Vida extraterrestre

*Astrónomos detectan algo insólito en un planeta distante a la Tierra
Oaxaca, Oaxaca, Miércoles 26 de Febrero, 2025 (Fuente: Soy Aire, AP y Milenio).- En un avance significativo para la astronomía, los científicos han detectado una señal de radio coherente proveniente de un planeta distante, reavivando las esperanzas de encontrar vida extraterrestre. Este descubrimiento, realizado con un radiotelescopio, sugiere que el planeta, bautizado como ‘YZ Ceti b’, podría poseer un campo magnético similar al de la Tierra. La señal, que se origina a 70,5 billones de millas de distancia, ha capturado la atención de la comunidad científica, que ve en ella un potencial para desvelar secretos del universo.
El planeta YZ Ceti b, del tamaño de la Tierra, orbita una estrella enana roja llamada YZ Ceti. Los astrónomos especulan que las ondas de radio detectadas podrían ser el resultado de interacciones entre el campo magnético del exoplaneta y su estrella anfitriona. Este fenómeno es similar al que ocurre en la Tierra, donde las auroras boreales son el resultado de interacciones entre el campo magnético y el clima solar. La posibilidad de observar este fenómeno en planetas distantes es un avance emocionante en la búsqueda de vida más allá de nuestro sistema solar.
El descubrimiento de YZ Ceti b es un paso crucial para identificar planetas con campos magnéticos, lo que podría ser vital para la habitabilidad de un planeta. Los campos magnéticos son esenciales para prevenir la erosión atmosférica causada por las emisiones estelares, lo que permite que un planeta retenga su atmósfera a lo largo del tiempo. Este hallazgo no solo abre nuevas posibilidades para la exploración espacial, sino que también ofrece una técnica futura para descubrir más planetas con características similares.
Los doctores Sebastián Pineda y Jackie Villadsen, quienes lideraron el estudio, utilizaron el Karl G. Jansky Very Large Array para detectar la señal de radio. Este radiotelescopio, gestionado por el Observatorio Nacional de Radioastronomía de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ha sido fundamental para obtener conocimientos más profundos sobre la dinámica magnética entre las estrellas distantes y sus planetas. La investigación, publicada en Nature Astronomy, ha sido aclamada como un avance significativo en el estudio de exoplanetas.
Joe Pesce, director de programas para el Observatorio Nacional de Radioastronomía, destacó la importancia de este descubrimiento en la búsqueda de mundos potencialmente habitables. Según Pesce, la capacidad de determinar si los exoplanetas rocosos similares a la Tierra tienen campos magnéticos es clave para encontrar vida en otros sistemas solares. Este hallazgo podría ser el primer paso hacia la identificación de planetas que podrían albergar vida, un objetivo que ha fascinado a la humanidad durante siglos.
El Dr. Pineda expresó su entusiasmo al detectar emisiones de radio planetarias similares a las de la Tierra. Este descubrimiento, que inicialmente parecía un estallido hermoso, ha sido confirmado por observaciones repetidas, lo que sugiere que realmente han encontrado algo significativo. La presencia de un campo magnético fuerte podría ser fundamental para la capacidad de un planeta de retener su atmósfera, un factor crucial para la habitabilidad.
Desde la Universidad Bucknell, la profesora adjunta Jackie Villadsen destacó lo singular de sus hallazgos. Las detecciones anteriores de campos magnéticos exoplanetarios se limitaban principalmente a gigantes gaseosos similares a Júpiter. Sin embargo, el descubrimiento de homólogos del tamaño de la Tierra requiere métodos diferentes y refinados. Detectar la presencia de campos magnéticos alrededor de planetas distantes es un desafío astronómico importante que el equipo de Villadsen está decidido a abordar.
La estrategia del equipo se centra en buscar planetas que estén muy cerca de sus estrellas y que tengan un tamaño similar a la Tierra. Aunque estos planetas no son habitables debido a su proximidad a sus estrellas, su estudio podría proporcionar información valiosa sobre la dinámica magnética en el universo. Si un planeta tiene un campo magnético y atraviesa suficiente materia estelar, podría provocar que la estrella emita ondas de radio brillantes, un fenómeno que los científicos están ansiosos por explorar.
