Tardó 14 años en obtener su título en la UABJO

*La Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, entre la burocracia y la desesperación.

Oaxaca, Oaxaca, Jueves 26 de Septiembre, 2024 (Fuente: NotiOax).- Obtener un título universitario en la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) puede ser más complicado que completar los propios estudios. Lo que debería ser un trámite rutinario se ha convertido en un verdadero calvario para decenas de egresados, como es el caso de Heisdy Gishela Castrejón López, quien tardó más de 14 años en obtener su título de la Facultad de Idiomas.

La historia de Heisdy Gishela comenzó en 2005, cuando ingresó a la licenciatura en Idiomas. Después de cinco años de estudio, en 2010 concluyó sus materias, pero fue hasta el 19 de agosto de 2024 cuando finalmente logró tener en sus manos el título universitario que tanto necesitaba para mejorar sus oportunidades laborales. A lo largo de esos años, enfrentó un sinfín de trabas burocráticas que retrasaron su proceso de titulación, haciendo evidente una serie de problemas estructurales dentro de la UABJO.

“Mi calvario comenzó en 2019, cuando ya no podía postergar más la obtención de mi título para poder acceder a un mejor puesto en el trabajo. Desde entonces, cada viaje a Oaxaca fue una odisea”, relata Heisdy Gishela, quien vive y trabaja en la Ciudad de México. El traslado de la capital del país a Oaxaca se convirtió en un viaje habitual cada dos meses, siempre con la esperanza de que «esta vez sí» le entregaran su título. Sin embargo, la respuesta siempre era la misma: «el encargado no está», «falta una firma», «vuelva mañana».

El desgaste económico y emocional fue inmenso. Solo en cada viaje gastaba más de 2,000 pesos entre pasajes, hospedaje y alimentación. A eso se sumaba el tiempo perdido y la creciente frustración de ver que, a pesar de cumplir con todos los requisitos, su título seguía siendo una promesa lejana.

Entre huelgas sindicales, cambios de rector, pérdidas de documentos y falta de respuestas claras por parte de la Secretaría General de la UABJO, la egresada vivió un proceso kafkiano que duró más de seis años. “Había veces que me decían que faltaba un documento o que habían perdido mis fotos, y tenía que regresar con todo de nuevo. No entiendo cómo es que nadie parece preocuparse por solucionar estos problemas”, explica.

La gota que derramó el vaso fue un episodio en el que una excompañera suya llegó a la universidad acompañada de su familia, con mariachi incluido, para celebrar la entrega de su título. Sin embargo, después de todo el esfuerzo, le dijeron que “faltaba una firma”, dejando la celebración en el aire y generando indignación entre los presentes.

Finalmente, después de años de lucha y tras el consejo de otros egresados que habían pasado por lo mismo, Heisdy Gishela decidió emprender una demanda contra la universidad. Fue gracias a la vía legal que en poco más de un mes, tras seis años de trámites fallidos, pudo obtener su título. “Lo que no pudieron hacer en años, lo lograron en un mes y medio con la demanda. Es increíble que hasta que no se recurre a la justicia, las cosas no se resuelven”.

El problema de la titulación en la UABJO no es aislado. Decenas de egresados enfrentan el mismo infierno burocrático, donde la ineficiencia y la falta de empatía del personal administrativo se vuelven obstáculos insalvables. Según Heisdy Gishela, la indiferencia y prepotencia con la que fue tratada a lo largo de este proceso es una de las cosas que más le dolió. “Parece que les pagan por estorbar en lugar de ayudar”, lamenta.

Este caso, como muchos otros, pone sobre la mesa la necesidad urgente de reformas en los procesos administrativos de la UABJO. Para una universidad que debería ser pilar del desarrollo del estado, la incapacidad de entregar títulos de manera eficiente afecta no solo a sus egresados, sino al futuro de Oaxaca. Mientras tanto, historias como la de Heisdy Gishela Castrejón López se repiten, y la única vía parece ser la judicial, lo cual no debería ser la norma en una institución pública que debe velar por el progreso de sus estudiantes.

“Espero que mi historia sirva de ejemplo para que otros egresados no se dejen. No es un favor lo que hacen, les pagan para expedir certificados y títulos”, concluye Heisdy Gishela, agradecida por haber encontrado finalmente una solución, pero consciente de que el sistema sigue fallando para muchos.