PASANDO LISTA DE PRESENTE

Raúl MALDONADO ZURITA*

 

*“Hombres verdaderos”: ¡justicia, justicia, justicia!

*Clamor de justicias es la proclama que recorre las gargantas de México

Oaxaca, Oaxaca, Miércoles 17 de Octubre, 2018.- PASANDO LISTA DE PRESENTE en el aula de la vida para comentarte estimado lector, que hace unos días el doctor Rubén Vasconcelos Méndez, Fiscal General del Estado, dio a conocer el rescate de 63 tzotziles de los cuales 56 son menores de edad. (El pueblo Tzotzil es uno de los diez grupos originarios de Chiapas y se autodenominan Bats’iviniketik “hombres verdaderos”).

¡El trabajo de la Fiscalía General del Estado dio un contundente golpe a la delincuencia! Niñas, niños y mujeres indígenas eran sometidos a explotación laboral, a la mendicidad, a lo inhumano.

A pesar de que nuestra Constitución Política prohíbe en su artículo primero todo aquello que “…atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”; vemos realidades que duelen. Del “Monstro de Ecatepec” a los tzotziles explotados, el paralelismo es: “el hombre sigue siendo el lobo del mismo hombre”. En pleno siglo XXI sigue existiendo la esclavitud, con sus retoques, pero igual de cruel.

La declaración universal de los derechos del niño aprobada en 1989 por la Organización de las Naciones Unidas reprueba y condena la desnutrición infantil, la deserción escolar, el maltrato, la explotación y toda desdicha del mundo infantil.

Deseo que se haga realidad las palabras del poeta revolucionario, José Martí: “cultivo una rosa blanca en junio como en enero para mi amigo sincero que me da su mano franca y el para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, ni cardos, ni ortigas cultivo, cultivo una rosa blanca”.

Clamor de justicias es la proclama que recorre las gargantas de México. Pasar de “el lobo del mismo hombre” a “hombres verdaderos”. Hombre verdadero, es amar la vida, al prójimo, la naturaleza…

Ruperta Bautista Vázquez, poeta Tzotzil, escribe:

 

Dibuja en sus latidos el pavor,

su cuerpo filtra miedo.

 

Seca en silencio la sangre

 

y se apaga en las sombras del dolor.

 

El veneno penetra en la carne

 

expandiéndose en las venas,

a la puerta de la muerte corre la respiración

 

y se funde en los encendidos ojos.

 

La palpitación viaja hacia la tristeza,

 

Agoniza en sufrimiento la débil felicidad.

 

*PREMIO ESTATAL DE LA JUVENTUD BICENTENARIO 2010, MAESTRÍA EN LITIGACIÓN EN JUICIOS ORALES

 

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