La historia de la coreana

Oaxaca, Oaxaca, Jueves 05 de Octubre, 2023 (Fuente: Agencias).- El 20 de agosto del 2023, las redes sociales y páginas informativas dieron a conocer de la muerte de una indigente en la parada de autobuses de la colonia Brenamiel, en la capital de Oaxaca.
Ahí estaba un cuerpo esquelético, aparentemente sin historia, con facha de indigente, vulnerable, abandonado aquí en la tierra.
Un cuerpo de mujer desconocido para todos, cuya vida se fue en la más completa soledad, no hubo quien rezara por ella en ese momento de regresar a ese mundo de donde venimos.
No hubo familia, amigos, conocidos, ni palabras para despedirla o darle calma en el instante en que ya no pudo respirar.
La noticia circulada decía: Una persona del sexo femenino perdió la vida en el crucero de Brenamiel de la Ciudad de Oaxaca, se indaga la causa del deceso.
El hecho ocurrió pasada a las 18:30 horas de ese sábado 20 de agosto, sobre la carretera federal 190, en citado crucero ubicado en la colonia Del Maestro, de la agencia municipal Santa Rosa Panzacola, en la capital de Oaxaca.
Fueron ciudadanos los que reportaron a la mujer inconsciente; al lugar arribaron corporaciones policiales y paramédicos que confirmaron que ya no contaba con signos vitales.
Autoridades ministeriales iniciaron las diligencias para levantar el cuerpo y fue la necropsia de ley la que arrojaría las causas de la muerte.
El horóscopo dice que el 20 de agosto corresponde al signo Leo, aunque creo que ella nunca supo de estas cosas porque provenía de una familia pobre.
Existe la narración de quien la conoció:
“Yo la conocí en un bar de nombre ‘La Chicharra’, se emborrachaba con los hombres para poderse pagar un cuartucho y un poco de comida.
Recién había llegado de un pueblo de la sierra, y por sus rasgos las otras mujeres le pusieron el apodo de coreana.
Estaba llena de piojos porque decía que en su pueblo esos animalitos abundaban.
No aspiraba a nada, aunque decía que si encontraba un buen hombre se iba a vivir con él y hasta iba aprender a hacer comida.
En ocasiones se ponía violenta, les pegaba a los clientes, rompía los envases de cerveza y la corrían de ‘La Chicharra’.
Luego de unos días la perdonaban y regresaba a fichar, sus compañeras abogaban por ella.
¿Sueños?, ni los conoció, nunca supo soñar, tampoco supo por qué le decían coreana.
Un día creyó que por fin se había enamorado, hubo un cliente que le pidió se fueran a vivir juntos.
Desapareció como seis meses, hasta que un día regresó de nuevo a su vida de fichera.
Pero venía delgada, triste, su relación fracasó, estaba enferma y no sabía por qué.
Comenzó a ir al médico, hasta que le detectaron SIDA.
Un día llegó al bar y se puso a tomar, hasta perder los sentidos, les platicó a sus compañeras que tenía SIDA, que el hombre con el que se había ido la infectó.
Lloró por última vez, siguió fichando por un tiempo, procuró no contagiar a nadie, porque decía ella no haría lo que le hicieron.
Hasta que un día ya no regresó, se le perdió la pista, hasta el día que murió en la banca de una parada de camión del servicio del transporte urbano.
