CARTA AL DIRECTOR DE RTVE DE ESPAÑA POR SUS COMENTARIOS ANACRÓNICOS, RETRÓGRADAS Y RACISTAS SOBRE EL MÉXICO ANTIGUO

Foto: 2.bp.blogspot.com

Juan Arturo López Ramos

 

“Ninguna cosa me ha admirado más y me ha parecido

Más digno de alabanza y memoria que el cuidado

Y orden que en criar a sus hijos, tenían los mexicanos”

Padre José de Acosta (1540-1600). Historia Natural y Moral.

 

Señor José Antonio Sánchez:

 

Preciso a usted lo siguiente:

Oaxaca, Oaxaca, Jueves 06 de Abril, 2017.- Mesoamérica es una de las 6 civilizaciones originales más asombrosas del mundo; descubrió el cero mucho antes que cualquier otra civilización de la tierra;  merced a su amplio  conocimiento de los astros inventó el calendario con la mayor exactitud de su tiempo; desarrolló complejos sistemas de selección genética como la que generó la domesticación del maíz y el 75% de los alimentos actuales del planeta, creó sistemas de construcción antisísmicos, arquitectura monumental, avanzados sistemas de riego, estructuras políticas y sociales únicas, pero sobre todo, concibió una profunda raíz  filosófica y religiosa llena de extraordinarios valores humanistas,  centrados en la armonía entre el hombre y el universo y en las necesidades de la comunidad antes que en las  individuales.

A diferencia de las grandes civilizaciones originales del viejo mundo, como la china, la mesopotámica, la egipcia y la hindú, que contaron con el privilegio del contacto entre sí para potenciar sus avances culturales, la civilización en Mesoamérica surgió de un proceso aislado, autónomo, lo que le confiere carácter único y excepcional.

En Mesoamérica, región amplia y diversa, se desarrollaron decenas de naciones autonomas, con distintas lenguas y heterogéneos grados de evolución social, incluyendo en los ultimos doscientos años a los aztecas; todos ellos construyeron el espíritu Mesoamericano.

Mesoamérica estructuró una humanista filosofía frente a la vida y desarrolló un sistema educativo público, obligatorio y gratuito, dónde investigaban, practicaban y enseñaban los complejos y profundos conocimientos para fortalecer los lazos comunitarios, para trascender los limitados espacios materiales de la vida y  para armonizar su existencia con el espíritu y la energía del universo[1].

En Mesoamérica, a diferencia de occidente, no existía el deseo individual de atesoramiento de la riqueza material. El prestigio se alcanzaba por servir al pueblo en un sistema de escalonamiento de cargos, desde el más modesto hasta el más encumbrado, que requería muchos años de servicio y de repartir los excedentes de producción personal a favor de la comunidad. La obligada experiencia en el servicio comunitario para ascender gradualmente forjaba personalidades cada vez más sabias, en un círculo virtuoso. Una vez alcanzado el más alto rango, al término de su encargo, pasaban a formar parte del Consejo de Ancianos [2].

Este ancestral y valioso conjunto de conocimientos y experiencias, constituye una extraordinaria herencia sociológica que se conserva en el banco genético cultural de los mexicanos, pero cuyos rasgos esenciales viven con mayor profundidad en la memoria histórica de los pueblos originarios, que guardan un “rostro propio y un corazón verdadero”, es decir son auténticos depositarios de una sabiduría milenaria, que los distingue y hace diferentes de los demás pueblos del mundo.

Incluso Hernán Cortés, -quien traicionó a Diego Velázquez, perpetró a traición la matanza de Cholula y violó el principio universal de hospitalidad con el que lo acogió el emperador Moctezuma, entre muchas otras cosas abominables-, reconoce en su segunda carta de relación, fechada el 30 de octubre de 1520, parte de la elevada civilización que encontró en México-Tenochtitlan:

“Tan grande la ciudad como Sevilla y Córdoba…tiene esta ciudad muchas plazas donde comprar y vender…tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad de Salamanca… (describe toda clase de artículos en el mercado) …  finalmente, que en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hayan en toda la tierra, que demás de las que he dicho, son tantas y de tantas calidades, que por la prolijidad y por no me ocurrir tantas a la memoria, y aun por no saber poner los nombres, no las expreso. Cada género de mercaduría se vende en su calle, sin que entremetan otra mercadería ninguna y en esto tienen mucho orden. Todo se vende por cuenta y medida… hay en esta gran plaza una gran casa como de audiencia, donde están siempre sentadas diez o doce personas que son jueces y libran todos los casos y cosas que en dicho mercado acaecen, y mandan castigar a los delincuentes.

