Edil hace berrinche y regaña a empleados

*El alcalde neopetista de Tuxtepec y sus clases “magistrales” de cómo trabajar bajo el sol (ajeno); “los puedo correr en cualquier momento”

Oaxaca, Oaxaca, Martes 05 de Mayo, 2026, (Fuente: X: @jaimeguerrero08).- Fernando Huerta Cerecedo, presidente municipal de San Juan Bautista Tuxtepec (de la región Cuenca de Oaxaca) por el Partido del Trabajo (PT), tomó el micrófono esta semana con la misma energía con la que alguna vez dijo salió a las calles durante 18 años de campaña:, esta vez para regañar.

El destinatario de su furia cívica no fue la delincuencia, ni la burocracia estatal, ni el desabasto de agua que prometió resolver. Fueron sus propios trabajadores que tuvieron el tupé de llegar tarde a un evento bajo el sol y buscar, encima, un poco de sombra.

“Mi repudio y coraje para los que llegaron tarde”, declaró el edil con el tono de quien acaba de descubrir que la democracia tiene sus límites y uno de ellos está en el horario de entrada.

El alcalde los conminó a ponerse al sol y no buscar “la sombrita”, porque la gente del campo, les recordó, no se queja. Una enseñanza filosófica profunda: el sufrimiento ajeno como vara para medir la flojera propia.

La comparación con el campesino oaxaqueño, que trabaja jornadas extenuantes bajo temperaturas que doblarían a cualquier funcionario de escritorio, fue, en todo caso, más reveladora de lo que Huerta pretendía.

El campo, en efecto, no se queja, entre otras razones porque nadie lo escucha. El alcalde, en cambio, sí tiene micrófono.

La clase sobre disciplina laboral no terminó ahí. Huerta advirtió que nadie en el ayuntamiento tiene su puesto asegurado, sin importar los años de antigüedad.

“Los puedo correr en cualquier momento”, sentenció, en una frase que resume con precisión el estilo de gestión que, desde el primer día de su administración, en enero de 2025, prometió basado en el “orden y la disciplina”.

Entonces dijo que no quería “regidores 15-30”, los que sólo aparecen en quincena. Ahora tampoco quiere trabajadores que lleguen tarde o que prefieran la sombra al rayo del sol.

El mensaje fue igualmente claro para quienes lo acompañaron durante “su larga trayectoria” de campaña, aunque más de una década estuvo en la banca, ignorado.

“Otros están aquí porque anduvieron en campaña, pero no es lo mismo caminar un mes que caminar 18 años”, declaró, presumiendo que su ascenso al cargo le costó casi dos décadas de trabajo político, pero más de una década estuvo en el ostracismo, tras su paso por el PAN.

Una advertencia que llega a tiempo, considerando que en aproximadamente un año comenzará el periodo preelectoral para las elecciones municipales de 2027. Los acarreados de hoy son los prescindibles de mañana.

El escenario tiene un ingrediente adicional que lo convierte en algo más que una anécdota de mal humor matutino. Huerta ha construido su administración con su esposa, Ana Gabriela Delgado, al frente del DIF municipal, cargo al que fue designada desde el inicio del gobierno, y con quien comparte cada aparición pública relevante desde la Guelaguetza hasta los recorridos de rutina.

La coordinación del PT en Oaxaca, que Gabriela Delgado encabezó en el mismo año en que su esposo se registró como militante del partido, no es un detalle menor si se considera que desde Tuxtepec ya circulan versiones sobre una posible candidatura de ella para sucederle en la presidencia municipal.

Así, imparte hoy lecciones de esfuerzo a sus subalternos mientras, paralelamente, pavimenta la llegada de su pareja al mismo cargo al que él llegó, en el segundo municipio más grande de Oaxaca, mediante un partido que porta en el nombre la palabra «trabajo» pero que en Tuxtepec parece haber encontrado su vocación más honda en la administración familiar.

La ironía de un militante del PT que regaña a los trabajadores por no querer parase al sol mientras prepara una transferencia de poder conyugal es, quizás, el mejor resumen del civismo que Huerta ofrece a la ciudadanía tuxtepecana: disciplina para los de abajo, herencia para los de casa.