Descartan al asteroide 2024 YR4 como una amenaza para la Tierra
Por otra parte, después de dos meses de observaciones, los científicos han descartado prácticamente cualquier amenaza a la Tierra de parte del asteroide 2024 YR4 recién detectado, dijeron la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) el martes.
En un momento, las probabilidades de un impacto en 2032 eran de aproximadamente 3% y encabezaban las listas de riesgo de asteroides del mundo.
Desde entonces, la ESA ha reducido las probabilidades al 0,001%. La NASA las bajó al 0.0027%, lo que significa que el asteroide pasará sin riesgos cerca de la Tierra en 2032 y no hay amenaza de impacto durante el próximo siglo.
Paul Chodas, quien dirige el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA, dijo que no hay posibilidad de que las probabilidades aumenten en este momento y que se ha descartado un impacto en 2032.
“Ese es el resultado que esperábamos desde el principio, aunque no podíamos estar 100% seguros de que sucedería”, explicó en un correo electrónico.
Sin embargo, todavía hay un 1,7% de probabilidad de que el asteroide pueda chocar con la Luna el 22 de diciembre de 2032, según la NASA. Chodas espera que las probabilidades de un impacto en la Luna también disminuyan.
Los telescopios del mundo continuarán rastreando el asteroide a medida que se aleja de nosotros, y el Telescopio Espacial Webb se enfocará el próximo mes en determinar su tamaño. Se espera que desaparezca de la vista en uno o dos meses.
Descubierto en diciembre, el asteroide tiene un diámetro estimado de entre 40 y 90 metros (130 a 300 pies) y pasa cerca de nosotros cada cuatro años.
“Si bien este asteroide ya no representa un peligro significativo de impacto para la Tierra, el 2024 YR4 proporcionó una oportunidad invaluable” para el estudio, dijo la NASA en un comunicado.
El asteroide 2024 YR4 podría ser similar a Allende, un meteorito que cayó hace 56 años en México
Tras semanas de vigilancia, el asteroide 2024 YR4 parece haber activado una falsa alarma. Aunque el porcentaje de impacto actual es casi nulo, la roca espacial sigue siendo un referente para el conocimiento del espacio.
Aún hay mucho por explorar, no obstante, las observaciones que se han realizado hasta ahora ya arrojan algunas pistas sobre sus características, una de ellas está relacionada con un meteorito que cayó en México hace 56 años, como explica el investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM, José Daniel Flores Gutiérrez.
“Al estar reflejando luz, se puede asumir de qué tipo es, si es metálico, de silicio o carbonoso. Una de las características de este asteroide es que parece ser del tipo carbonoso, parecido al meteorito Allende”, detalla el astrónomo en una entrevista para MILENIO.
Cuando un meteorito cayó sobre Chihuahua
En las últimas semanas 2024 YR4 había mantenido las miradas en el cielo ante la creciente probabilidad de un impacto en la Tierra. No obstante, y como ya lo advertían las agencias espaciales, el porcentaje fue bajando conforme se supo más sobre su trayectoria. Actualmente es casi nulo.
Según la última actualización de Sentry, la probabilidad de impacto es de 0.00005 %, es decir hay un 99.99995% de que no alcance al planeta.
Aunque la posibilidad se ha esfumado, planteó más de una pregunta respecto a la llegada de rocas extraterrestres al planeta. Ejemplos de lo que ha ocurrido en el pasado hay muchos, algunos, más catastróficos que otros, basta recordar el principal detonante de la extinción de los dinosaurios.
No obstante, ha habido ocasiones en las que su caída implica solo algunos desperfectos, como ocurrió con el meteorito Allende.
Corría el año de 1969 cuando un pueblo de paisaje agreste y construcciones coloniales ubicado al sur de Chihuahua se convirtió en el destino elegido de una bola de fuego celeste. El nombre del lugar fue con el que se bautizó a la piedra caída del cielo: Allende.