Tienen abstinencia en no comer ciertos manjares y más en algunos tiempos del año que no en los otros; y entre estas mezquitas hay una que es la principal, que no hay lengua humana que sepa explicar la grandeza y particularidades de ella, porque es tan grande que dentro del circuito de ella, que es todo cercado de muro muy alto, se podía muy bien hacer una villa de quinientos vecinos; tiene dentro de este circuito todo a la redonda, muy gentiles aposentos en que hay muy grandes salas y corredores donde se aposentan los religiosos que ahí están. Hay bien cuarenta torres muy altas y bien obradas, que la mayor tiene cincuenta escalones para    subir al cuerpo de la torre; la más principal es más alta que la torre de la iglesia mayor de Sevilla. Son tan bien labradas, así de cantería como de madera, que no pueden ser mejor hecha y labradas en ninguna otra parte…hay tres salas dentro de esta gran mezquita donde están los principales ídolos de maravillosa grandeza y altura y de muchas labores y figuras esculpidas…. y por no ser más prolijo en la relación de las cosas de esta gran ciudad… no quiero decir más que en su servicio y trato de la gente de ella hay la manera casi de vivir que en España; y con tanto concierto y orden como allá… Y luego se pregunta: ¿Qué más grande puede ser que un señor bárbaro como este tuviese contrahechas de oro y plata y piedras y plumas, todas las cosas que debajo del cielo hay en su señorío, tan al natural lo de oro y plata que no hay platero en el mundo que mejor lo hiciese y lo de las piedras que no baste juicio comprender con que instrumentos se hiciese tan perfecto y lo de pluma, que ni de cera ni en ningún bordado se podría hacer tan maravillosamente? 3

 

Respecto a los sacrificios humanos que invoca señor Sánchez, Cortés dice al respecto:

 

“Y les defendí que no matasen criaturas a los ídolos, y de ahí en adelante se apartaron de ello y en todo el tiempo que estuve en dicha ciudad nunca se vio matar o sacrificar criatura alguna…”

Olvida señor Sánchez que el sacrificio humano estuvo presente en todas las culturas; incluso la Biblia lo relata, pero quizás el ejemplo más conmovedor sea la orden de los dioses a Agamenón para matar a su propia hija, Ifigenia, para que los vientos le sean favorable y pueda cruzar el Egeo hacia Troya. Olvida también señor Sánchez que los propios españoles en épocas posteriores a los aztecas seguían practicando el sacrificio humano en honor a sus dioses, con la muy noble institución católica denominada la Santa Inquisición.

Ante estas impresiones, cabe preguntar señor Sánchez sí como afirma, el despojo, ultraje y genocidio español a las naciones autónomas americanas le fue benigno, por lo que habría que recordar que merced a la llegada de los españoles murieron 9 de cada 10 habitantes.

La violenta irrupción que sufrió la civilización mesoamericana desmanteló su organización social y a partir de entonces no sólo dejó de avanzar, sino al 3 Aberto Durero, el mayor artista alemán de la época, cuando se maravilla ante las joyas de oro y plata hechas en Mesoamérica, se declara técnicamente incapaz de hacerlas.

Contrario, sufrió un lamentable proceso de involución cultural, debido en gran parte, a la imposición de prohibiciones racistas y discriminatorias para los indígenas, como lo indican las reglas impuestas por los españoles para la ciudad de Oaxaca, que dictaban:

 

  1. Ningún indio puede construir su casa junto a la casa de un español.

 

  1. Ningún indio puede ir al colegio.

 

  1. Ningún indio puede dedicarse al comercio.

 

  1. Ningún indio puede ser autoridad.

 

  1. Ningún indio puede tener un caballo

 

  1. Imposición de trabajos forzados en las minas, hasta bien entrado el siglo XVIII, en que les pagaban con indulgencias para entrar al cielo católico.

 

Por ello, comete usted un error señor Sánchez, con su visión anacrónica del pasado. Ya el propio Banco exterior de España en su informe de 1980 llamaba a dejar atrás “-Sentimientos de culpa de una parte y resentimientos sociales por la otra-”,   para mirar hacia delante y aprovechar las ventajas comunes de España y América Latina en lengua, religión, cultura y sangre, que pasan, como lo hizo el propio rey de España en 1990 en Oaxaca, México y en 1992 en Israel, por PEDIR PERDON por los crímenes cometidos y reconocer para bien de todos, los extraordinarios valores de las naciones que fueron sojuzgadas. Un paso pendiente son las indemnizaciones por los despojos perpetrados.

La cultura occidental ha aportado muchas luces a la humanidad, como el valor de la democracia o el creciente respeto a los derechos humanos, pero al promover el triunfo individual centrado en el éxito material, ha despojado a la humanidad de sus valores trascendentes. Enrique Rojas, Alain Frinkielkraut, Francisco Revel o Lipovetski, por citar a algunos pensadores, coinciden en apuntar que el materialismo, el hedonismo y el consumismo que ahogan a la sociedad han dejado “un gran vacío moral”.

En América Latina sobreviven valores milenarios, forjados al amparo de civilizaciones luminosas, dignos de ser apreciados y valorados por el resto del mundo, para construir una sociedad más humana.

Parece un idealismo irrealizable, pero justamente el mundo es cada vez más estrecho merced a tecnologías instantáneas que dan paso a multitudes que se comunican y que permiten conocer lo que acontece aun en los lugares más apartados del planeta.  El mundo es cada vez más receptivo e incluso ha experimentado procesos de reencuentro con los valores locales, como en el caso de las autonomías españolas.

Como director de una empresa pública de la importancia de RTVE, su responsabilidad en el reconocimiento y difusión de los valores sobrevivientes de los pueblos originarios injustamente atropellados por España es mayor, no sólo por justicia mínima, sino porque es valioso para todos, ya que en la medida en la que contribuyamos a conservar y apreciar nuestros propios valores, contribuimos a enriquecer el concierto de la cultura universal.

 

Atentamente,

 

Juan Arturo López Ramos.

Oaxaca, México.

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