Primavera sin mordazas

*La contradicción entre el impulso a la privatización y el fomento a la cultura en Oaxaca
Oaxaca, Oaxaca, Sábado 14 de Diciembre, 2024 (Fuente: Oax Mundo News).- Recientemente, el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, en su visita al Fondo de Cultura Económica y a su amigo Paco Ignacio Taibo II, anunció su compromiso para promover la Feria Estatal del Libro en Oaxaca, así como continuar con la promoción y fomento de la lectura. Esta postura, que muestra su apoyo al acceso a la cultura, la educación y la literatura, es encomiable en un estado donde el acceso a estos recursos sigue siendo una lucha diaria para muchos.
Sin embargo, la contradicción surge cuando Jara, al mismo tiempo, se alinea con proyectos que fomentan la privatización en sectores clave como la educación y la salud, como lo demuestra su apoyo al proyecto de Alfredo Harp Helú en la Universidad La Salle Oaxaca. Si bien su discurso se centra en la promoción de la cultura y la literatura, lo cierto es que su respaldo a una universidad privada para la formación de futuros médicos, en lugar de fortalecer los sistemas educativos y de salud públicos, refleja una desconexión con la realidad de muchos oaxaqueños, quienes aún luchan por acceder a una educación y atención médica digna y gratuita.
El Fondo de Cultura Económica, liderado por Paco Ignacio Taibo II, representa un esfuerzo por democratizar el acceso a la cultura y la educación a través de la literatura. Sin embargo, cuando el mismo gobierno apoya proyectos que promueven una educación médica privada, se está contradiciendo, pues en lugar de fortalecer la educación y la salud públicas, está validando el modelo neoliberal que excluye a las clases más pobres y favorece a las élites económicas.
Esta incongruencia entre las acciones del gobierno y los discursos de fomento cultural pone en evidencia que el compromiso con la justicia social y la equidad aún está distante. Promover la lectura y la cultura es vital, pero la educación y la salud deben ser públicas y accesibles para todos, no solo para aquellos que pueden permitirse pagar una matrícula en una universidad privada.
El mensaje parece ser claro, pero contradictorio: mientras se promueven iniciativas culturales y se busca fomentar la lectura, no se está haciendo lo mismo con los sectores más fundamentales del bienestar social. Oaxaca necesita, más que nunca, que sus líderes refuercen la educación pública y la salud como derechos universales, en lugar de dar paso a proyectos que, aunque puedan tener buenas intenciones, solo perpetúan las brechas sociales existentes.
