Para muchos, salir a trabajar es la única opción

*Muchos comerciantes y trabajadores que van al día, le apuestan a su suerte y la fortaleza de su cuerpo y de su espíritu de trabajo

Oaxaca, Oaxaca, Jueves 23 de Abril, 2020 (Fuente: Agencias).- Gerardo Santos es un bolero que, en medio de la fase 3 de la pandemia por el COVID-19, trabaja en el Centro Histórico de la capital de Oaxaca, sin uso de cubre bocas y sólo con un gel antibacterial.

Dice que, a pesar de lo que digan las autoridades estatales o federales, no se va retirar ni con la fuerza pública o, aunque lo multen, porque vive de lo que hace por su trabajo a diario.

Afirma que requiere sólo de 200 a 600 pesos por día para mantener a su familia y comer.

El ayuntamiento de la capital, junto con la policía y los inspectores, informan que lo han tratado de retirar del lugar que ocupa, para que se mantenga en su domicilio, pero este se resiste y regresa.

La policía estatal reporta también que le ha enviado exhortos, pero que una vez que escucha o percibe que llegan los uniformados se retira, pero cuando ve que cruzan y se retiran, regresa a su lugar de trabajo.

Gerardo es escéptico, duda de los efectos de la pandemia del COVID-19.

Cuando se le pregunta acerca de la letalidad del virus, llama a cuidarse, pero dice que no tiene para adquirir un cubre boca y refiere que sólo espera que se lo obsequien.

“Yo lo único que uso es mi gel”, afirma, y rechaza que alguno de sus clientes lo vaya a contagiar.

Lamenta que por la contingencia la gente no salga a la calle a bolear su calzado y por ello admite que se tiene que quedar más tiempo, en espera de juntar lo que necesita para llevar de comer a su hijo.

Gerardo Vive rentando y sólo tiene que mantener a un hijo, luego de que hace años se divorció de su pareja.

Tiene 46 años, padece de diabetes y no sabe qué otra actividad realizar, porque desde niño fue enseñado a lustrar calzado.

Doña Rufina: Mientras en la calle haya gente, tendrá trabajo

Por su parte, Rufina Santiago es comerciante de un mercado de la capital de Oaxaca, y como Gerardo, no se retira de las calles ni usa cubrebocas, no puede dejar de trabajar.

Afirma que vive al día y, por su trabajo, hasta en la calle, consume sus alimentos.

Refiere estar bien fregada, porque ni casa tiene, espera que por esta contingencia por la pandemia del COVID-19 y por la crisis económica, el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador se tiente el corazón y les regale una casa digna donde vivir.

También dice esperar la ayuda que prometieron, pero dice que la esperara en la calle, porque no hay nadie donde habita.

Su domicilio está ubicado en la colonia Microondas, una de las más marginadas de la zona urbana, en la capital, es dos cuartos y un baño.

Junto con su hijo Epifanio, Doña Rufina afirma que trabaja desde el amanecer y hasta que se mete el sol para ganarse de 300 a 400 pesos.

Mencionó que mientras haya gente en la calle hay trabajo y hay venta. Ella trabajará y ayuda a vender frutas y legumbres en un puesto ambulante, instalado en el mercado “20 de Noviembre”, que está ubicado en inmediaciones del Centro Histórico, de la capital oaxaqueña.

En este espacio los administradores del espacio de venta, ordenaron la sanitización y desinfección de pisos y locales.

Se instalaron filtros de revisión y a todos los comerciantes se les habilitó la entrega permanente de geles anti-bacteriales y cubrebocas.

Para ella el riesgo de enfermarse o contagiarse por el virus del COVID-19 está latente, pero le apuesta a su suerte y la fortaleza de su cuerpo y de su espíritu de trabajo.

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