la Sierra Juárez de Oaxaca, hasta llegar a ser enfermera hospitalaria”, relataron.
También, contaron que Saraí fue madre en el año 2017 y se hizo cargo sola de su hija Evolet. En el 2018, ingresó a trabajar en el IMSS en el Hospital General de Subzona No. 41 en Santa Cruz Huatulco. Su madre la acompañó para ayudarla en el cuidado de su hija, entonces una bebé.
Para el año 2020, se ofreció como voluntaria en la primera línea de cuidado para la atención de pacientes con Covid-19. En 2021 fue trasladada al Hospital General de Zona No 1. Dr. Demetrio Mayoral Pardo.
La sobrecarga de trabajo
“El cambio fue devastador de atender a cinco pacientes por noche, paso a atender más de 15. No poderles brindar la atención de al menos acompañarles a morir a varios pacientes por noche, la devastó por completo”, aseguraron. Durante varios años más continuó trabajando en este hospital.
De acuerdo con la familia y las organizaciones, Saraí padecía ansiedad, depresión, distimia y síndrome de burnout, padecimientos que fueron diagnosticados por médicos del propio IMSS.
Cuando una institución conoce padecimientos graves de salud mental y advertencias clínicas de riesgo, señalaron, no puede tratar a la persona como empleada problemática, carga administrativa o trabajadora simplemente «apta» para seguir hasta quebrarse.
El 17 de marzo de 2026, a Saraí le fue rescindida la relación laboral con el IMSS y el 30 de abril de 2026, en audiencia conciliatoria, se le reiteró su despido definitivo. Al día siguiente ocurrió la tragedia.
“Estos hechos no pueden analizarse de manera aislada, ni como simples trámites administrativos. No afirmamos que un solo acto explique toda la tragedia. Lo que afirmamos es que, cuando existe riesgo clínico conocido, cada decisión institucional tomada alrededor de esa persona debe ser revisada con máxima seriedad. La rescisión de una trabajadora con padecimientos graves de salud mental no puede separarse del contexto médico, laboral y humano en que se encontraba”.
Por ello, rechazaron cualquier narrativa que reduzca a la vida de Saraí y su hija en la que sea juzgada únicamente “desde el momento más oscuro de su enfermedad, menos aun cuando existían antecedentes clínicos, laborales e institucionales que exigían atención urgente”.
Exigen al IMSS que no se repita el caso
En la conferencia de prensa, se pronunciaron porque en el IMSS existan medidas reales de no repetición y protocolos verificables de detección, atención, seguimiento y protección de la vida y salud mental del personal del IMSS, con intervención médica, psicológica, psiquiátrica, laboral y sindical coordinada.
Y que se revise la actuación sindical sobre qué acciones concretas realizó la representación sindical para defender, acompañar y proteger a una trabajadora sindicalizada en riesgo. Y las que ha realizado después de su fallecimiento.
Asimismo, se pronunciaron para que los medios de comunicación, los cuerpos policiacos y judiciales ejerzan con ética su profesión, “por la filtración de datos, la difusión de la nota roja, la búsqueda de likes y vistas no pueden estar sobre la dignidad y el sufrimiento ante la tragedia humana”.
Familia de Areli y Evolet exigen al IMS asumir su responsabilidad en muerte de ambas
Es así que, la familia de la enfermera Areli Saraí Martínez Domínguez y de su hija Evolet Yareli C. M., fallecidas el pasado 1 de mayo en Oaxaca, exigieron al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a cargo del director Zoé Robledo, asumir su responsabilidad en el deterioro de la salud mental de la enfermera, en la falta de atención a sus padecimientos y en el despido laboral que antecedió a su muerte.
En conferencia de prensa en la capital del estado, la familia también llamó a revisar el actuar el sindicato para defender, acompañar y proteger a Saraí.
“Pedimos verdad, responsabilidad y garantías de no repetición porque la vida y la salud mental de quienes cuidan a la población también importan”, expresaron la hermana y padres de Areli Saraí en un llamado al IMSS.
En compañía de la organización Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, la familia habló por Saraí, pero también por las y los trabajadores de la salud que como ella han enfrentado jornadas extenuantes en detrimento de su salud física y mental, como ocurrió con la enfermera que estuvo en la primera línea durante la pandemia de Covid-19.
Yésica Sánchez Maya, de la dirección colegiada de Consorcio, exigió al instituto asumir su responsabilidad no solo en la muerte de Saraí y en la atención al personal de salud.
“No porque se murió se acabó la responsabilidad. Estamos claras, desde Consorcio, que se trató de dos feminicidios en donde el Estado tiene la obligación de asumir la responsabilidad, que la Fiscalía tiene la responsabilidad de investigar con este enfoque, pero también todas las instancias tienen que hacer una revisión de las actuaciones”, apuntó.
Saraí fue recordada como una mujer con profunda vocación que estudió y trabajó al mismo tiempo basta titularse como licenciada en enfermería por la Universidad de la Sierra Sur.
También como una madre autónoma y muy amorosa que durante la pandemia tuvo que sacrificar la convivencia con su hija para cuidar más de 15 pacientes y que después sorteaba las jornadas laborales con el cuidado de Evolet, una niña nacida en el 2017.
Este miércoles, la familia señaló que Saraí empezó a trabajar en el IMSS en el 2018, primero en hospital de Santa Cruz Huatulco y desde 2021, durante la segunda ola de Covid-19, en el Hospital General “Dr. Demetrio Mayoral Pardo”, en la ciudad de Oaxaca.
Saraí siguió trabajando con guardias nocturnas saturadas, pocos insumos e incluso atestiguando o viviendo en primera persona los maltratos al personal y pacientes, a la par de que su salud se iba deteriorando, explicaron.
“Padecía ansiedad, depresión, distimia y síndrome de Burnout”, detalló la familia sobre los diagnósticos del propio IMSS, institución pública que el 17 de marzo despidió a Saraí y a quien en la audiencia conciliatoria del 30 de abril se le confirmó la rescisión.
Un día después ocurrió la tragedia, la cual ha sido calificada como un doble feminicidio por la familia y por Consorcio, pero que las autoridades consideran suicidio, ocurrido en la agencia de San Martín Mexicapan de la capital.