De acuerdo con los reportes de aquel entonces, el brillo espacial se observó por primera vez la madrugada del 8 de febrero. El fuego continuó su descenso hasta explotar en pedazos durante su viaje a través de la atmósfera para finalmente terminar colisionando sobre un campo.
Sus restos quedaron esparcidos a lo largo y ancho de 300 kilómetros cuadrados. El evento no pasó desapercibido y rápidamente cruzó fronteras: Smithsonian Brian H. Mason y Roy S. Clarke, dos amantes de la ciencia especializados en el estudio de meteoritos, viajaron desde Estados Unidos para obtener muestras.
El Dr. Roy llevaba tiempo analizando la composición química de materiales espaciales, Brian por su parte, estaba más enfocado en la clasificación de los mismos, Allende se había convertido en una oportunidad única, la puerta de acceso más cercana al sistema solar.
El dúo notó que el meteoro había quedado ‘desparramado’ a lo largo de varios kilómetros, la labor sobrepasaba sus capacidades, por lo que no tardaron en pedir ayuda a las niñas y niños de la región, quienes aceptaron ir en busca de rocas espaciales a cambio de un refresco.
El singular equipo logró recolectar más de una tonelada de materiales con ayuda de dos empresas, una mexicana y otra estadunidense, según detalla el Smithsonian Institute Archives.
Allende fue un evento histórico, no solo porque su caída se dio precisamente en el periodo en el que la comunidad científica se preparaba para el despegue de la misión Apolo 11, la primera en llevar al humano a la luna, sino porque, se convirtió en una fuente de información invaluable.
En su momento, incluso fue considerada como “la piedra de Rosetta del conocimiento del sistema solar”. De acuerdo con el Ing. Juan Esteban García, Director del Departamento de Ingeniería en Minas, Metalurgia y Geología de la Universidad de Guadalajara, se han publicado más de 10 mil artículos científicos sobre ella.
Una investigación de la NASA publicada en 2013 dio nuevas pistas sobre el origen del cosmos, los datos fueron obtenidos a partir del estudio de Allende. Gracias al análisis de su composición, hoy en día se sabe que los planetas interiores (como la Tierra, Marte, Mercurio y Venus) se formaron a partir de materiales dispersos por todo el sistema solar primitivo, no solo de materia cercana.
Y es que, el meteorito Allende es una condrita carbonácea, es decir, se creó a partir de materiales “sobrantes” del cosmos que no se utilizaron durante la formación de los planetas. El meteorito posee más de 100 minerales, muchos de los cuales eran elementos desconocidos por los científicos antes de que la roca cayera en el planeta. Una de sus principales características es que contiene inclusiones ricas en calcio y aluminio, conocidas como CAI.
“Dado que están compuestos de materiales como los CAI que provienen del período de formación planetaria de nuestro sistema solar, contienen un registro del sistema solar primitivo, incluida información sobre cómo se formaron los planetas”, explica la NASA.
El 2024 YR4
De acuerdo con el astrónomo Flores Gutiérrez, la composición de 2024 YR4 podría ser bastante similar a la Allende, por lo que, si bien su colisión podría implicar un potencial peligro, también traería consigo más información sobre el origen y edad del sistema solar.
“Cuerpos como estos tienen datos del origen del sistema solar, los materiales, sobre todo los que caen a la tierra, nos permiten acercarnos un poco a las condiciones físicas de la nube pre-solar que dio origen a nuestro sistema solar”, añade.
Actualmente, las muestras de Allende se encuentran distribuidas a lo largo y ancho del mundo, en total, conforman casi dos toneladas de roca espacial. Por el momento, y según los cálculos de la NASA y la Agencia Espacial Europea, no habrá muestras nuevas de roca espacial en el planeta, ya que 2024 YR4 no planea una visita, lo que, en parte, es una buena noticia.
“No hay nada de qué preocuparse. Al final son probabilidades, son cálculos que se tiene que hacer y que nos hacen pensar en si se presenta una condición o no. Hay muchos asteroides, por ejemplo, Apófisis, la probabilidad en décadas puede crecer, pero al final esto parte de las observaciones constantes para ver cómo cambian sus condiciones orbitales”, concluye el experto.
