¡¡Que ironía!!

*Un árbol muere al caer y a otro lo matan estando de pie

Oaxaca, Oaxaca, Viernes 18 de Septiembre, 2020 (Fuente: Esteban Jarquín /  Notisuresteoaxaca).- Un árbol conocido como laurel dejó de existir después de darle sombra a miles de propios y extraños; el frondoso árbol se encontraba sembrado a un costado del Palacio de Gobierno, en esta capital, aquel laurel que fue testigo mudo de los juramentos de muchas parejas que ahí se reunían, aquel que vio infinidad de desfiles, marchas y enfrentamientos, pero ahora dejó este mundo para siempre.

Sus amigos, hermanos y contemporáneos arrullan sus ramas con el viento que llega al centro de la ciudad, esperando que algún día dejen de existir. Aquel laurel, que pareciera que dio la vida para que los mortales que se dedican a deforestar los bosques dejen de hacerlo, pareciera que es un mensaje en señal de protesta, al no poder caminar a la montaña, optó por morir de pie como todos los valientes.

Esa tarde lluviosa, cuando el cielo se desbordaba en la tierra donde el Dios nunca muere, fue cuando el árbol dejó caer sus ramas y después su tallo, despidiéndose lentamente de quienes con miradas atónitas no daban crédito de lo que sus ojos veían. Así fue que el laurel de la India dejó un ejemplo claro, que se debe cuidar la naturaleza e impedir que los talamontes sigan destruyendo los bosques de la Sierra Sur, con esos camiones cargados de trozos que en caravana de cinco a diez carros bajan sin problemas al filo de la media noche hasta las tres de la mañana, cuando notan que todos duermen y que nadie se da cuenta de sus malos actos que, a corto plazo, traerá consecuencias a las nuevas generaciones.

Otro laurel, ubicado frente al mercado de La Merced, en esta capital, le fueron cortadas sus ramas por manos criminales, por manos de esas bestias que no saben el significado del verde, de ese verde que es vida, el que nos da aire y agua, los dos elementos indispensables para vivir.

Que ironía de aquellos que se dan golpes de pecho y baños de pureza, que se rasgan la vestiduras por gritar a todo pulmón que son ecologistas de hueso colorado; sin embargo, su teoría se derrumba con la práctica vil y desgraciada al quitarle la vida a un frondoso árbol que, a final de cuentas, no le pedía ni siquiera una cubeta con agua, porque hasta para eso son egoístas, esos que les quitan la vida a las plantas y, sobre todo, a los árboles.

Cuidado!!, porque la naturaleza se enoja, y cuando lo hace cobra al doble la factura, quizás sean sus hijos o nietos quienes sufran por el vital líquido, por sus malos actos y cobarde agresión a la madre naturaleza.

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