Querido Ricardo

Oaxaca, Oaxaca, Domingo 20 de Noviembre, 2022.- Pantallas, invitaciones a gastar lo que no tenemos, celebraciones deportivas. Las fiestas acallan el estruendo de las bombas, los misiles y el tableteo de ametralladoras en un mundo en guerra como hace más de cien años, de diez o de veinte. La guerra, siempre la guerra.
Los hombrecillos en el poder celebran ahora que no haya triunfado la Revolución Mexicana, que hayan asesinado a Emiliano Zapata, a Francisco Villa, a ti Ricardo Flores Magón. Que los generales que combatieron al pueblo levantado en armas hayan perpetuado la dictadura.
Así, para seguirse burlando de las esperanzas del pueblo, pueden nombrar el próximo año: “El año del General Francisco Villa”. Mientras siguen legalizando la militarización y entregando los recursos naturales a las grandes corporaciones extranjeras.
La partidocracia, los eternos vividores de la política, seguirán soñando con nuevos cargos a costas del dolor y el sufrimiento de millones de seres humanos que se debaten en la miseria extrema azotados por el flagelo del crimen organizado, policías, militares y paramilitares.
No, no nos engañemos, no nos perdonaran como no te perdonaron ni perdonaron al General Emiliano Zapata o al General Francisco Villa. Luego, en sus discursos dirán que en su sexenio no han asesinado a ningún profesor, ni han reprimido al pueblo.
Aumentan las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición de miles de personas y los feminicidios en toda la República Mexicana. Mientras tanto, los represores se pasean impunemente al amparo de la política de un gobierno que se dice progresista y de izquierda.
Y lo son, son las izquierda de la derecha, de esa derecha que se siente desplazada por un nuevo presidencialismo, por la continuidad del viejo esquema político que los prohijó y que ahora no alcanza para cobijarlos a todos porque los militares han venido a reclamar sus fueros.
Han venido a reclamar su viejo derecho de conquista, a que se les legalice su presencia en las calles y llenarse los bolsillos con todo tipo de negocios legales e ilegales. Este es el país que tenemos después de cien años que fuiste asesinado. Los campesinos siguen esperando:
¡Tierra y libertad!
Desde un rincón del exilio,
Juan Sosa Maldonado
Defensor de Derechos Humanos

