El objetivo no es mover vehículos, sino personas

*En Oaxaca ya no caben más autos
*La solución es transformar la forma en que nos movemos
*CARTA ABIERTA
*A las autoridades del Gobierno del Estado de Oaxaca y del Municipio de Oaxaca de Juárez
*PRESENTES
Oaxaca, Oaxaca, Martes 19 de Mayo, 2026, (Fuente: Comunicado).- Desde la Coalición Movilidad Segura Oaxaca nos dirigimos a ustedes con respeto, pero también con profunda preocupación, ante el anuncio de la construcción del Paso Elevado Viguera, sobre la carretera federal 190 en el crucero de Viguera. Reconocemos la importancia de invertir en infraestructura y de atender los problemas de movilidad en la ciudad; sin embargo, es fundamental señalar que no toda obra mejora la movilidad ni garantiza seguridad. Hoy, más que nunca, Oaxaca necesita decisiones públicas que coloquen en el centro la vida de las personas.
La movilidad no puede medirse únicamente en función de los tiempos de traslado. Reducir minutos en el trayecto no puede ser el objetivo principal cuando lo que está en juego es la vida. La movilidad debe garantizar traslados seguros, accesibles y dignos para todas las personas, especialmente para quienes caminan, usan bicicleta o dependen del transporte público. En este sentido, un paso a desnivel enfocado en el flujo vehicular no garantiza seguridad vial y, por el contrario, puede incrementar riesgos si no se integra adecuadamente al entorno urbano, tal es el caso del paso a desnivel de cinco señores.
La experiencia y la evidencia internacional han demostrado de forma consistente que ampliar la capacidad vial induce más tráfico. Apostar por más carriles sin un enfoque integral no resuelve la congestión, únicamente la traslada y la agrava con el tiempo. Resulta preocupante que, aun cuando existen colaboraciones con organismos internacionales como GIZ, Bloomberg Philanthropies y la Embajada de los Países Bajos en México —que han impulsado políticas de seguridad vial basadas en evidencia—, se continúe privilegiando la infraestructura centrada en el automóvil.
Oaxaca enfrenta una realidad que no puede seguir ignorándose: ya no caben más autos. La solución no está en ampliar vialidades, sino en transformar la forma en que nos movemos. Es indispensable priorizar un transporte público eficiente y digno, fortalecer la intermodalidad y garantizar infraestructura ciclista segura. Las ciudades que hoy son referentes en movilidad han entendido que el objetivo no es mover vehículos, sino personas.
Asimismo, es imprescindible recordar que el derecho a la movilidad implica acceso seguro, equitativo e incluyente para todas las personas. Las decisiones de infraestructura no pueden centrarse únicamente en quienes utilizan automóvil, sino que deben priorizar a quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad: niñas y niños, personas mayores, personas con discapacidad, personas cuidadoras y quienes se desplazan a pie o en bicicleta. Esto implica diseñar calles completas, con banquetas dignas, cruces seguros a nivel, accesibilidad universal, iluminación adecuada y entornos seguros.
La seguridad vial no depende de una sola obra, sino de la implementación de un enfoque integral de Sistema Seguro, que incluya la gestión de velocidades, el diseño vial seguro, el control efectivo de la normativa y la atención post-siniestro. Sin estos elementos, cualquier intervención será insuficiente para reducir las muertes y lesiones por hechos de tránsito.
De igual forma, consideramos indispensable que los proyectos de alto impacto se desarrollen bajo principios de transparencia y participación ciudadana real. Esto implica procesos abiertos de información, evaluaciones de impacto vial, auditorías de seguridad vial y mecanismos de participación que sean públicos, verificables y vinculantes. No basta con afirmar que estos procesos existen; es necesario garantizar que realmente inciden en la toma de decisiones.
A casi cuatro años de la aprobación de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, su armonización en el estado de Oaxaca no solo sigue pendiente, sino que se ha convertido en una omisión que cuesta vidas. No se trata de un trámite administrativo, sino de una obligación legal y ética que permitiría establecer criterios claros de seguridad, gestión de velocidades, diseño vial seguro y protección de las personas más vulnerables.
Cada día que el Congreso del estado posterga su discusión y aprobación, se mantienen vacíos normativos que impiden implementar políticas efectivas para prevenir muertes y lesiones en las calles. Resulta especialmente grave que, mientras esta deuda legislativa persiste, se impulsen proyectos que responden a modelos que la evidencia internacional ya ha cuestionado. Por ello, es urgente que la armonización de esta ley sea colocada como una prioridad inmediata en la agenda legislativa: no puede seguir relegándose frente a decisiones que impactan directamente en la vida y la seguridad de miles de personas.
Desde la Coalición Movilidad Segura Oaxaca hacemos un llamado respetuoso pero firme a replantear este proyecto bajo un enfoque de derechos humanos y de Sistema Seguro, alineado con la ley federal vigente y con las mejores prácticas internacionales.
Atentamente:
Coalición Movilidad Segura Oaxaca

