¡Bienvenido año 2021!

Oaxaca, Oaxaca, Domingo 27 de Diciembre, 2020.- 75 largos meses han transcurrido desde la ejecución extrajudicial de jóvenes y la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas en Ayotzinapa, Guerrero. Un grueso manto de impunidad sigue protegiendo a militares y policías encargados de ejecutar las órdenes dictadas desde el más alto nivel político para escarmentar al movimiento social local y nacional de cara a la Reforma Educativa impulsada por Enrique Peña Nieto.

Los funcionarios de la 4T encabezada por Andrés Manuel López Obrador apuestan al cansancio, al olvido y a la finalización de su encargo para seguir dando largas a un asunto en el que se debería estar enjuiciando a ex funcionarios, políticos y militares del más alto nivel del sexenio pasado.

El cumplimiento de recomendaciones de organismos internacionales y su difusión que aparentan un cambio en la política de control de la insurgencia del movimiento social y popular, son simplemente eso, apariencia y simulación.

El control policíaco, militar y paramilitar aumenta considerablemente a nivel nacional y asistimos a un conteo sistemático de ejecuciones y asesinatos en el país donde, las víctimas dejan de tener nombres y apellidos, reduciéndose solamente a frías cifras diarias por entidad federativa.

Los cambios en la política económica y de asistencia social obedecen a la necesidad de aparentar cambios en el sistema y al reacomodo de los nuevos grupos políticos y económicos en el poder. Las viejas reivindicaciones del movimiento social y popular se han ganado a pulso la mejora en las condiciones de vida, mejoras que aún se encuentran muy lejos de ofrecer una vida digna.

Llegamos al fin de una década e iniciamos un año cargado de campañas electorales que, más allá del discurso, en el fondo ofrecen más de los mismo: mantener en el espectro político a los viejos cuadros de la política nacional salpicados de novedades en el sistema para aparentar que la partidocracia es la única opción democrática.

Para los y las periodistas honestas, para los y las defensoras de Derechos Humanos, de la tierra y del territorio; para el magisterio democrático; para los y las sindicalistas honestas; para el movimiento indígena y popular; para los y las desplazadas por esta guerra contra el pueblo, inicia un año más de lucha a favor de la vida y la libertad. Lucha por una vida de calidad y con verdadera calidez humana.

Un año para celebrar la vida. Celebrar cada segundo que vivimos, cada bocanada de aire que respiramos y el pan que comemos. No, que no asocien nuestro nombre con la tristeza. Que cuando las cosas no vayan bien, seamos capaces de plantar cara y esbozar una sonrisa a los retos que nos depara la vida.

Que cada día sea un día de fiesta en nuestro corazón y tengamos la capacidad para discernir entre lo bueno y lo malo. Que tengamos la fuerza para enfrentar las políticas neoliberales disfrazadas de progresismo mientras se refuerza el Plan Mérida y continúa la marcha del Plan Puebla Panamá.

Sí, 2021 será también un año de lucha y de protesta, de defensa de los Derechos Humanos, de lucha contra la corrupción y la impunidad, por la verdad, la justicia y la paz.

Por la dicha de compartir un año más con todas y todos, celebremos y defendamos la vida, procuremos la salud y el bienestar, pero sobre todo, amémonos y estemos en paz y armonía con nosotros mismos para poder enseñar a amar y respetar en el camino de la construcción de la paz universal.

Hace falta mucho por hacer y hay que empezar pronto:

¡Paz, justicia y libertad, ya!

Desde un rincón del exilio, muchas felicidades les desea:

Juan Sosa Maldonado

Defensor de Derechos Humanos

Domingo 27 de diciembre de 2020

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