Cómo espiaba y era espiado “El Chapo”

BAJO SOSPECHA

Bibiana BELSASSO / La Razón

Oaxaca, Oaxaca, Viernes 11 de Enero, 2019.- Bien dicen que en estas épocas la privacidad no existe y que a cualquier persona se le pueden grabar sus llamadas telefónicas. Aun a uno de los personajes más importantes en el mundo del crimen organizado, quien utilizó tecnología muy sofisticada para encriptar sus conversaciones.

Durante años, Joaquín Guzmán Loera sabía de las estrategias de sus enemigos y de los pasos de las autoridades mexicanas porque tenía sistemas de escucha que le permitían interceptar telefonemas para obtener esa información. Lo que no imaginó es que él, a su vez, sería grabado.

Sí, El Chapo fue grabado, y esas conversaciones se presentaron esta semana en el llamado Juicio del Siglo en su contra, que se lleva a cabo en la Corte Federal del Distrito Este de Brooklyn, Nueva York.

Stephen Marston, un agente del FBI, se infiltró en el Cártel de Sinaloa y descubrió una red de celulares encriptados con una tecnología altamente avanzada.

El encargado de esta tecnología era el ingeniero colombiano Christian Rodríguez, quien desarrolló para el Cártel de Sinaloa una red de comunicación cifrada para que los miembros de la organización criminal pudieran comunicarse sin ser intervenidos; incluso, desde la recóndita sierra de Sinaloa, donde El Chapo se escondía.

El FBI investigó durante un tiempo a Christian Rodríguez y le tendió una trampa. Las autoridades estadounidenses organizaron una falsa reunión entre narcos en un hotel de Manhattan, en 2010, donde agentes del FBI se hicieron pasar por narcos y lo filmaron en video; a Rodríguez no le quedó de otra que colaborar con las autoridades estadounidenses.

Fue así como el FBI logró interceptar alrededor de mil 500 llamadas, realizadas entre abril de 2011 y enero de 2012, de las cuales, alrededor de 200 son de El Chapo; también pudo identificar la voz del líder del Cártel de Sinaloa al comparar las grabaciones con la entrevista que Guzmán Loera dio a la revista Rolling Stone.

Los servidores de esta compleja red de comunicación estaban en un principio en Canadá; para minimizar el riesgo de ser descubiertos, los trasladaron a Holanda y fue entonces que el colombiano aprovechó para darle al FBI las claves de la encriptación.

Entre las llamadas que fueron interceptadas se encuentra una plática entre El Chapo y miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las FARC, presentada en el juicio hace unas semanas.

En la audiencia se presentaron más de 20 segmentos de audios, en los que se escucha al capo conversar con sus subordinados. Los distintos interlocutores citan en algunas ocasiones su nombre o su alias y siempre se dirigen a él llamándolo “señor”.

Una de las llamadas más reveladoras es la que corresponde a la conversación con Orso Iván Gastélum, El Cholo Iván. “No vayas cazando policías”, le aconseja El Chapo; “son los que nos ayudan. Ya los machacastes una vez, ya tienen que hacer caso”; y añade “habla con el director”.

Iván se queja del comportamiento de los agentes y le dice que se limita a seguir sus lecciones. “Bueno, me pediste que sea como un lobo, que actúe como un lobo, recuérdalo. Y así es como me gusta”, dice El Cholo. “No, no, no, no, no, hay que estar tranquilos”, insiste El Chapo.

Guzmán Loera también le pide que una vez que secuestre a sus víctimas, lo llame “para asegurarnos de que no ejecutamos a gente inocente”. Pero El Cholo le advierte que su gente “actúa rápido”.

En otra serie de llamadas se escucha a El Chapo hablar con un miembro del cártel llamado Gato. Comentan de los sobornos a un nuevo comandante de la Policía Federal, al que llaman El Yanqui. “¿Está recibiendo el pago mensual?”, pregunta. “Sí”, le responde su interlocutor, antes de pasarle el teléfono. Guzmán le pide como “favor especial” que no mueva a unos agentes que trabajan para la “compañía”. “Perfecto, claro que sí, cuente conmigo”, le respondió el funcionario.

También se pudo escuchar una conversación con Mario Núñez Meza, alias M10, el líder de la plaza en Juárez, quien fue una figura clave en la guerra contra la organización de los Carrillo Fuentes.

El M10 se queja de los operativos en una de sus zonas y El Chapo le pregunta si ha buscado la intercesión del gobernador. “¿Has tratado de hablar o mandar hablar con ese gobernador ahí?”, cuestiona el capo. “Sí, con él tenemos el contacto diario”, responde Núñez, sin nombrar al funcionario en cuestión.

“Si hay comunicación con él está muy fácil. Yo no sé cómo estarás con ese gobernador, o si está molesto”, expresó El Chapo.

La Fiscalía también presentó un video en el que aparece El Chapo interrogando a un hombre atado de manos, al cual le cuestiona sobre la llegada de aparentes enemigos del Cártel de Sinaloa a su territorio.

“¿De esos de Zacatecas también hay en Mazatlán?”, pregunta con dureza Guzmán, quien vestía una camisa blanca de manga larga y una gorra negra. “Desconozco cuántos hay, pero me pidieron varias camionetas. No sé cuántos iban a mandar”, responde el hombre, quien permanece sentado en el suelo y con las manos amarradas sobre uno de los pilares de un techado.

La grabación fue publicada por primera vez en YouTube en marzo de 2012, y se titula ‘Chapo interrogando a un zeta’. Las autoridades no reportaron qué ocurrió con la persona que responde a los cuestionamientos del capo.

Así ha transcurrido el juicio esta semana. Según la Fiscalía, podría terminar el próximo 21 de enero, aunque la defensa sostiene que el proceso podría alargarse hasta mediados de febrero.

Un golpe duro

Las horas de conversación presentadas por la Fiscalía en las que Joaquín El Chapo Guzmán habla abiertamente sobre los detalles más íntimos de su imperio no solo representan la evidencia más dañina presentada hasta el momento en su juicio en Nueva York; también constituyen unas de las grabaciones telefónicas encubiertas más vastas de un criminal acusado desde que el jefe de la mafia John Gotti fue filmado sin su conocimiento en la década de 1990.

Medios calificaron de catastrófico para la defensa del capo que el jurado leyera y escuchara que Inés Coronel, el padre de Emma Coronel (primera foto), esposa de El Chapo, usara su BlackBerry para coordinar el envió de “kilos de cocaína” a EU y los detalles del trasiego, y que incluso la propia Emma recibía, entre mensajes amorosos, instrucciones de su cónyuge sobre la emisión de órdenes a lugartenientes del narcotraficante, medidas de seguridad y operaciones para evadir redadas del Ejército o la policía. Ella incluso daba sus opiniones al respecto.

También se difundieron conversaciones del capo con una mujer identificada como Agustina Cabanillas Acosta, supuesta amante suya, con quien intercambió mensajes sobre el tráfico, distribución y venta de “hielo” (metanfetaminas) en entidades estadounidenses como Phoenix, Arizona, y Detroit, Michigan.

Entre los personajes relacionados con El Chapo en el sistema de comunicaciones presuntamente encriptado, se mencionó también el nombre de Lucero Guadalupe Sánchez López (segunda foto), la Narcodiputada, a quien también se le relacionó sentimentalmente con él.

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